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Ninguna responsabilidad…¡ quiá !


Reagan

R. Reagan

Decía el inefable Reagan, que los gobiernos son lo más parecido al aparato digestivo e un bebé. Por la boca, una voracidad sin límites y por detrás… ninguna responsabilidad.

Es la metáfora más precisa con la que podríamos describir a nuestro ilustrado gobierno.

Como habitual pululante de la blogosfera y alguna que otra red social, amén de consumidor impenitente de tertulias radiofónicas y televisivas, percibo un claro movimiento en el argumentario de la socialdemocracia patria. El “Thin” Tank (think sería un término algo optimista) de la izquierda española ha debido de distribuir las consignas pertinentes, porque la uniformidad resulta sorprendente. La idea-fuerza consiste en una frase muy elaborada “…amos, que ahora el que tiene la culpa del paro va a ser Zapatero, como si tuviese el botón de despedir a la gente…los que despiden son los empresarios, hombreee“.

Claro, y los que hacen I+D+i son los investigadores, y los obreros los que hacen las carreteras, y los médicos los que proveen cuidados sanitarios, y un largo etcétera. La desinflada idea-fuerza ya no tiene gracia ni como obviedad demagógica. Ni tiene fuerza, ni hay nada en ella que permita identificarla como idea.

Dada la manifiesta habilidad en generar ingentes bolsas de paro y déficit que ha mostrado la izquierda durante toda la democracia en España, lo que sí podemos constatar de un modo científico y plausible es que en absoluto han tenido nada que ver con la creación de empleo. Eso sí, las intenciones siempre han fluido tras las más nobles aspiraciones que el ser humano pueda albergar, cosa que poco menos que convierte a los parados en deudores de las políticas colectivistas que les permitieron dejar el empleo para pasar al cuidado omnipotente del Estado (omnipotente mientras tiene a quien saquear, obviamente).

La difusión de la idea, tiene tan poca visión que sólo puede surgir en el seno de donde surgió. No hay alternativa. Porque a la  vez que no aporta nada en términos de opinión pública a la nefasta imágen de nuestro incapaz gobierno, apunta a un par de ideas (esta vez sí) que les pueden dar a medio plazo un cierto dolor de cabeza.

En primer lugar, si el gobierno no es competente en términos de empleo o de desempleo (cosa que es tristemente contrastable), podríamos intentar reducir el déficir eliminando el Ministerio de Trabajo y las oficinas del INEM, que cuestan un riñón para lo que hacen. El Sr. Corbacho podría de este modo gozar de unas vacaciones (pagadas por mí, invito yo) prolongables a varias décadas, con tal de que no volviese a poner los pies en ninguna oficina estatal donde hubiese un papel y un lápiz con los que firmar algo parecido a un decreto.

En segundo lugar, si el empleo/desempleo que existe en el país no tiene nada que ver con el gobierno ¿para qué hacer promesas electorales (objetivos, se dice ahora) sobre la creación de empleo? ¿acaso tiene el Presidente el botón de crear empleos?.

Pues que no nos time.

Rog

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Categorías:Uncategorized
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