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Certificado de defunción: El informe PISA


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R.I.P.

Dejar en el desempleo a 5 millones de ciudadanos, sin esperanza futura, y perseguidos por la Agencia Tributaria bajo el eufemismo de acabar con la “Economía sumergida” (que es lo que se ven forzados a hacer los perjudicados por un gobierno nefasto, cuando no tienen nada que llevarse a la boca) ya es de por sí antisocial e insolidario.

Pero hay algo mucho más antisocial, mucho más dañino, grave y difícilmente reversible. Condenar a toda una generación (a todo un país aún por suceder) a la ignorancia, a la subvención estatal y a la dependencia absoluta. Porque eso es cercenar su libertad, su dignidad y su futuro. Todo por un falso prejuicio ideológico. Todo por una falacia histórica, una mentira larvada que nunca ha acabado de reventar mostrando el contenido de su pústula infectada.

Durante los ocho años del Gobierno Aznar las cosas no cambiaron. Es cierto que el daño no era tan evidente. Y puedo estar de acuerdo en el hecho de que la educación debería de mantenerse fuera del debate partidista. Un sistema educativo no puede someter a los estudiantes a cambios radicales de modelo educativo cada ocho años. Esto es una barbaridad. En realidad, con lo que estoy de acuerdo es con que el sistema educativo se mantenga no sólo fuera del debate partidista, sino fuera de la manipulación política y de las tentaciones totalitarias del Estado, sea cual sea su signo. La educación debería ser dinámica, competitiva y de calidad, es decir, privada.

Sea como sea, hemos mamado décadas se sandeces pedagógicas de cuño bien conocido, de sostener que el maestro no es tal, sino una presencia espiritual que acompaña al alumno en su particular descubrimiento de un conocimiento siempre relativo, hasta que las calificaciones o las distinciones hacia los excelentes eran un frustrante desprecio a los menos capaces, o a los menos aplicados, o a los menos disciplinados.

Han borrado del mapa escolar la excelencia. Se ha rebajado el nivel de exigencia hasta donde los más zánganos lo han querido llevar. Se ha convertido la práctica educativa en una asamblea de Comunidad de Vecinos dando voz a quienes nada saben de educar. Los profesores no tienen autoridad, y les produce urticaria pronunciar la palabra. Los directores de centros pasan del asunto, porque solo cobran 100 euros más que un profesor “normal” y se limitan a contar los folios de las estanterías para que no descuadre el inventario. No tienen potestad, no saben dirigir, no tienen respaldo institucional, no tienen ni siquiera ganas de ser directores de un centro educativo.

Los alumnos no tienen que hacer frente a su propia desidia, ni a su propia holganza, ni siquiera luchar contra sus propias limitaciones. Todos son iguales y punto. Igual de zotes.

Llevamos décadas de LOGSE y LOE. Ambas Leyes son leyes promovidas por la izquierda. La misma izquierda que salió a la calle a vociferar y amenazar contra la Ley de Excelencia o la homogeneización en toda España de los contenidos de asignaturas básicas, que otros propusieron, y que forzados por la coacción de siempre (esa que se llama “tomar la calle” en términos de los que no tienen otro argumento que la violencia callejera) tuvieron que retirarlas, lamentablemente. Unas leyes “fachas” que pretendían que el que se esforzase, el que estudiase, el que destacase, tuviese un justo reconocimiento. ¡ Qué injusto, Manolito que no ha hecho otra cosa que hincar codos nueve meses va a tener una matrícula de honor, y Gasparín, que no ha hecho otra cosa que pegarle a la litrona y romper papeleras del colegio, el pobriño, va a suspender !  Mejor que ambos sean “aptos”. Así igualamos a todos y erradicamos esa cruel competitividad que impone el capitalismo. Ambos tendrán iguales oportunidades por la gracia del Estado, que todo lo iguala con el reasero de la mediocridad y la indigencia intelectual.

Vaya montón de mierda.

El informe PISA retrata con cruel indiferrencia estadística el erial formativo. El descampado neuronal. La ausencia crónica de todo aquello que háría de nuestros jóvenes mejores ciudadanos. Qué cómica paradoja si no se presentase dentro de esta tragedia social. Educación para la Ciudadanía.

Talento, esfuerzo, principios… Requiescant in Pace

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