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Un mundo nuevo y feliz


Las fallas de Pyongyang, celebraciones populares

Las fallas de Pyongyang, celebraciones populares

No ha tardado mucho en suceder, aunque parece que a nuestros medios les urge la dilución de sus ecos en la vorágine de la mediocridad de la campaña de las europeas. Ignoro si en los anales de la chabacanería, existen ejemplos más contundentes que los mítines con que aúllan y aplauden, excitados, las respectivas manadas. Agua que no has de beber…

Después de la victoria de Barak Obama, el planning de los asesores del nuevo presidente incluía la salvación del Mundo: “Yes, we can heal this world“. El enfermo empeora, y Bush lleva ya unos meses dedicándose a cultivar maíz en su rancho de Texas. ¿Qué ha podido suceder para que este planeta, antaño desecho de la política neoliberal salvaje y belicosa, se empecine en empeorar su ya deteriorada salud a pesar de los cuidados del doctor Obama y de los apósitos del enfermero Zeta?. La fórmula era tan clara y sus resultados de tan enorme garantía que la estupefacción (a tenor del silencio reinante al respecto) debe tener paralizado al nuevo grupo de superhéroes mundiales. Los X-Men de la Tierra se debaten entre la baba y la improbable maniobra de cerrar la boca y evitar el rictus de estupidez. Sólo el rictus, la estupidez ya es evidente.

El motivo es Corea del Norte.

La receta: el diálogo.

La advertencia sobre el más que probable desenlace, entre otros lugares: Aquí.

La hueca frase que sugiere que “el diálogo es la clave para garantizar la paz mundial”, cuyo sentido sólo se adivina a través de la afirmación de lo contrario, artísticamente obviada para evitar futuras exigencias de responsabilidades (“el uso político de la fuerza militar es de fachas, y nos tiene a todos revueltos”)  ha mostrado ser falsa… una vez más. Como era de esperar.  Estando de acuerdo en que una mala negociación puede ser mejor que una buena guerra (a la que no se le puede aplicar el término “ilegal”, pues tampoco las hay legales), es notable la estulticia pacifista al respecto. En la mayoría de los casos, no puedes ser amigo de todo el mundo. No porque no lo desees de todo corazón y porque no hagas todos los esfuerzos posibles (excepto la claudicación y entrega de tu país) para serlo. Sino porque siempre existirá alguien que decida ser tu enemigo. Desde ese momento, puedes ser San Bonifacio el Dialogante que te da exactamente lo mismo. Serás enemigo. Te harán creer que dialogas, pero serás un enemigo. Y te atacarán y preferirás morir a matar, como decía un célebre personaje del Reino de España, al que no le debía haber llegado aún el fax con el nombramiento y se hallaba ejerciendo de ONG; memos sin fronteras. Pero serás tratado como enemigo y recibirás la clemencia que se procura a un enemigo.

Si vis pacem para bellum.

El arrogante gobierno de Corea del Norte, encabezado por Kim Jong-Il, cuyas frecuentes burlas a las advertencias de la fofa y bien alimentada Comunidad Internacional (“por favor, mátennos, pero no nos arrebaten nuestro Estado del Bienestar mientras andemos por aquí”) le han permitido convertirse en una amenazante potencia nuclear, ha decidido “entender” que Corea del Sur les agrede al adherirse al tratado de no proliferación de armamento nuclear. Las ganas que tiene el amigo coreano del Norte de buscar pelea y probar los nuevos pepinos tienen ya poco disimulo. Quieren pasar del laboratorio a la experimentación con humanos.

¿Cómo es esto posible, si ya no está Bush gobernando los Estados Unidos? ¿Por qué ignoran los norcoreanos que Obama (alleluyah!) ganó las elecciones, ilusionando a la comunidad internacional (progre) y sembrando el camino de un nuevo y feliz Mundo?. Es muy simple, porque les da exactamente igual. Perdón, no les da igual. Han sabido interpretar correctamente la nueva debilidad y la han aprovechado sin pausa. El resultado está a la vista. Y China también tiene algo que decir en todo esto, respaldando a su belicoso vecino. Como Rusia respalda el programa nuclear de Irán, que sigue con interés el desenlace de la novela.

Ahora los Estados Unidos miran con preocupación hacia el Oeste (a ellos, Corea les queda al Oeste, lo aclaro por si lee esto algún estudiante de ESO), porque finalmente, han entendido por qué. Ahora toca sacar las tropas. ¡ Vaya por Dios, la  mismita misma clavaditam idéntica jugada que hubiese hecho Bush!.

¡ Qué decepción, Míster Obama ! ¡ Qué enorrrme bluff !. ¿Por qué no intenta usted unas cuantas rondas más de diálogo (las cocacolas las pone la Casa Blanca) mientras montan los amarillos un par de cientos de pepinos más para abrir una nueva tienda?. ¿No será siempre mejor ese diálogo que la brutal exhibición de fuerza de los marines norteamericanos?.

Esa infame fuerza de ocupación del gran policía represor del mundo, que siempre acaba fastidiando los justificados y naturales planes de masacre de los tiranos revolucionarios.

Pero…¡ Ay progres !, aun queda un argumento salvador para la tranquilidad intelectual de la secta: todo esto sucede por inercia de la anterior administración norteamericana. Y, como todo el mundo sabe, por el apoyo de España a la guerra de Irak.

¡ Anda yaaa !

Rog

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