Inicio > Uncategorized > El Oasis

El Oasis


Habitantes de la Tierra Media

Habitantes de la Tierra Media

En un lugar de la Tierra Media, de cuyo nombre puedo y quiero acordarme pero no diré por ahora, habitaba un pueblo extraordinario. Un pueblo injustamente denostado por los habitantes de las Tierras de Mordor, Liliput y Hamelin, amén de otras tierras periféricas que les rodeaban. Un pueblo arrogante y orgulloso, pero a la vez valiente, acogedor, cosmopolita y libre. Tanto, que la envidia que suscitaba entre los periféricos encendía con aún más vigor la llama de la envidia y la rivalidad malsana.

La escasez y las hambrunas se cernieron sobre todos los pueblos de la Tierra conocida. El regente de Liliput lanzó a sus soldados y alguaciles a saquear a sus súbditos para poder pagar los suntuosos fastos que tenían lugar en sus palacios y de los que disfrutaban sus más cercanos cortesanos. Tanto los súbditos de los señores feudales que habían apoyado al regente, como aquellos que no hicieron nada por evitar que reinase (porque en cierto modo les parecía cómodo dejar hacer y no significarse) sufrieron el azote de los alguaciles. Pero todos ellos lo tenían merecido. Se vieron, por la voracidad del regente, sometidos a los rigores de la escasez.

En muchos otros territorios, los diversos regentes siguieron su ejemplo, golpeando sin misericordia las propiedades de los súbditos y comprando con su dinero el contento de los feudales, y así evitando levantamientos y pronunciamientos que les habrían desestabilizado.

En la Tierra Media, los habitantes habían respaldado mayoritariamente a una mujer. Esto suponía una circunstancia única en la Tierra conocida. Quizá por su condición de mujer, quizá por su inteligencia, o quién sabe si por intuición, decidió que el mayor activo que tenían sus tierras eran sus súbditos. Y decidió protegerles a todos de verdad. Redujo las cargas del diezmo y echó a varios consejeros (a los más derrochadores e inútiles) de la Corte. Los señores feudales no estaban contentos, y no paraban de intentar desacreditarla para poder así elevar al poder a alguien que aceptase esquilmar a los súbidtos para mantener sus lujosos niveles de vida, como ocurría en los territorios de alrededor. La regente no cedió ante los feudales.

Cada vez más súbditos en las tierras circundantes perdían su empleo, y la Tierra Media no estaba libre de esta lacra. Pero mientras en los territorios periféricos casi uno de cada cinco súbditos se veía arrojado a la indigencia, sólo uno de cada ocho o nueve lo perdía en el territorio gobernado por la valiente regente. En los territorios circundantes los exíguos recursos de los súbditos eran quemados sin ningún beneficio en los fastos de regentes y feudales. En la Tierra Media se suspendieron los fastos, y aún dentro de la escasez, los súbditos podían resistir al no sufrir el azote de los alguaciles, a quienes la regente había reducido la soldada.

Con el tiempo, las cosas fueron cambiando, y la escasez empezó a dar muestras de remitir. Los súbditos de la Tierra Media se lanzaron a trabajar con fuerza y determinación, mejorando con rapidez el bienestar de todos. Muy pronto las arcas de palacio volvieron a llenarse a medida que más y más súbditos podían pagar impuestos, pues eran tan reducidos que enseguida les era posible hacerlo.

En los territorios circundantes, los súbditos, desmoralizados ante la barbarie de los alguaciles y la indolencia de los feudales siguieron muchos años en la miseria y la escasez. Los feudales agitaban a la población, para conseguir las migajas de las exiguas rentas del reino. Los conflictos y la paz social rota, evitaron que todos esos territorios saliesen de su miseris durante largos lustros.

Pero ellos no podían saberlo, porque ni Keynes ni Von Mises habían podido aún explicar sus tésis al mundo. La desgracia es que en el Siglo XXI, todo sigue igual que entonces. Y ahora, ya no hay excusas.

Rog

Anuncios
Categorías:Uncategorized
  1. luiti
    julio 13, 2009 en 9:45 am

    Pues yo, no me fío tanto de Espe.

    Creo que tampoco es trigo limpio, aunque eso siempre depende de con quien la compares.
    Un abrazo

    • julio 13, 2009 en 5:35 pm

      Luiti, yo no me fio de ninguno, sólo de sus resultados. De lo que hacen. Nunca de lo que dicen. Pero ahí está, impuestos eliminados, IRPF rebajado, menos Consejerías, menos sueldos para los altos cargos… esos son hechos, no hay que hacer actos de Fe. Lo que haga en la trastienda que se lo demanden los tribunales, si es que pueden. En otras comunidades los familiares de los primeros espadas prosperan, cada vez meten más la mano en la caja y suben los impuestos. La diferencia es notoria.

      Pero fiarse, lo que es fiarse… nunca.

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: