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Garantes y Derechos Sociales


Si la crisis económica, que tan desgarradora está siendo en nuestro país, tiene un aspecto positivo, es que sirve como demostración práctica e irrefutable de que las tésis liberales son ciertas. Por esa razón, el socialismo patrio ya no habla de políticas de izquierdas, ni de defensa a ultranza de privilegios denominados “sociales” , ni de salir de la crisis “por la izquierda”. Como ya comenté con anterioridad en este mismo blog, el socialismo es a esta crisis lo que un callejón sin salida a unas prisas para ir al excusado. Por la izquierda, no hay salida a esta crisis. Hasta la izquierda en el poder lo sabe.

Lo más importante de todo lo sucedido es la demostración empírica de que la política (los políticos) no son garantes de lo que se denominan “derechos sociales”. El único garante que sostiene esos privilegios para unos cuantos es el dinero expropiado a sus legítimos propietarios vía impuestos. Es decir, sin dinero, sin riqueza, no hay “derechos”. Por mucho que los gobiernos sean de izquierdas. Sin dinero, no tienen nada. No valen nada.

Esta es una de las falacias más sutilmente “coladas” por el socialismo y sus correligionarios “edulcorados”, la socialdemocracia, para que los ciudadanos cedamos nuestros espacios de libertad (y nuestras rentas) al poder político y a sus organizaciones. Los socialistas son, por necesidad, políticos vocacionales. Los malos maestros, los malos abogados, los malos catedráticos, los malos jueces, ante la perspectiva de una carrera profesional lastimosa, abordan la política con entusiasmo como balsa de salvación para sus vidas. La política es su medio de vida. En otras bancadas, los curriculums profesionales son algo más extensos. En la izquierda, cada vez son más y se preparan menos, con lo que crece la demanda de empleo en la política. Tienen que crecer las Administraciones, los partidos, las oenegés, las empresas públicas, las Cajas de Ahorros… todos los puestos y retiros dorados que estos iletrados sin oficio necesitan. ¿Cómo van a aceptar una reducción del sector público, si eso supondría para muchos de ellos la ruina personal? ¿Cómo vas a hacer que un tipo sin oficio que percibe 10.000 eurazos al mes por diversos conceptos y sin tener ni que ir al despacho, abandone el machito por el bien de la Patria?. Pues eso.

Pero volvamos al asunto que nos ocupa.

Siempre se nos ha vendido la idea de que la garantía de nuestros derechos es la política. Los partidos y los Gobiernos. Esto es absolutamente falso, como se está demostrando. Los Gobiernos no garantizan nuestros derechos, son nuestros por el hecho de ser ciudadanos bajo nuestra Constitución. Sólo pueden cercenarlos o limitarlos. Y lo que se entiende por derechos “sociales” no son más que prestaciones selectivas, arbitrariamente orquestadas por los partidos en el Gobierno, para favorecer a sectores concretos de la población, obteniendo así su voto. Pero para otorgar esas prestaciones, tiene que sustraer el dinero a los ciudadanos y empresas que los producen. Esa es la fuente real de esas prestaciones: los que las tienen que pagar. Es decir, el sector privado. Empresas, autónomos y particulares.

Quizá por esto la socialdemocracia no ha vuelto a tener la tentación de pedir la socialización de los medios de producción, aunque de vez en cuando a algún descerebrado se le oye hablar de nacionalizaciones. Prefieren socializar el resultado del trabajo, expropiando a los que producen, que tener que producir ellos mismos bajo una doctrina que sólo ha conseguido la miseria para millones de personas en todo el mundo. Necesitan ( cómo no ) al capitalismo para generar la riqueza de la que ellos fagocitan y viven, como sanguijuelas.

Como su capacidad de ignorar lo que ocurre a su alrededor es infinita, la última boutade es la “refundación del capitalismo”. Esto les redimiría de su propia mentira. Podrían decir: “bueno, el socialismo era un desastre pero el capitalismo hubo que refundarlo también, nadie estuvo a salvo”.

Mentira. Son ellos los que no estuvieron a salvo. Ni tampoco lo estuvieron los que perecieron bajo sus regímenes liberticidas. Ni los millones condenados a la miseria. Sólo están verdaderamente a salvo los países que han marginado socialismo y comunismo como opciones viables en un sistema político de libertades, tal y como sucedió con el nacional-socialismo, hijo de los mismos impulsos colectivistas que la izquierda. Allí donde te miran mal cuando dices: soy comunista, es sin duda un lugar donde se aprecia la libertad. Un lugar deseable.

Esta crisis demuestra que el socialismo no es nada. Sólo un impulso por mantenerse en el poder quitando riqueza a los que la producen para entregársela a los que no la producen. En ese tránsito de renta, la mayor parte se queda en la gestión política. Ni siquiera beneficia a sus discutibles beneficiarios. El socialismo no ha generado nada, sólo mentira tras mentira. Dinero derrochado, y ahora, la dependencia para todos. Ahora somos subditos de los que pueden prestarnos dinero. Un dinero que, gracias a los socialistas, necesitamos desesperadamente.

Ahora, la socialdemocracia gobernante, que se ha re-descubierto como novedosa reformista, de dedica a lo único que hace bien; poner motes. Si los que tienen dinero nos lo prestan a bajo interés y sin problemas para nuestros manirrotos gobernantes, son inversionistas que creen en nuestro país. Si nos lo prestan a regañadientes porque no creen que lo vayamos a devolver y nos cobran unos intereses acordes con esa confianza que les ofrecemos, son unas alimañas especuladoras.

Eso sí, las niñas pueden abortar y las clínicas abortistas, amigas de los que disponen, están encantadas. Los gays pueden casarse y por eso unos 50 lo han hecho desde que se aprobó la Ley. Y esas son las conquistas más reseñables. El aborto para niñas y , para los gays, lo que todos queremos evitar: una boda. ¡Y luego dicen que les defienden!

Sólo el trabajo, el esfuerzo, el ahorro y el patrimonio propio proporcionan bienestar. Hay otra forma de obtenerlo; con el trabajo, el esfuerzo, el ahorro y el patrimonio del vecino sin que éste último pueda quejarse por ello por la acción política. Pero eso, en mi pueblo, es puritita caradura.

El socialismo perdurará como estrategia de poder. Pero ha quedado en evidencia su muerte como doctrina. La gran falacia de la defensa de los Derechos Sociales.

Treinta años pensando que eres Robin Hood, y resultas ser el Sheriff de Nottingham.

Rog

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Categorías:Uncategorized
  1. luiti
    febrero 20, 2011 en 10:16 am

    Los Gobiernos no garantizan nuestros derechos

    Pregúntale a los belgas.

    Dichosos los ojos, cada vez te prodigas menos, espero que sea por exceso de trabajo, y no otros motivos.
    Saludos

  2. febrero 21, 2011 en 9:43 pm

    Sii, es por exceso.
    También me alegro de verte, aunque sea por aquí.

    Los belgas son la prueba viva de que la casta política es sólo una rémora.
    Por mucho que se vendan como garantes del Estado del Bienestar.

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