Inicio > Uncategorized > G20: Susto, muerte y paraísos fiscales

G20: Susto, muerte y paraísos fiscales


Las Islas Cayman, refugio de la inutilidad del G20

Las Islas Cayman, refugio de la inutilidad del G20

Bien, ya lo comentaba ayer. Con las dos opciones básicas con que los asistentes al G20 (+1) se enfreascaban en una sesuda deliberación de 11 minutos por interviniente, el resultado era previsible. Si atendemos a la visión de la dialéctica (tésis-antítesis-síntesis) descubrimos dos cosas:

1) La síntesis de una tésis y una antítesis que son iguales, resultará inevitablemente  igual a los postulados, de lo contrario la dialéctica mantenida es un evidente error.

2) El proceso dialéctico emprendido sobre una tésis y una antítesis que son iguales, es una absurda pérdida de tiempo.

De todo lo anterior, puede deducirse sin lugar a equívoco que nos han tomado el pelo. Como siempre, a costa de nuestras ya exiguas rentas. De algún modo nuestros gobernantes tenían la necesidad de escenificar un desencuentro, una dura lucha, y una victoria y así justificar sus votos, su sueldo… y su guateque. La prueba es que nadie se queja del resultado de la Cumbre, cuando frecuentemente hay damnificados.

Y cómo no, la impagable propaganda mediática del rotundo éxito de una Cumbre cuyo resultado conocían todos y cada uno de ellos por anticipado. Señoras y Señores… The Show must go on.

¿A cuánto cotiza la foto con Obama sonriente? ¿y el apretón de manos con Obama? ¿y el peloteo babeante a Obama en rueda de prensa? ¿y la coincidencia con Obama en una puerta de entrada? ¿y si esa imagen es un video con moviola y a Obama se le ven los dientes como sonriendo?.

Pero se nos olvida algo que a mi juicio hace toda esta pantomima, si cabe, aún más vejatoria para todos los ciudadanos; los paraísos fiscales.

Los paraísos fiscales son el resultado de la incontinencia en el gasto de los estados de todo el mundo. Es ésta incontinencia, y el subsiguiente crecimiento de la organización estatal  la que impulsa el incremento de la presión fiscal en todos ellos. De una forma espectacular en los últimos treinta o cuarenta años. Es evidente que esa presión resulta mayor sobre las mayores rentas, y el resultado equivale a lo obtenido con la Ley seca en los EEUU de la Al Capone hace ya algunas décadas.  Sólo era cuestión de tiempo que surgieran iniciativas para librarse de ella (Asesores, Consultores, Abogados especializados, toda una infraestructura sumamente especializada…y cara). El beneficio es tan enorme (por la enorme diferencia fiscal entre los paraisos y los voraces estados recaudadores) que a muchos ciudadanos les resulta muy conveniente intentar eludir esos impuestos.

¿La avaricia?, probablemente en este caso no sea el único motor. Si alguien probara a reducir impuestos y con ellos la presión fiscal, a lo mejor la diferencia disminuiría, y la operación no saldría a cuenta. Pero como sé que este tema es enormemente controvertido por las diferentes visiones que pueden enfocarlo (ética, economía, política, etcétera), no quisiera enfrascarme aquí en una discusión sobre el fenómeno, lo menciono por otro motivo, emplazando a mis invitados a hacerlo en un futuro post, es decir, sin escurrir yo mismo el bulto acerca del particular.

Junto con el pecado capital de la avaricia, nuestros próceres han perdido una ocasión de oro para luchar contra otro de los males que aqueja, en este caso, a nuestra clase política; la hipocresía. Pero teniendo en cuenta la naturaleza del vicio, es poco probable que ellos mismos pudieran abordar la solución.

Resulta inmoral, que después de decidir un gasto público de cinco billones (con B) de dólares, y de decretar el incremento de la presión estatal a través de una agencia internacional que nos va a salir muy, muy cara, quieran ahora ocultar su responsabilidad en la crisis (que las medidas decididas reflejan) con el anuncio de la persecución implacable de los paraísos fiscales.

Porque incluso durante los 10 años previos a la crisis, existían. Porque por la elevada actividad económica, manejaban un gran volumen de dinero. Y porque ahora mismo, su importancia sobre el problema (que era nula) habrá incluso, si cabe, descendido.

Porque Suiza, Bélgica, Reino Unido, Andorra, Monaco, y demás lugares que pueden ser señalados como tales, han sido siempre tolerados por todos los países de la CE, como los homólogos en otros continentes. Y algunos de ellos (como Uk), ahora lideran la cruzada anti-paraíso.

Los paraísos fiscales nunca habrían imaginado la inmensa utilidad pública que tendrían con el tiempo y la crisis; servir de hoja de parra para que a nuestros incapaces gobernantes no se les vean las vergüenzas.

Rog

Anuncios
Categorías:Uncategorized
  1. Cristina
    abril 4, 2009 en 6:42 pm

    Jeje, Rog…. creo que tus posts deberían ser objeto de una cátedra…. ¿osea que en realidad los paraisos fiscales existen porque el Estado es tan derrochador por un lado como fiscalizador por el otro que los pobres ciudadanos que, en semejante vorágine de gasto público no puden reprimir sus impulsos tan humanos como es la avaricia, el saqueo y ahi se queden todos? … ¿el resto de estupendos que tienen que pasar por el calvario del dilema moral de saltarse unos cuantos escrupulos a la par que un par de leyes para ganar unos milloncejos debemos entender que al menos se merecen poder desviar del fisco el fruto de tanto sufrimiento?
    En realidad no hace falta irse a los paraisos fiscales para encontrar a quienes no cumplen con sus “deberes” ciudadanos… creo que todos alguna vez hemos pagado en B a un fontanero, etc, etc… por no hablar de otras situaciones, como por ejemplo dejar de pagar el IVA en plazo….pero lo suyo es “ilegal” y la falta conlleva entre otras cosas arriesgarte a un embargo de todas tus cuentas a la minima de cambio, o a una inspección fiscal. Por eso, que existan legalmente paraisos fiscales es verdaderamente una tomadura de pelo para los ciudadanos de a pie, algo que resulta increible que hasta ahora no hayan obejtado…. y espero que vaya en serio y de verdad algan algo al respecto porque al parecer ya hay varios países africanos que estan planteandose como una salida de futuro en convertirse en paraisos fiscales… ya, lo que faltaba.
    En todo caso, gracias a dios que no me he dedicado a la política, que en algún momento lo pensé y descarté porque ningun partido político me ha convencido nunca (quiza en su día y momentaneamente el de Roca) porque, a pesar de que se supone que uno con la edad relativiza, a mi me pasa exactamente lo contrario… de más joven contemporizaba pero conforme voy cumpliendo años me radicalizo… y vamos, si por mi fuera, ya te digo yo que los paraisos fiscales iban directamente al “eje del mal” tan publicitado por Bush.
    No se puede pedir a la gran mayoria de los ciudadanos de esta supuesta aldea global responsabilidad respecto a la contrucción de una sociedad mejor cuando la corrupción campa por sus respetos en las mas altas esferas del mundo politico y empresarial.
    Un abrazo
    Cris

  2. abril 4, 2009 en 10:13 pm

    Ahh… la corrupción. Qué término tan rotundo y sonoro. Quien corrompe, obviamente rompe, desgarra, hace jirones. ¿Qué hace un ciudadano que legalmente se establece en un país menos voraz fiscalmente? obviamente corromper. ¿Cómo no?.

    La libertad de elegir en función de tus intereses dónde quieres vivir, es, sin duda, un signo inequívoco de corrupción. Debe evitarse a toda costa. Esta parte sin duda es un pequeño “rendez vous” de algo que ya he visto en alguna parte. ¿Cómo se llamaba? déjame adivinar… ah, sí… siervos de la gleba. También lo he visto en alguna otra parte ¿dónde puede ser?… ahh, en la extinta Unión Soviética, los campesinos del koljós.

    Es cierto, Cristina, tanto los siervos que querían buscar un lugar donde les diezmaran menos, como los campesinos que deseasen un koljós menos miserable eran todos unos insolidarios. Escoria. Merecían sin duda el Gulag, si no algo peor.

    Las Leyes fiscales, Cristina, por mucho que las elabore y apruebe un parlamento democrático, no son ni de lejos, en la mayoría de los casos, garantes del interés general. Te explicaré por qué.

    Porque los estados democráticos, tienden a ceder a la presión de intereses particulares, en torno a los que se agrupan muchos colectivos organizados. ¿Cómo es esto posible si la gran mayoría finalmente vota y puede descabalgar en una democracia a un gobierno?.
    No es tan difícil, verás.

    Existen muchos lobbies de presión especialmente organizados para obtener ventajas en la distribución de la tarta fiscal. Lobbies expertos y que trabajan duramente para conseguir sus objetivos. No, no te alarmes, esto no es la teoría de la conspiración, es mucho más simple. Los sindicatos, los agricultores, los fabricantes de automóviles, etcétera. Todos ellos tienen sus intereses como es lógico,e intentan que los gobiernos establezcan a) regulaciones que les favorezcan (e incluso en el caso de empresas para que restrinjan la competencia) y b)directamente dinero de la recaudación.

    Cuando a los sindicatos se les pone en la mesa 15 millones de Euros para que no den mucho la tabarra en la calle (esto no lo digo yo, lo ha puesto en evidencia la USO -Unión Sindical Obrera- denunciándolo), esos quince millones de euros, nos suponen a cada contribuyente en activo, digamos 84 céntimos de euro por cabeza (considerando 18 millones de contribuyentes).

    El esfuerzo de oposición que los ciudadanos tendríamos que hacer para conseguir no tener que pagar esos 84 céntimos, sería enorme, comparado con el coste que para cada uno de nosotros tiene. Sin embargo, los 15 millones de euros son un sonoro bocado para los sindicatos. Por ese motivo se aplican con tanto esfuerzo en conseguirlos, y el resto de la ciudadanía, no considera el esfuerzo necesario para oponerse como algo rentable, o razonable, depende del caso. Aunque sabemos que esos 84 céntimos, no supondrá ningún beneficio ni servicio ni mejora para nosotros.

    Pero si sólo fuesen esos céntimos, pues el problema no tendría un gran calado (ética aparte) social. El problema son la miríada de grupos de ese tipo que hacen lo mismo. Y todos ellos van sumando en nuestros bolsillos. Estos grupos no sólo se aplican a conseguir mayores porcentajes de la tarta, sino a hacer que la tarta sea, año tras año, más grande.

    La excusa para reglamentar en favor de esas pretensiones, suele ser siempre un argumento de tipo social. Por ejemplo, los olivareros no hablan de mejorar sus ingresos, porque sus esfuerzos para conseguirlo no tendrían ningún futuro, hablan de una industria estratégica para España, de la dieta mediterránea, etcétera etcétera. ¿Qué pasa? que el que se opone a una cuestión de este tipo, normalmente es tachado de insolidario, antipatriota y cualquier otra cosa que pueda ser efectiva en el momento. Como resultado, el político legisla cargando a los ciudadanos con esos 84 centimitos de nada, que no sacarán a nadie de pobre.

    El problema es la cantidad de políticos y de grupos que se mueven en torno a un sistema democrático donde el gobierno interviene con cierta “soltura”. Y a la dispersión de los intereses generales, como te he explicado.

    Al final, un tipo que gana muchísimo dinero por medios legítimos (que de momento no es un delito en España, aunque a algunos les parezca bien hacerlo delito, un ejercicio de envidia muy ranciamente hispánico), se encuentra que sus ingresos están gravados en más de un 70%, y como generalmente es un tipo informado, sabe en qué se ha gastado su dinero el estado. Probablemente en cosas que a su fuente de ingresos le hacen mucho la puñeta.

    Así que hace números, se asesora pagando un pastón (porque lo tiene) a un buffette de abogados especializados en el asunto, y decide convertirse en ciudadano de las islas Cayman, por ejemplo. Donde por lo menos, el estado no le roba a mano armada en nombre de unos cuantos.

    Ese tipo, que puede ser un avaro (y de momento esto tampoco es delito, vayamos a tener ahora pulsiones de Conferencia Episcopal sin necesidad de obispos), cuando decide marcharse no saquea a nadie, porque resulta que el dinero que le arrebataba el fisco…lo había ganado el!. Qué cosas.

    El G20 ha determinado, que puede intervenir económicamente en países que no son una amenaza para la seguridad y donde no tiene soberanía por mor de lo que llaman “blanqueo de dinero del narcotráfico”, es decir, que desde ese momento y sin mediar notificación, todos los que tengan cuentas en esos lugares, son considerados potencialmente narcotraficantes. Ayy si Orwell levantara la cabeza se revolvería de gusto.

    Rainiero de Mónaco, fue una vez preguntado por la prensa sobre el manido asunto de los paraísos fiscales. Y el iletrado “pijo” de Rainiero, insulso de vida fácil y disipada, dejó sentado al de la alcachofa: “Disculpe, pero yo no diría que hay paraísos fiscales, yo diría más bien que hay infiernos fiscales”. Cuánta sabiduría en el sólo cambio del sujeto adjetivado.

    El G20 no pretende hacer una cruzada “antidroga”, porque todos los países saben cómo se las gastan los narcos y no han tenido arrestos para acabar con ellos. El G20 pretende controlar los flujos de dinero y poder así hincarles el diente. Y pretende con esta historia desviar la atención de los ciudadanos. Necesitan un enemigo que les de el apoyo de la gente ¿qué mejor que un rico que se va de su país?… un traidor corrupto, como todos sabemos ya.

    Porque, entre otras cosas, no tienen ni la más mínima idea de cómo van a obtener el saco de dinero necesario para cumplir con lo pactado. Bueno, si, algunos sí la tienen, pero nos va a costar una inflación de caballo. Apúntate este dato y lo discutimos en el 2010, por favor. Porque no van a subir los impuestos, al menos los directos. No pueden. Van a fabricar más dinero. Están locos de atar.

    Cuando el ciudadano se ve injustamente explotado por el estado, en favor de otros ciudadanos e injustificadamente, o considera que la ley coacciona sus libertades como ciudadano, intenta en primer lugar litigar para resolverlo (esto ya ha pasado en Occidente), pero una vez comprobado que la maquinaria estatal es demasiado poderosa para ello, se rebela ante la Ley. Es una rebelión lícita a mi juicio.

    A lo mejor te parece que cuando alguien tiene mucho dinero no tiene derechos. Pero creo que te equivocas. El ciudadano es delincuente cuando incumple la Ley, no cuando evita legalmente los efectos perniciosos que ésta puede tener para sus intereses.

    A lo mejor estamos en otro momento estrella de la guillotina de Robespierre… en vez de nobles, hay ricos. Total, se trata de llenar los cestos de cabezas. Los ricos a la guillotina, que tienen mucho dinero.

    Tengo mi opinión respecto a las motivaciones de quien así piensa. Pero no la emitiré, porque tu escrito deja entrever en cierto modo la esencia de éste razonamiento. Y no quisiera ofenderte. Eres mi invitada y deseo que siga siendo así.

    Hace tiempo, en Estados Unidos, una mujer comenzó desde un sótano que alquiló o compró (no recuerdo bien) de Nueva York, a dar un servicio a la comunidad. Se trataba de reparto de correspondencia en la ciudad. Sus precios eran más baratos que el servicio postal y entregaba la correspondencia al día siguiente. Se hizo muy popular y prosperó rápido. La gente prefería utilizar sus servicios a pagar la ineficacia del servicio “oficial”. Con toda lógica, dicho sea de paso.

    Los funcionarios del servicio de correos, vieron peligrar sus puestos de trabajo. ¿Qué hicieron? ¿intentar ser mejores en sus funciones? nooo, la demandaron y consiguieron que cerrase el negocio. Ella litigó contra el estado, apoyada por empresas privadas y otros ciudadanos, pero a pesar de todo perdió.
    El estado la aplastó, a ella y a su marido, que estaba también con ella en el negocio.

    Puedes imaginar cuales eran los argumentos de los funcionarios. Porque podían aferrarse a cualquier cosa, menos al interés general. El interés general estaba ya definido por las preferencias de los ciudadanos que mayoritariamente preferían usar sus servicios, digamos, “alternativos”.

    Como verás, la legislación era manifiestamente injusta, y privaba a los ciudadanos de un mejor y más barato servicio. El cierre de la empresa sólo beneficiaba a un grupo reducido de ciudadanos, organizado debidamente desde sus puestos de trabajo: los burócratas.

    Permíteme que opine, en base no a afirmaciones generales sino a ejemplos concretos que he aportado, que cuando el estado abusa de los ciudadanos, éstos tienen todo el derecho a rebelarse.

    No pondré ahora el ejemplo de Suecia, porque me lo guardo para sucesivas respuestas, y me hara falta. Así que soy consciente de que he de dosificarme en este asunto.

    😉

    Un Abrazo, Cris.
    Rog

  3. Cristina
    abril 5, 2009 en 12:49 pm

    Bueno rog, ya sabes que ante tu erudición apabullante no me queda más remedio que tirar de generalismos y ambigüedades aunque el diablo esté siempre en los detalles. Pero, y aun a pesar que entiendo y comparto casi todo lo que dices, siempre disiento en el fondo. Comparto contigo la denuncia por la ineficiecia del sistema, por las injusiticas que comete manifiestamente al albur del principio solidario y demás items que mencionas con agumentación tan sólida. Pero no estoy de acuerdo en la esencia de lo que mencionas. Desde luego no estoy en contra de los ricos, siento verdadera admiración por los emprendedores y por todos aquellos que consiguen con su talento y su esfuerzo romper la inercia y conseguir dar un paso más en el progreso de todos (como sería el caso de todos los que hemos mencionado ultimente incluida la cartera). Y por supuesto me parece lógico que vean recompensado dicho esfuerzo a nivel material. Pero todo esto no justifica que:
    – se sustraigan a sus obligaciones. Ninguno de ellos vive donde tienen el dinero, que yo sepa, por mucho que consigan la doble nacionalidad. Que inviertan sus esfuerzos en torear a Haciendo en conseguir términos más justos respecto a su obligación con respecto a los Estados donde realmente si viven y que en muchos casos han favorecido su exito. Vendría a ser la filosofia norteamericana desgraciadamente pasada de moda a tenor por lo que se lee por ahi, de “devolver a la sociedad lo que la sociedad” me dio en su momento, y que gente como George Soros procura poner en práctica a diferencia de los miles de altos directivos y finacieros que se inmunizan con sus stock options, sus contratos blindados y sus millonarias indemnizaciones.
    – Sigo siendo partidaria de una regulación exhaustiva a pesar de que “hecha la ley hecha la trampa”. Si se considera que el aparato del Estado axfisia cualquier intento de innovación e impulso empresarial, que lo corrigan politicamente, pero no a través de lobbies que simplemente aseguran sus intereses individuales.
    – Creo que abismo entre lo que cobra un alto directivo que es 277 veces mas de lo que cobra un trabajador (El Pais, hoy) es una locura que no se justifica en la supuesta valia de dichas personas … muchas de ellas tan interesadas en mantener la cotización de las acciones de las empresas que dirigen para conservar su beneficio personal que anteponen decisiones beneficiosas para el desarrollo y progreso de la empresa que es la que crea riqueza, por decisiones que se ajustan a lo que ellos necesitan.
    – ¿cuanto dinero se necesita en esta vida? ¿existe algun límite para el enriquecimiento personal? …para mi solo uno, el que se consiga sin esquilmar al resto de tus congéneres.
    – y claro que es un infierno fiscal… sobre todo para los que ganado cuatro duros tienen que pagar una pasta pero la pagan… osea que en este barco estamos todos … ¿simplista? supongo que si… pero por algun principio tenemos que movernos para asegurar la subistencia del tipo de Estado que hemos elegido.

    Y en serio Rog, no creo que éste sea un razonamiento izquierdosamente radical, sino puro sentido común.

    Y desde luego seguiré de invitada porque me lo paso muy bien con estas diatribas que te mando.

    Un abrazo

    Cris

  4. abril 6, 2009 en 10:28 am

    Cris, por el momento (y solo por dar pie a esta respuesta), no responderé a las cuestiones que has desgranado.
    No porque no tenga respuesta, muy al contrario, sino porque me interesa mucho el comienzo de tu mensaje.

    Cuando dices: “[…]no me queda más remedio que tirar de generalismos y ambigüedades aunque el diablo esté siempre en los detalles. Pero, y aun a pesar que entiendo y comparto casi todo lo que dices, siempre disiento en el fondo. Comparto contigo la denuncia por la ineficiecia del sistema, por las injusiticas que comete manifiestamente al albur del principio solidario y demás items que mencionas con agumentación tan sólida. Pero no estoy de acuerdo en la esencia de lo que mencionas […]”

    Es que, Cris, no entiendo cómo estás de acuerdo en mis argumentos, con los que intento demostrar la ineficacia y la perversidad de las organizaciones estatales, y sin embargo no estás de acuerdo con que las organizaciones estatales son perversas e ineficaces.

    Para mí, esto resulta una sorprendente paradoja.

    Y conste que no es una sorpresa, porque me encuentro frecuentemente con ésta misma situación. Formulo una idea, a la que se contrapone otra idea. Pongo sobre la mesa los argumentos que la sustentan para mostrar en qué me baso para formular la idea. Y me dan la razón a los argumentos, pero no a la idea que sustentan. Me cuesta mucho entender esto.

    Si te soy sincero creo que el problema estriba en el fundamento mismo de tus ideas. Porque creo sinceramente que en la gran mayoría de los casos que me he encontrado, mi interlocutor tenía buenas intenciones. He llegado a la conclusión que este hecho es mayoritariamente indiscutible.

    Es decir, que sus ideas (las tuyas también, por ejemplo), parten de la intención honesta de conseguir un mundo y una sociedad mejores. Beneficio que no siempre me conceden a mí mis interlocutores, pero que tampoco puedo exigir.

    Pero un mundo y una sociedad mejores, no pueden ir deagajados de la perspectiva de quienes soñamos con ellos. De la perspectiva del hombre. Del ser humano.

    Lo realmente escalofriante de la novela de Orwell, 1984, es que en la génesis de esa sociedad que dibuja desde la ciencia-ficción es ésta misma. La vigilancia omnipresente del gran hermano en todas las actividades del hombre, para prevenir las posibles perversiones, para imponer el igualitarismo a ultranza, una exacerbación de las tendencias igualitarias que nos inundan, el control sobre sus preferencias, incluido el ocio. Todo ello puede parecer a simple vista una boutade, un divertimento estirando voluntariosamente el cronómetro de la historia social y política hasta un punto casi ridículo.

    Pero me gusta pensar en 1984 desde otra perspectiva. ¿No responde acaso, la sociedad que dibuja Orwell, a lo que algunos sectores demandan socialmente, al menos en esencia?. Repasemos.

    Los ciudadanos de 1984 son iguales. Absolutamente iguales. Visten igual, piensan igual, viven igual. Igualdad absoluta. Pero no sólo desde el punto de vista de la Ley, que a mi juicio es una igualdad muy deseable. Sino desde el punto de vista de los resultados. Esta ultima igualdad exige para su materialización una tiranía. Por eso discutía con Jose y contigo el otro día sobre educación. Porque la igualdad de resultados no se obtiene, se impone.

    En esencia, esta igualdad es la que algunos hoy día demandan, aunque es cierto, no están pensando en 1984 como consecuencia potencial de lo que piden. Creo que es un error no tenerlo en mente.

    No se publica nada, no se emite nada, no se dice nada que el Big Brother no apruebe o que atente contra lo establecido. Hoy día vemos como nuestros medios de comunicación caen en el sectarismo más feroz, y en las más absurdas tentaciones totalitarias: pretender que impidan a otros medios expresarse. De momento no hay una abierta (digo abierta porque en la trastienda no deja de haber tensiones en este sentido) intención de política legislar sobre ello, pero la judicatura está haciendo el papel de suplente. Veremos en qué acaba todo esto. China es aquí pionera.

    Y la judicatura, en España, no es independiente (repasar Constitución, please).

    Al albur de la crisis, el estado (espoleado por la opinión pública creada por los medios) intervendrá cada vez más en nuestras acciones. Nuestras transferencias bancarias, nuestras cuentas corrientes (ya intervenidas), nuestros acuerdos entre ciudadanos, en todo. Estamos alimentando un monstruo. Y pagándolo con nuestro esfuerzo… como en 1984.

    Y no te equivoques, Cris, que el problema en este particular no es sólo nuestro presidente, ni probablemente ninguno de los que hoy gobiernan en el mundo occidental. El problema es, que una vez que la maquinaria estatal está emplazada, sólo hace falta que acceda al poder el tipo equivocado. Por entendernos, un Berlusconi pero algo más “sonao”.

    Y todo por que, siendo buenas las intenciones, la gente no ve el peligro. Que dentro de tres o cuatro años, cambiará el gobierno, pero dentro de ocho o diez, probablemente también. Y no sabemos quién está esperando su oportunidad.

    Yo no quiero firmar ese cheque en blanco para nadie, y menos si no sé a ciencia cierta (y ni tu ni yo ni nadie lo sabemos) quién va a ser el beneficiario.

    Para conseguir los propósitos de incrementar el tamaño y fuerza del estado, los medios interesados hacen su labor también. Pobres ignorantes, piensan que serán los elegidos en el “nuevo orden mundial”. Te cuentan lo del tipo que gana 277 veces más que tú para que te indignes, pero no te cuentan que su propio Consejero Delegado (el del periódico) hace tres cuartas partes de lo mismo y además, en vez de estar pagado como aquél tipo que denuncia, con dinero privado (que no es tuyo), está pagado por la publicidad estatal que el gobierno graciosamente, concede al medio. Es decir, con nuestro dinero.

    ¿Y cual es la reacción?, pues vistas las dificultades con las que muchos intentamos acabar el mes, cabrearnos. Y pedir que el estado ponga orden.
    Pero orden…¿en qué?, ¿en los ingresos de un directivo? ¿quién es el estado para decirme a mí cuanto quiero pagar a un profesional con mi dinero? ¿Y si me consigue legalmente beneficios por valor de 100 millones, por qué no le puedo pagar 15 millones al año, o cuarenta?.

    Big Brother en estado puro.

    Creo de verdad en vuestras buenas intenciones, Cris, te aseguro que no lo pongo en duda. Pero como decía Schumpeter sobre Hayek, cuando éste ultimo escribió “Camino de Servidumbre”: “Es un libro cortés que casi nunca atribuye a sus contrarios (se refiere a los rivales ideológicos) otra cosa que el error intelectual”.

    Y en tu razonamiento (como muchas veces en otros que he tenido el placer y la oportunidad de debatir y sobre los que reflexionar) hay un error de base; la omisión del hecho de que todo esto, tiene como sujeto pasivo al ser humano. Con todas sus miserias, cierto, pero con toda su grandeza.

    Los liberales, Cris, somos profundamente humanistas (aunque mucha gente no lo crea así).

    Un Abrazo.
    Rog

  5. Cristina
    abril 6, 2009 en 12:39 pm

    Lo que está claro es que ambos pensamos que las cosas pueden hacerse de otra manera… de una manera más justa para el individuo que la actual… y es cierto que reflexionando en lo que comentas existe una falta intrínseca a pensar en la individualidad sacrificada por los grandes principios de la comunidad.

    Pero dime…¿que te parece la destitución de Solbes? me acabo de enterar y me he quedado perpleja, siendo que a mi los unicos sensatos de este gobierno me parecen precisamente solbes, De la Vega y Rubalcaba… en fin, que desastre de gestión de la crisis.

    Un abrazo y para variar me voy a comer!!!

    cris

  6. abril 6, 2009 en 7:22 pm

    Gracias, Cristina.

    Celebro de verdad que hayamos llegado a un importante punto de consenso.

    “[…]existe una falta intrínseca a pensar en la individualidad sacrificada por los grandes principios de la comunidad.”

    Ese es, en esencia, el quid de la cuestión.
    A partir de ese punto preciso, podremos construir más cosas y nuevos debates, pero es un punto importante.

    En cuanto a Solbes, para comprenderle, yo intento ponerme en sus zapatos (sin segundas, ¿eh?).
    Ha intentado por activa y por pasiva que no se hagan muchas cosas que él sabía que serían nocivas para le economía. Pero al ser vicepresidente primero, no podía, obviamente, mostrar graves discrepancias sin cometer una cierta irresponsabilidad, al menos de cara al equipo de gobierno.

    Yo creo que Solbes va a respirar aliviado, porque aguantar el trapo del púber de la Moncloa, para un tipo como él, con experiencia de gobierno y bastante templado, debe ser un auténtico suplicio.

    Creo que a Solbes, su propio partido, no puede pedirle nada más. Que le dejen ya descansar de sustos.

    Rog

  7. Cha14
    abril 8, 2009 en 2:35 pm

    Solbes, De la Vega y Rubalcaba…. Cristina …. puedes añadir los otros 14 restantes, y los 17 directores generales restantes y los 17 siguientes subdirectores restantes, 17 secretarías, 17 ayudantes de dirección, 17 Ptes. de Cdades Autonomas restantes, sus 17 consejeros-consellers-conselleiros etc, restantes, 17 dir.genrales, restantes………………… y asi hasta los 20000 y pico politicos que tenemos….. hay mas politicos que fontaneros…. a Chupar…. Saludos

  1. abril 7, 2009 en 3:58 pm

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: