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Raiz colectivista: Falange Española de las JONS


FEJONS

Falange Española de las JONS

Si los españoles tuviésemos la grandeza intelectual de apartarnos por un momento del hooliganismo (este coloquial-anglicismo me ha parecido siempre espantoso), sólo un momento, y enjuiciásemos los asuntos políticos desde la perspectiva de la razón. Dentro del quizá reducido espacio que la política deja a la razón seríamos capaces de entender muchas más cosas. No sólo sobre nuestra historia, sino sobre nuestro presente y sobre lo que en el futuro cabe esperar de nosotros.

Si analizásemos la esencia de las ideas que se proyectan sobre la ciudadanía, desprovistas de clichés y elementos de distorsión, estoy plenamente convencido de que muchas personas tendrían un drama personal. Un drama al que, afortunadamente, no soy ajeno. Pero a mi alrededor observo que siempre se hurta el debate auténtico sobre las ideas. Quizá sea un terreno demasiado pantanoso para algunos. Indeseable, probablemente, para otros. Por eso, precisamente, debemos imponernos la obligación de conocer y reflexionar, porque por algún motivo alguien quiere impedir que lo hagamos.

Las ideas en política son lo bastante complejas como para poder llegar a asimilarlas plenamente incluso cuando tú mismo las profesas, mas aún cuando no es así.

¿Fue el Viernes en el debate (pim-pam-pum) de La Noria o fue el Sábado? No recuerdo. El asunto era una pregunta lanzada a la mesa y a los televidentes: ¿deberían ilegalizarse los partidos de extrema derecha?. La muestra del botón era Falange Española de las JONS. A raíz de la demanda contra Garzón a la que la formación política se adhirió tras su planteamiento por Manos Limpias. No me interesa en este momento las cuentas que el ciudadano Garzón deba rendir (o no) ante la Justicia, sino el planteamiento del debate.

La asociación de idea fácil viene, más o menos, a decir lo siguiente:

Falange = partido franquista = derecha extrema = ilegalizar ya… y un pequeño toque al PP, como partido de derecha también. Enric Sopena no pudo sustraerse al placer de formular la cabriola intelectual: “Falange tiene poquísimos afiliados (lo cual es cierto, no serán más de cuarenta mil en toda España) luego ¿dónde está la derecha extrema?… claaroo!  en el PP!” (lo que le convierte en el objetivo subsidiario del intento de ilegalización por parte de estos abigarrados demócratas). Pero sigamos a lo nuestro.

Lo primero que me chocó fue el tratamiento del sentido del debate. Falange había sido un partido perseguido durante el franquismo. Un partido legal durante la II República y cuyo líder, Jose Antonio Primo de Rivera, fue asesinado por el régimen. Al márgen de todo esto, mi propio abuelo es falangista (un falangista casado con una comunista -mi abuela-, una extraña pareja) y he conocido a algunos falangistas (hoy septuagenarios o incluso más allá). Su pasión por Franco era verdaderamente escasa, y su aversión a los gobiernos del régimen era notoria. La asociación que llevaba a Falange española de las JONS a la ilegalización por franquista, presentaba a mi entender histórico alguna que otra seria fisura.

Ahora hagamos un pequeño juego de manos sobre idearios. Si yo pregunto a alguien de izquierdas por qué es de izquierdas, las respuestas más concurrentes suelen fluctuar entre estas que enumero:

– Porque creo en la libertad (este término es quizá un poco difuso así dicho, pero vale, es sólo opinión)

– Porque soy solidario

– Porque creo en lo público por encima de lo privado, como expresión del bien común y su defensa

– Porque rechazo la ideología individualista y egoísta del liberal

– Porque creo en la igualdad de oportunidades (como un sentido de Justicia)

Y luego habrá toda una serie de consideraciones sobre los obispos, los ricos, los pobres y demás. Algunos más a la izquierda hablarán de la propiedad privada y sus maldades, o del consumo. Esto suele ser lo más común, sin irnos al extremo. Como habían entrevistado en el programa al lider de la FEJONS, me dí una vuelta por su web, y siguiendo su invitación, me descargué su ideario, extraigo algunas ideas leídas:

Una de las cosas que he observado, es el profundo batiburrillo político y moral del ideario. Es decir, que pasan de criterios políticos a cuestiones morales con una facilidad pasmosa. Desde mi perspectiva, la moral es algo absolutamente personal, y no debe ser impuesta por ningún estado. Pero en el ideario falangista (al igual que en de la izquierda) las consideraciones morales se dejan sentir con fuerza. Transcribo un párrafo.

El respeto a la persona no puede limitarse, como sucede hoy, a una mera enumeración de derechos (que se incumplen todos los días) en la constitución, sino en el respeto a su Libertad (a la verdadera, no a la falsa actual que se basa en la manipulación mediática de las conciencias), a su Integridad (no sólo la física, hoy violada con ese crimen legal del aborto, sino también la moral y la intelectual) y a su Dignidad (que no puede respetarse si no se comprende la profundidad de su significado).

Lo primero que observo es el matiz sobre la libertad. No la define. Pero critica que se base en la manipulación por parte de los medios. Bien. He recordado el argumento -más desarrollado que en este párrafo, ciertamente- que alumbra el libro de Alfonso Guerra “La Democracia Herida”. Es exactamente lo mismo. Aunque no quieran decir lo mismo cuando ambos dicen “Libertad”. Por la sencilla razón de que ninguno saben muy bien qué es. O al menos, no lo han sabido explicar como lo hacen los que parecen saber. Pero tanto Falange como el ciudadano Guerra comparten la misma visión sobre el asunto: Libertad no es nada que no se ajuste a mi criterio de libertad y, por supuesto, no es un derecho del individuo. Sólo mis ideas proporcionan libertad. Porque yo lo valgo. La prensa y los medios, son sólo un elemento de distorsión de la Libertad.

¿Por qué? Porque subyace el criterio de que el ciudadano debe ser defendido por el Estado regulador de esas “agresiones” a la libertad. La libertad de expresión y de prensa hecha migas.

El asunto del aborto tiene que ver con el trufado católico del ideario. Es una justificación de orden superior que establece una serie de dogmas que no pueden ser discutidos y que intentan reforzar la autoridad de las ideas, orientándolas en el sentido deseado. Murphy lo denominaría “La Constante de Skinner”. El elemento que representa ésta función en el ideario de la izquierda es la Lucha de Clases. Los ricos y los pobres como una especie de yin y de yan políticos. Los ricos encarnan el mal, los pobres el bien. Una dicotomía muy binaria y my util para impregnar de sentido las afirmaciones.

Y la Dignidad. Una palabra de la que los colectivistas se encuentran profundamente enamorados. Copio y pego lo siguiente, a ver si sois capaces de determinar de qué ideario estamos hablando:

Tanto el sistema económico capitalista, como el político de “pseudodemocracia” liberal se basan en el papel central del dinero, lo que genera situaciones indeseables.”

Es de Falange. Como todos los sistemas colectivistas, sienten grima ante el liberalismo. Como les ocurrió a reyes absolutistas, fascistas, leninistas, stalinistas, y demás movimientos que coaccionan la libertad. No se negará que es un discurso que hemos escuchado también en Izquierda Unida y en D. José Blanco cuando no era ministro. Colectivismo.

Entendemos que las injusticias sociales, que hoy lo son sobre todo a nivel internacional por culpa del mundialismo, no tienen solución posible dentro del mismo sistema capitalista que las genera.”

Este párrafo, aparte de Falange y algunos partidos de izquierda españoles, podía estar firmada por Hugo Chávez o Evo Morales.

La propiedad debe fundamentarse en la propia naturaleza de los bienes (los de uso y consumo, privados; las viviendas, pequeños negocios, etc., familiares; los de producción, sindicales o comunales y los de interés social o nacional, estatales).”

Esto acojona de verdad, ehh?. Pues pregúntenle sobre el asunto a Sánchez Gordillo o cualquiera de los líderes sindicales.

Rechazamos seguir formando parte del brazo armado del mundialismo, la OTAN, y exigimos la salida inmediata de las tropas extranjeras que aún permanecen en España.”

Insisto: este texto es de Falange Española de las JONS.

Finalmente he comprendido por qué la izquierda odia tanto a la FEJONS. No es siquiera por un ánimo revanchista (que sería atendido inmediatamente por los serviles votantes), sino porque ambos pastan en los mismos prados.

Son el lobo y la zorra dándose dentelladas por las gallinas. Es decir: son colectivistas.

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  1. Jose
    mayo 4, 2010 en 1:40 pm

    Rog, está claro que Falange y Franco tuvieron sus más y sus menos, pero de ahí a afirmar que estuvieran perseguidos… Falange Española fue el brazo político de la dictadura franquista, y Franco se convirtió, tras el Decreto de Unificación, en el Jefe nacional de FE de las JONS y Caudillo del Movimiento; con plenos poderes. Los cargos más importantes en el comienzo de la dictadura los ocuparon miembros de la Falange, el ideario franquista es muy parecido al falangista, José Antonio Primo de Rivera está enterrado en el Valle de los Caídos… así que asociar falange con franquismo no me parece ni mucho menos desacertado. Es cierto que al final muchos falangistas se “rebeleron” contra el régimen porque su poder iba en decremento a favor de otros movimientos como el Opus Dei, que empezaron a gozar de mayor simpatía para el régimen, pero la asociación falangistas->franquistas es directa, por historia.
    En cuanto a que los extremos se tocan, es algo que he defendido toda mi vida, la extrema izquierda y la extrema derecha defienden en el fondo unas ideas parecidas, ideas extremistas y utópicas por otra parte. Con ligeros matices a veces, sí, pero lo mismo.
    Ahora bien, estamos hablando de extremos, y no toda la izquierda es extremista por extensión (al igual que la derecha tampoco lo es). Defender un estado de bienestar en el que las garantías básicas para la población estén cubiertas o que los trabajadores tengan una serie de derechos NO es ser extremista, ni tiene nada que ver con las ideas de Primo de Rivera, ni con las de Marx. Porque si no eres capaz de discernir entre las diferentes facciones dentro de la izquierda, querido Rog, te conviertes tú también, en un extremista.

    Saludos,
    Jose.

    • mayo 4, 2010 en 2:07 pm

      Buenas tardes, Jose

      Yo no comparto la exactitud de la expresión “sus más y sus menos” en la relación Falange-Franco. Creo que el enconamiento era grave. Tanto que le costó la vida a Jose Antonio Primo de Rivera. No es una cuestión menor.

      Falange era un partido que se presentaba a los comicios durante la II República. No nació durante el franquismo. De hecho, los falangistas también tuvieron en ese período participación en hechos violentos, al igual que PSOE y PCE. Eran el único partido auténticamente fascista del arco político, por eso se fusionaron con las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (JONS).

      Jose Antonio fue fusilado por traición, pero Franco no podía obviar el respaldo social que Falange tenía en aquellos tiempos. Ni el hecho de que Falange hubiese sido activa contra la izquierda. Así que no podía quitarse sin más el partido de enmedio. Aunque ganas no le faltaban. En realidad, el franquismo no era un fascismo “comme il faut”. Franco parecía recelar de los fascistas alemanes e italianos. Quizá por eso España no participó en la II Guerra Mundial (aunque hay quien sostiene que Franco lo intentó por todos los medios, yo no termino de encajar esa afirmación -no tiene lógica-). Yo creo que Franco identificó a Falange Española con el fascismo europeo y se los quiso quitar de enmedio, o controlarles al menos. Porque el régimen franquista no era un fascismo, sino un autoritarismo nacional-católico. Un trufado muy peculiar.

      Tenía su propia parafernalia, sus ritos, sus leyendas. Desde el punto de vista formal, asumía en parte el ritual fascista. Pero en la política no.

      Creo que por eso ordenó fusilar a Primo de Rivera y absorbió a Falange Española dentro del batiburrillo que decidió unilateralmente encabezar (como todo).

      Pero los falangistas nunca tuvieron ningún aprecio a Franco. Y no hablo de los que medraron en Falange cuando Jose Antonio fue “retirado”, sino de los militantes tradicionales de Falange. Ese partido de la República (que efectivamente, era fascista aunque no franquista a mi entender).

      Un Saludo

  2. mayo 5, 2013 en 3:41 pm

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