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Credo Liberal: Los impuestos


Los impuestos

Los impuestos

Bien, continuamos con la serie de artículos que he titulado “Credo Liberal”, en la que explico la perspectiva liberal sobre diversos aspectos políticos, económicos y sociales.

Ayer mismo prometí a Jose, un invitado que ya es parte integrante del blog, que antes de debatir sobre los impuestos, yo explicaría cual es mi posición al respecto, para evitar determinados puntos comunes y malentendidos que, en torno al liberalismo, generalmente se tienen como doctrina sin serlo.

Desde la forma de entenderlo de un liberal, los impuestos son aquella parte de la renta personal que, de forma coactiva, el Estado enajena para realizar una serie de funciones. Analicemos esto un poco antes de continuar.

La coacción que se menciona son los mecanismos legales habilitados para garantizar que todos los ciudadanos cumplen con las obligaciones tributarias. Que no haya quien pueda decidir no contribuir. Desde esta afirmación se deduce que los impuestos y la solidaridad son incompatibles. La solidaridad exige una voluntariedad, y ésta, nunca es constatable si existe coacción. ¿Soy solidario con un individuo que a punta de navaja me pide todo lo que llevo encima, o simplemente estoy escogiendo para mí mismo el mal menor?. Lo mismo pasa con la Agencia Tributaria y sus sanciones. Pero no hay otro medio de recaudar, más que mediante la coacción.

Ahora bien, los liberales entendemos que debe existir un estado y que debe realizar unas funciones concretas. Esas funciones han de ser financiadas por todos, e implican una merma de la libertad que todo ciudadano está dispuesto a permitir para poder convivir en libertad. De nuevo el principio del mal menor. El concepto de “Ley de la Selva” no es aceptable para un liberal, porque implica la coacción de unos ciudadanos por parte de otros.

Según Adam Smith, el estado debe tener tres funciones fundamentales:

  1. Proteger a la sociedad de la violencia y de la invasión de otras sociedades independientes (defensa).
  2. Proteger individualmente a cada miembro de la sociedad de la injusticia y la opresión de que puedan ser objeto por parte de otros miembros (administración de la Justicia).
  3. Realización y conservación de obras e instituciones públicas, que no pueden ser nunca de interés para un individuo o grupo de individuos particulares pero que reembolsan con creces a una sociedad (p.ej. obras públicas de infraestructura).

La última de las tres mencionadas es la que plantea mayores problemas. Veremos por qué más adelante.

Milton Friedman añade una función más al estado: la protección de los miembros de la sociedad que no pueden ser considerados responsables (por ejemplo, los niños o aquellos que presentan trastornos mentales).

Lo que nunca puede un liberal aceptar es la denominada redistribución de la renta. Porque ésta supone perjudicar a un colectivo de ciudadanos, sustrayendo parte de su renta, para favorecer a otro colectivo.

Una hipérbole de la llamada “redistribución de la renta”, es la “redistribución de la riqueza del país” que también se ha querido ampliar denominándola “distribución justa de la riqueza del mundo”, en otra cabriola semántica.

La riqueza de un país, no aflora espontáneamente a lo largo del territorio. Puede haber tierras fértiles, pero esa tierra no tiene el mismo precio en el mercado que sus frutos, cuyo cultivo exige esfuerzo. La riqueza de un país se compone, pues, del fruto del esfuerzo de todos los individuos que participan en las diferentes áreas de la producción. Cuando redistribuimos riqueza, nunca es la del país, siempre es la de un conjunto de ciudadanos. El fruto de su trabajo.

Lo mismo ocurre con la riqueza del mundo. Para justificar la redistribución de esa inexistente riqueza (que no es otra que la que producen los ciudadanos del mundo, como dije antes), se apela a un viejo dicho que pretende mostrar un grave desequilibrio; “el 80% de la riqueza del mundo se encuentra en manos del 20% de la población; ergo es injusto”.

En primer lugar, la riqueza del mundo (la suma de la riqueza individual de todos los ciudadanos del mundo) no es un valor estático. Aumenta cuando las condiciones de vida mejoran en un lugar sin tener que disminuir necesariamente en otro lugar. Puede ser cierta la proporción de riqueza que la frase maneja para justificar la redistribución, aunque no por los motivos ni con el transfondo que se insinúa.

Si el 80% de la riqueza mundial se halla en manos del 20% de la población, es porque ese 20% de la población la produce. Y la riqueza global aumentará, cuando los países menos desarrollados alcancen su desarrollo, equilibrando de forma natural la proporción mencionada. No mediante la recaudación de parte de ese 80% de la riqueza y su entrega a otros, sino por la mayor creación de riqueza en el conjunto del planeta, en la que participarán más ciudadanos.

Y no se me pongan Malthusianos, que según Malthus, hace ya algunos años que deberíamos haber estallado en pedazos y aquí seguimos. Pelín renqueando pero seguimos.

Ni la riqueza de un país, ni la del mundo, son cantidades constantes que justifiquen privar a los individuos del fruto de su trabajo para favorecer indiscriminadamente a otros. Es más justo permitir que los demás puedan libremente, desarrollar y obtener su propia riqueza. Crear el marco que lo permita.

El término redistribución genera además ciertas expectativas en lo que los liberales denominamos “capturadores de renta pública”.

Efectivamente, existen en todos los países con cargas impositivas importantes grupos de presión cuyo objetivo es obtener una porción mayor de impuestos. Bien a través de una mayor asignación de la recaudación existente (lo que priva a otros de beneficios sociales) o bien a través de un incremento en la presión fiscal (lo que priva a otros de su renta).

Tenemos abundantes ejemplos en España. Funcionarios. Sindicatos y partidos políticos. Las asociaciones de agricultores. Los trabajadores del campo. Determinados grupos de obreros industriales, muy privilegiados (industria de la automoción), recientemente los bancos y Cajas de Ahorro, empresarios que intentan obtener ventajas a través de subvenciones, cineastas y artistas. En fin, tenemos para dar y tomar.

Todos ellos viven al albur de las rentas recaudadas por el estado y que nos han sido arrebatadas mediante la coacción.

El incremento de los impuestos tiene en parte un origen en la presión social que todos o parte de los grupos mencionados pueden ejercer a través de la opinión pública o de la conflictividad social para obtener una parte mayor del pastel o hacer crecer el pastel en sí mismo.

Las preguntas ahora serían (ha formulado algo parecido Cris en el post anterior):

  • ¿Puede ser justo que mientras que mi vecino esté en paro, mis ingresos puedan no sólo mantenerse, sino mejorar?
  • ¿No resultaría conveniente, pues, que entre todos podamos mantener a esas familias para que no pasen penalidades?

Pretendo responder desde mi perspectiva esas preguntas en los siguientes posts sobre el estado del bienestar, que sin duda es un concepto muy ligado a los impuestos.

Rog

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Categorías:Credo Liberal
  1. marzo 23, 2009 en 12:38 pm

    para mí el pago de impuestos es una forma que tiene el Estado de recabar dinero de sus ciudadanos que contribuya a crear Estado, a financiar obra pública, a financiar servicios sociales en beneficio de todos, y no soy partidaria de un excesivo intervencismo ni del papá Estado para todo, pero tampoco de Friedman y sus teorías de que la mano de Adam Smith pueda con todo y ya será el mercado quien ‘redistribuya’ si hace falta. O sea, si tengo que elegir entre que me proteja el mercado o que me proteja el Estado, en un Estado libre y democrático como España pongamos por caso, me quedo con el Estado. Me fío más del Estado que de las multinacionales que poblan el mercado.

    Las multinacionales si pueden bajar los sueldos lo harán, si pueden tener despido libre, se acogerán a esa medida, y cuantos más beneficios puedan obtener para los socios de las mismas, mejor, y si pueden fabricar en Vietnam porque allí se paga menos, se irán a Vietnam. Ni tienen sentido de la ética ni son personas físicas, así que harán lo que haga falta para obtener el máximo de rentabilidad posible, y si además el Estado les regala pasta, mejor todavía, incrementarán los sueldos de sus directivos para que sean los mejores del mundo, como ha defendido AIG.

    Así que prefiero que el Estado ponga unas normas, y desgraciadamente no hay nadie que se ponga a pagar impuestos si no le apuntan con una pistola, supongo que el ser humano es individualista por naturaleza y si puede no pagar no pagará, es decir, si no hay sanciones y amenazas, defraudará todo lo que pueda. Y el empresario, el primero.

    En Sudamérica parte del problema es que los ricos no están acostumbrados a tener que pagar impuestos, así que no hay obra social, no hay servicios sociales, los desempleados no tienen coberturas, no hay Estado del bienestar posible, los ricos siguen siendo ricos, siguen siendo los que pueden acceder a la Universidad, ergo los que ponen las reglas que seguirán rigiendo forever, y no redistribución de la riqueza allí significa que todo sigue como está hasta que llega un Evo Morales de turno y lo pone todo patas para arriba.

    En cuanto a las mismas reglas para todos, bueno empecemos por Europa y USA, que lo primero que hacemos es proteger nuestros mercados para que los productos de países emergentes nos lleguen con tantos impuestos que salgan mucho más caros que nuestros productos. O sea, si no hay proteccionismo, que no lo haya para nadie… pero claro, entonces tienes a todos los agricultores franceses, a todos los pescadores españoles… en la calle chillando porque les quitan sus privilegios y el dinero que les llega del Estado o de Bruselas…

    Solución, no la veo. Pero creo que deberíamos empezar por garantizar que todo el mundo pueda tener acceso a la educación, a la sanidad, a protecciones sociales, y sin eso no veo qué armonía podemos construir. Y si para eso hace falta que yo pague impuestos, porque he nacido con más privilegios que la señora que limpia en mi casa, para que sus hijos puedan estudiar, pues creo que vale la pena pagarlos. A largo plazo, sociedades con más redistribución de la riqueza y con más servicios creo que redundan en la paz social que todos necesitamos para convivir. Sin que nadie viva a la sopa boba tampoco, que no soy estatalista…

  2. Cris
    marzo 23, 2009 en 1:24 pm

    Reoger,

    Necesitaría más tiempo del que ahora dispongo y muchas más erudición de la que poseo para comentar tu post comme il faut. Pero no puedo dejar de poner un par de lineas.

    Sobre le papel todo lo que dices es ídilico, perfecto en su propia geometría, pero terriblemente ingenuo si lo trasladas a la realidad. Tan sólo tres puntos:

    1.- Sin intentar quitar mérito al talento indivudual del 20% que controla el 80%, pensar que si lo poseen es porque son ellos quienes lo producen es olvidarse de que, no sólo las capacidades personales, sino varías circunstancias hacen posible semejante milagro: no es sólo la “suerte” que les ha deparado la vida pongamos por ejemplo en donde han nacido (y no quiero parecer dogmática pero no se puede obviar), sino además el poder intrínseco que lleva aparejado determinados niveles de riqueza con la consiguiente manipulación a su favor de los mecanismos que regulan las sociedades (y estoy pensando por ejmeplo en Bill Gates). Pero además, Ford, por decir alguien, por muy listo que fuera, no habría construido ni un coche sin el trabajo diario de miles de personas, quiero decir, que el PIB no se sustenta solamente en la visión y talento de unos cuantos sino sobre todo en el trabajo del 80% restante de la población, quienes, en un sistema liberal como el que describes y capitalista por definición, son quienes a su vez compran los coches, consiguiendo la pervivencia del sistema… porque si fuera por el 20% solo sobreviviría Louit Vuiton.
    2.- Lo que me lleva al punto 2 de tu exposición: “Proteger individualmente a cada miembro de la sociedad de la injusticia y la opresión de que puedan ser objeto por parte de otros miembros (administración de la Justicia). Adscribir la obligación del Estado de la protección de sus ciudadanos a la simple administración de justicia es, en mi opinión, quedarse bastante corto. No sé, porque no he leído a A. Smith aunque lo haya estudiado, si esa es la interpretación que cabría darle. Me inclino por pensar en una visión generalista del concepto y la obligatoriedad del Estado en proteger a sus ciudadanos de todas aquellas situaciones de injusticia manifiesta que sobrepasan la “seguridad personal”, como por ejemplo podría ser un abuso indebido de los que tienen la sarten por el mango, respecto a los que no la tienen… pero claro, para eso hace falta leyes que son las que se han escrito a lo largo de la historia a través de numerosos movimientos sociales, no solamente de los grupos de presión que mencionas, que tradicionalmente han utilizado como estrategia el único argumento que les ha servido, su número y su función en el sistema. Porque sin ellos, estarás de acuerdo, el 20% se quedaría con el culo al aire. Bueno, excepto Madoff y unos cuantos listillos mas.
    3.- Cuando he leído tu post, muy interesante, me ha quedado claro que el liberalismo entiende la necesidad de un Estado, pero no me ha quedado tan claro si resulta muy imprescindible que dicho Estado se sustente en un sistema democrático. Si es que sí, coincidirás conmigo que resulta imprescindible que todos puedan acceder a dicho sistema en igualdad de condicones, y eso conlleva a que todos tengan medios de transporte para ir a las urnas, alfabetización suficiente como para leer la papeletas, y libertad para poder elegir sin presiones extternas. Y como resulta que como para conseguir todo eso es necesario que existan carreteras, transporte público, escolarización, entre otras cosas, no se me ocurre mejor sistema que el impositivo para que el Estado llegue donde no llega el “paternalismo” del 20%. Y fijate, que ni siquiera creo que ese sea el leit motiv de nuestras democracias occidentales, sino la necesidad de que exista una cantidad importante de consumidores con un nivel adquisitvio razonable y un nivel cultural razonable para poder mantener nuestro estupendo sistema de mercado.
    Y bueno, eran solo unas lineas pero me he enrrollado al final como siempre. Y eso que te quería mencionar que el sistema tributario de cualquier país occidental se sustenta precisamente en las aportaciones del 80%, pero es que he quedado a comer y no llego.
    Un abrazo
    Cris

  3. marzo 23, 2009 en 2:32 pm

    Buenos lunes a las dos, espero que haya sido un buen fin de semana.

    Cris, borro una de tus intervenciones para que no aparezca duplicada, ok?

    Como dijo Jack el destripador: vamos por partes.

    Manuela

    El mercado no está para protegerte, lo he diho antes. Tu eres parte del mercado. El mercado son todos aquellos que voluntaria y libremente establecen contratos. Ya sean compraventas, prestaciones de servicio, lo que sea. El estado sigue teniendo, como he dicho en el post, las funciones de a) defensa y b) administración de la Justicia. Luego la opción que señalas no es tal, el mercado no tiene la función de proteger, es sólo un modo de organizar las relaciones de las personas bajo el imperio de la Ley, administrada por el estado.

    El mercado no redistribuye, ni es su función ni la redistribución es positiva para las sociedades. Sólo para unos pocos. El mercado permite que todos tengan la oportunidad de prosperar en igualdad de condiciones. Es decir, iguales ante la Ley. La redistribución es un concepto socialista, no aplica al mercado. En el mercado imperan las normas del juego marcadas por el Gobierno en funciones, el esfuerzo personal y, en muchas ocasiones, el azar.

    Yo no defiendo a las multinacionales en particular. De hecho la mayor parte del empleo lo generan pequeñas empresas. Pero lo que comentas no es sólo una actitud de multinacional. Piénsalo. Si puedes comprar una televisión más barata en un lugar que en otro ¿dónde la compras? ¿acaso no te das cuenta que por comprarla en el lugar más barato puedes condenar al paro a muchos empleados?. Sin embargo, las personas funcionan así. Las empresas deben ofrecer los mejores precios, porque eso es beneficio para los consumidores (ciudadanos, al fi y al cabo). ¿Qué tiene de malo producir en Vietnam? ¿acaso los obreros vietnamitas no tienen derecho a empleo? ¿acaso los compradores de esos productos no tienen derecho a mejores condiciones?. No pensemos tanto en privilegiar a unos pocos, sino en el beneficio que ciertas acciones tienen incluso más allá de nuestras fronteras ¿o sólo somos iguales hasta la frontera?.

    ¿A que si en vez de 70 euros al fontanero, puedes pagarle 50 le discutes la factura? ¿a que si el fontanero que va a tu casa te quiere cobrar la hora del café no se lo permites?. No debemos pedir a los demás que no hagan lo que nosotros mismos estamos dispuestos a hacer en nuestra vida cotidiana.

    Sólo un matiz a lo de defraudar impuestos. Si lees mi post de nuevo, verás que digo lo mismo que tú, que sólo se puede recaudar mediante la coacción. Pero es falso que el primero que defraude sea el empresario. El primero que defrauda es el que puede. ¿O se nos olvida la famosa frase “a mí quíteme lo del IVA, por favor, que no me vale para nada”?. Para eso hace falta que quiera defraudar el fontanero y el cliente, los dos. Defrauda, generalmente, el que puede. O se nos olvida la otra de “oye, quiero irme de la empresa, arréglame lo del paro”. Eso es otro fraude.

    En Sudamérica, Manuela, lamento decirte que has dado en el clavo. Pongamos un caso sangrante: Argentina. Un país rico en recursos que fue la segunda economía del mundo hace dos años (como quien dice). ¿Qué ha impulsado el corralito?. En Sudamérica, hay que volver los ojos a una oligarquía corrupta que, amparada en el estatalismo (han gobernado con el poder del Estado), han dejado al pueblo en la miseria. Y eso no lo ha hecho el liberalismo, porque el liberalismo no defiende los privilegios de los empresarios. Por favor, quitaros esa idea de la cabeza porque es falsa. Una cosa es defender la libre empresa, y otra defender los abusos. Te propongo que eches un vistazo a Chile, donde no se hicieron tantos experimentos Bolivarianos y donde se introdujeron medidas económicas liberales. Hoy en día es un país con el que se puede comerciar y tratar, y sólo hay que ver cómo vive su población para darse cuenta de las diferencias entre, por ejemplo, bolivianos y chilenos. Sólo hay que querer verlo.

    ¿Crees que Morales ha conseguido un bien para Bolivia?. ¿Sabes cuánto se ha reducido la inversión extranjera desde la nacionalización de Repsol? de más de 18.000 millones de dólares a menos de tres mil.
    Si eso es bueno para Bolivia, con los pobreticos que alli viven, que están todos deseando salir del país, que venga Dios y lo vea. El empleo y el país dependían de esas inversiones. Pobre gente.

    Ahora, con el precio del petróleo por los suelos y Chávez puliéndoselo en sus afines locales, veremos como salen los pobres bolivianos del pozo con la ayuda “prometida”. Hay cosas que claman al cielo.

    Y si quieres le pegamos otro vistazo rápido a Africa, donde también hay tela que cortar.

    La apertura de fronteras comerciales es un bien objetivo, fíjate, aunque sea unilateral. Es una historia un poco complicada de explicar así en una respuesta que ya se alarga demasiado, pero también te prometo un post completo sobre proteccionismo y mercado libre internacional. Te daré una breve pincelada. Cuando un país comercia con otro (sus empresas), se produce una transferencia de renta. La transferencia se produce de los que fabrican a los que compran, curiosamente. ¿cómo es esto? porque las ventas que se producen en el país que compra, suceden porque ese producto es más competitivo, es decir, que los ciudadanos que compran esos productos disponen de mayor renta cuando han satisfecho sus necesidades. Sin embargo, en el país de origen es al revés, las empresas han tenido que se más competitivas para vender, o bien estar subvencionadas, con lo cual, o bien sus trabajadores disponen de menos renta, o el país en general dispone de menos renta por la subvención.
    La importación vista en su globalidad y en el contexto de un mercado libre, es un bien importante para los compradores.

    Yo no sacaría conclusiones a priori sobre cuestiones como importación o exportación, sólo teniendo en cuenta los beneficios de las empresas locales. Hay muchos más beneficios en juego y las empresas locales tienen que saber en qué mercados se juegan los cuartos. No pueden pretender imponer unos precios altos a productos que en el mercado internacional están más bajos. Eso es sólo mantener un privilegio industrial (¿ves como no siempre estoy de acuerdo con los planteamientos de defender a ultranza a las empresas?).

    De hecho, la gran oportunidad que se abre a los países pobres es poder comerciar con sus productos, que en muchos casos son agrícolas, como mencionas. ¿Es justo poner aranceles a su producción? ¿es justo que no puedan desarrollarse libremente como los demás?. Yo creo que no lo es.

    Y si los trabajadores del campo en España tienen que reciclarse en alguna medida que lo hagan. Así hemos de funcionar todos.

    Y en cuanto a la señora que limpia en casa, en el Siglo XXI, no creo que se justifique el hecho de afirmar que tienes más privilegios. ¿Cuales son?. Esta parte no le he entendido muy bien. ¿Qué privilegios te asisten?. Sinceramente no creo conocer ninguno.

    Saludos.
    Rog

  4. marzo 24, 2009 en 1:15 pm

    hola Roger, la clave es que en la pista de salida todos partamos de las mismas oportunidades, luego si unos llegan antes a la meta que otros ok, pero el problema en mi opinión es que no todos partimos con las mismas herramientas. Pero al menos en esta sociedad en que vivimos nosotros, o sea en España, todos los niños tienen garantizada gratuitamente la educación básica y la sanidad, dos premisas claves para que sus familias puedan sacarles adelante y ellos estudiar si eso es lo que quieren. Y eso se consigue pagando todos impuestos. Si estuviéramos en un sistema en que es fácil eludir el pago de impuestos, como tengo entendido que pasa en muchos países latinoamericanos, no hay dinero público para obra pública ni para servicios públicos, y gana el clientelismo y estudian los de siempre que son los que siguen mandando por los tiempos de los tiempos.

    En Chile no hay las diferencias raciales que hay en los países andinos, como puede ser Bolivia, Perú, Ecuador… por lo que hay menos racismo y también menos diferencias sociales. Vale que Chile lo ha hecho mejor que otros que le rodean, pero te digo que las diferencias raciales también influyen, y en Bolivia hay muchísimos indios, aimaras o quechuas o lo que sea, que viven completamente ajenos al sistema. En Perú hay zonas a las que no llega la electricidad, el agua potable, donde no hay librerías, donde el terrorismo de Sendero encontró todos los ingredientes para hacerse los reyes y machacar a los campesinos, precisamente porque ahí, como te dicen ellos mismos, no llega el Estado. Y donde no llega el Estado, llegan las mafias y los terroristas. Y con esas montañas que tienen, tampoco las infraestructuras les ayudan a traspasarlas así que se quedan aislados ellos y los productos que tienen para comerciar. No llegan las industrias, no llegan las Autoridades. Y todo eso porque al otro 50% de la población no le interesa que nada de todo eso les llegue. Por esa razón llegan al poder personas como Evo, y a punto estuvo Ollanta Humala de hacer lo mismo en Perú, porque si tú no tienes ni agua potable qué narices te importa la democracia o el mercado libre? Tú lo que quieres es que te pongan agua y luz en casa para empezar, y alguna carretera digna para llegar a la capital. Y eso no te lo hace ni Telefónica ni Endesa ni Repsol, te lo hace el Estado, porque son zonas no rentables, así que o lo hace el Estado o no lo hace nadie.

    Lo que quiero decir es que no todo lo podemos medir en términos de rentabilidad, que es lo que hacen las empresas, por eso creo que en algunas áreas es absolutamente necesario que el Estado intervenga y proteja a sus ciudadanos. Efectivamente, por eso hace falta el Estado, que es el único que les puede proteger. Las empresas no están para eso, pero hace falta regulación y dinero de todos los contribuyentes para financiar los servicios públicos y que estos puedan llegar a donde nadie quiere llegar.

    En cuanto a Repsol, en nuestros países no permitiríamos, de tener petróleo o gas natural, que el suelo fuera declarado propiedad de una empresa privada, sino que le diríamos que el suelo es nuestro, de todos los españoles, y les daríamos una licencia para que ellos lo explotaran, así que me parece bien que Evo haya querido recuperar los recursos naturales de su país y luego ceder la explotación en las condiciones que haya juzgado mejor para su país. Otra cosa es que tiene un problema interno con Santa Cruz que son todos los empresarios prósperos y con los que no llega a un acuerdo, pero eso es otro cantar. Lo que quiero decir es que los Evos y los Chávez sólo triunfan cuando la injusticia social es alta y la gente prefiere a un autoritario que les diga que está de su lado y que algo va a cambiar, que a los blanquitos de siempre con los que tienen claro que nada cambiará.

    Yo tampoco sé cuál es la solución, sino sería Paul Krugman! Pero sí entiendo que cuando no tienes nada te dan igual las libertades, lo que quieres es comer y que a tus hijos no te los maten o te los violen en cualquier esquina.

    Y creo que estamos más cerca en nuestros planteamientos de lo que pueda parecer…

  5. marzo 24, 2009 en 1:20 pm

    Cris, ahora estoy contigo.

    A tu primer punto:

    Efectivamente, has mencionado un aspecto importante del modelo liberal: el azar.

    Yo creo que el azar es mucho más justo (porque es ciego, y deja a todos en la misma incertidumbre) que la asignación de recursos “a dedo”, que siempre estará marcada por la arbitrariedad de alguien cercano al poder.

    Los humanos tememos al azar. Nos aterra. Nos da miedo pensar que todo nuestro esfuerzo puede venirse abajo por una mala mano de cartas. Pero es que en realidad es así. Debemos de vivir pensando en el azar. En esos sucesos altamente improbables cuyo impacto en nuestras vidas puede ser enorme. Lo que Nassim N. Taleb denominaba “El Cisne Negro”. Te recomiendo su lectura encarecidamente, lo disfrutarás.

    La libertad implica estar sometidos a las caprichosas leyes del azar. Lo contrario es la sumisión a la planificación y a la tiranía en nuestras vidas. Somos nosotros los que debemos proveer para prevenir los efectos del azar. No vale que nos pasemos el verano cantando a la sombra como la cigarra, y con las primeras lluvias del otoño corramos a pedirle alimento a la hormiga. Eso es demasiado fácil (para la cigarra, claro, no para la hormiga).

    En una sociedad libre, cualquiera puede prosperar. Es cierto que no es fácil, pero las cosas tienen un precio. Y te lo dice alguien que ha renunciado a muchas “seguridades” por ser libre. La primera es la del salario y la segunda la del régimen general de la Seguridad Social.

    No sólo prospera quien tiene más dinero, Cris. No hay un reflejo real en lo que dices. Mencionas a Gates, pero es el ejemplo vivo de mi tésis, como Ford. Gates comenzó a desarrollar su sistema operativo sin fortuna ni apoyo económico. No era un Rockefeller con quince años. Ni mucho menos.

    Los productos de Microsoft mueven en todo el mundo billones de dólares en negocios que Bill Gates no percibe (margenes de distribuidores, servicios, consultoría, soporte… etcétera). ¿Por qué todo el mundo piensa que cuando nació Bill Gates alguien le puso un DVD de Windows bajo el brazo, si ni siquiera había DVDs?.

    En cuanto a Ford, es también el ejemplo del genio personal. Un ejemplo de cómo el talento florece en lo que fue (que ya no es tanto) una sociedad libre.
    Comentas que sin obreros no podía haber puesto en marcha sus fábricas. Claro. Y sin Ford tendrían que haber seguido plantando maizales. Es que esto es irrelevante. La idea de la producción en cadena es independiente de que hayan trabajado obreros en sus líneas de producción. Si no hubiesen sido esos obreros, hubieran sido otros. Pero no hubiesen tenido la misma importancia sin Ford en ningún caso.

    Fíjate si es importante la idea de Ford que ha transformado la industria en su globalidad. Ha permitido producciones más baratas, que la gente pueda acceder al automóvil, que el transporte por carretera se abarate, que otras industrias que necesitan transportar materias primas y productos puedan hacerlo de forma competitiva, en fin… la humanidad nunca apreciará lo suficiente el talento de Ford. El autobús que coges por la mañana, o el coche, o la barra de pan que compras,el periódico, las mercancías del hiper… casi todo lo puedes pagar porque Ford indicó cómo podía producirse de un modo más eficiente.

    Claro que los obreros trabajaron, bajo la batuta brillante de Henry Ford. Eso fue lo que marcó la diferencia, y no los trabajadores (con todos mis respetos, vaya esto por delante).

    En el primer punto de tu comentario, subyacen una serie de enfoques que me confunden un poco. Los que trabajan por cuenta ajena en una sociedad liberal lo hacen porque quieren. Quiero decir, que un obrero no tiene por qué no ser un liberal y puede preferir tener una nómina u optar por poner en marcha su proyecto personal con su talento. Es una opción personal. De hecho la formulación que haces implica que los obreros son explotados por los liberales.

    El obrero (el trabajador por cuenta ajena, para entendernos, porque no creo en las clases sociales), es individualmente tan importante como cualquiera. El liberalismo centra su atención en el individuo, no en determinadas oligarquías o en colectivos. Tiene los mismos derechos que todo el mundo. Esa es la igualdad efectiva, que a todos se les considere igualmente.

    Pero el talento, amiga Cris, es un bien escaso. Por eso es talento y está valorado. Todos somos diferentes y tenemos diferentes aptitudes y actitudes. Todas (menos las ilegales) son respetables. Pero una sociedad debe premiar y fomentar el talento personal. Y cuando no se ponen trabas al desarrollo de esas capacidades, toda la sociedad se beneficia. Toda.
    ¿Por qué no podemos pensar que ese humilde barrendero que vemos todas las mañanas tiene la solución en su cabeza para el suministro no contaminante de energía?. ¿Es que acaso por ser barrendero hoy, no tiene talento?. ¿Por qué si decide poner en marcha su idea, lo primero que hará el Estado es gravarle con más del 40% de sus ingresos y ponerle pegas para comenzar a funcionar?. Con la sana excusa de “redistribuir”.

    Sin trabas, sin servidumbres, sin burocracia innecesaria, el talento que existe en la sociedad libre florece. Porque lo ha hecho en las condiciones más adversas y a pesar de los más opresivos gobiernos del planeta.

    No comparto esa distinción entre trabajadores por cuenta propia y trabajadores por cuenta ajena. Es sólo una opción en ambos casos igual de legítima, pero que no determina sus derechos ni su talento.

    >>> Sigo con tu punto dos:

  6. marzo 24, 2009 en 1:45 pm

    Cris, segundo punto.

    Bueno, creo que comienzas cogiendo “la parte por el todo”. Si he comentado hasta cuatro funciones que debe realizar el estado, no me parece muy justo que cojas sólo una de ellas y me critiques que deje al estado en esa función nada más.

    Te recuerdo que he puesto otras tres.

    Aun así, “la mera administración de la justicia” no me parece una tarea menor. Porque esa justicia es la que define las reglas del juego. Lo que impide que unos ciudadanos puedan ejercer coacción sobre otros. Lo que impide que nadie pueda verse ilegítimamente beneficiado a costa de otros conciudadanos.
    La ley es, además, la garantía de igualdad. Todos debemos ser iguales ante la ley.
    Francamente, no me parece una “simple administración”, sino un elemento clave de convivencia.

    Hay otra afirmación que haces que no se creo que esté totalmente definida. Es un concepto comúnmente acuñado, y se muestra cuando dices que “hace falta leyes que son las que se han escrito a lo largo de la historia a través de numerosos movimientos sociales”. En este punto, me gustaría que detallases de cuales son las leyes más relevantes (un ejemplo o dos) que estás considerando y cuales son los grupos sociales. Porque, evidentemente, todas las leyes las han impulsado o bien colectivos concretos, o bien indivíduos en el ámbito de la política.

    También haces distinciones entre grupos sociales y grupos de presión (creo que los llamas así) pero quiero tener claro a qué te refieres. ¿Consideras, por ejemplo, un grupo de presión a un sindicato de funcionarios? ¿a un lobby feminista? o por el contrario ¿tiendes a pensar sólo en grupos de presión cuando los que lo componen tienen mucho dinero privado?. Es sólo una pregunta porque no me ha quedado claro de tu exposición.

    En cuanto a Madoff, debería ir a la cárcel (como previsiblemente irá) pero tanto él como los que le confiaron sus ahorros. La estafa de los sisemas piramidales fue inventada a principios del Siglo XX por un italiano avezado y la conocía todo el mundo. ¡Ahh! la nociva acción de la prensa amarilla.

    Continuas haciendo una distinción entre el 20% y el 80% en base simplemente a que tengan o no empresas, y te vuelvo a insistir, las diferencias de renta no garantizan privilegios legales o políticos en un sistema liberal.Por eso algunas de las preguntas que formulas no puedo responderlas, porque la formulación no responde al modelo en que yo creo.

    >>> Sigo con la tercera.

  7. marzo 24, 2009 en 2:57 pm

    Cris, tercer punto.

    El liberalismo entiende que:

    a) debe sustentarse en un sistema capitalista (derecho a la propiedad privada).
    b) debe sustentarse en un sistema político democrático con una clara separación de poderes, Ejecutivo, Legislativo y Judicial(nuestra Constitución no consagra esa separación efectiva).

    En cuanto a los requisitos para votar, permíteme que aquí me desmarque de nuevo de lo que afirmas.

    En primer lugar, nunca he tenido problemas para votar, ni he conocido a nadie en condiciones normales que los tuviera. Existen cientos de mecanismos para que nadie que quiera votar se quede sin ello. Desde las urnas en los colegios electorales, pasando por el voto por correo.

    Pero el voto, es un acto personal e intransferible. Vota el que quiere, a quien quiere y por los motivos que quiere. Si tuviésemos que exigir que todos los votos emitidos en España acreditasen comprender los programas electorales, votaban cuatro gatos.

    El ciudadano es libre de votar o no. Y es responsable último de su voto. Si quiere puede comprender o no las implicaciones de lo que está votando, y nadie más es responsable de interesarse por sus motivaciones o su nivel de comprensión. Nadie puede ocultar al ciudadano aquello a lo que está votando, pero nadie puede obligarle a que lo entienda antes de votar.

    Cada uno debe poder decidir hasta dónde lleva su formación y esto también es personal e intransferible. Hay quien prefiere educarse “en la universidad de la vida” (eufemismo bastante cutre a mi juicio que intenta dignificar la ignorancia deliberada), pero es su opción, él/ella sabrá.

    El sistema de representación es independiente de la base liberal, y también lo es la ley electoral, de hecho, el sistema democrático también alumbró a regímenes totalitarios. No quiero desacreditarlo con esto, sino señalar que no es exclusivo del liberalismo. El liberalismo se centra en todo lo que se refiere a la libertad individual y sus múltiples implicaciones. Por supuesto que debe de existir un sistema de sufragio al que todos puedan acceder con la misma (o similar) facilidad. Luego lo que cada uno sepa o no sobre las opciones políticas es cuestión de cada cual.

    Para votar no es necesario escolarizar a nadie. De hecho votan muchos en España que no han sido escolarizados en su día, y tienen sus opciones y sus ideas políticas. Creo que hemos de separar un problema de otro.

    Insistes en el “paternalismo” del 20% y estoy francamente sorprendido. Sigues asociando un dato referente a la distribución de la riqueza con las ideas liberales y las clases sociales en las que, como dije, no creo.

    Durante el Siglo XIX, se multiplicaron las obras benéficas en los Estados Unidos. Todas ellas eran de carácter privado. Creo que podría señalarse con cierta mala intención que todas ellas provenían de excentricidades de ricos. Ricos que habían conseguido su fortuna en una sociedad libre. Pero que impulsaron la cultura, la salud, la protección social, y muchísimas cuestiones más sólo porque pensaban que su papel en el mundo era hacer algo por los demás.
    Supongo que existen en el mundo algunas personas para las que el dinero lo es absolutamente todo. Son enfermedades como otras cualquiera. Pero es falso que todos los ricos sólo se preocupen por ganar dinero, o que las empresas sólo tengan ese fin. ¿Acaso no son también personas? ¿acaso sólo pueden atesorar defectos? ¿acaso sólo es Madoff el tipo de rico que podemos concebir?.
    Para ahondar en determinados razonamientos, es bueno abandonar el maniqueísmo. Rico=malo, pobre=bueno.
    Hombre, ¿no te parece un poco demasiado simple para la complejidad de las motivaciones humanas?.

    Los sistemas tributarios, lo malo que tienen, es que no se sustentan en un 80%-20%, es decir, que el 80% de los contribuyentes sostienen al 20% restante.
    ¡jajaja, ojalá fuese así !.
    El problema es que estamos en un 65%-35%, con la proporción más baja subiendo en vertical. El problema es que nuestra sociedad tiene un elevado porcentaje de privilegiados fiscales que viven del esfuerzo de una masa de contribuyentes cada vez menor. Que decrece a medida que crece el porcentaje de capturadores de renta pública.

    Y ese 35% que crece, no son en absoluto personas en el umbral de la miseria, sino gentes con niveles de vida mucho más que simplemente aceptables en su mayoría.

    ¿Hablamos de sindicatos y “liberados sindicales” (tipos que no pegan ni chapa y se pasan todo el día creando problemas para poder seguir viviendo de la conflictividad laboral)?

    En una sociedad liberal, Cris, no existe 80/20. Ni desde la perspectiva de las libertades, ni desde la perspectiva de los derechos, ni desde ninguna otra que no sea la del nivel de renta.
    Nivel que, por otro lado no marca ninguna frontera infranqueable, como demuestran las cifras de renta per cápita mundiales.

    Saludos y… bon appetit!

    Rog

  8. marzo 25, 2009 en 11:28 am

    en un mundo ideal en el que todos partiéramos de cero con las mismas oportunidades, se podría iniciar con un liberalismo, pero pronto unos tendrían más que otros, por talentos o por suerte o por ser unos canallas, que de todo hay entre los ricos, porque no vamos a pensar que todos los que suben alto es porque tienen talento, muchos lo que tienen son amigos y chanchullos y poca ética, otros tienen talento, pero el talento no abunda tanto, y menos entre los empresarios exitosos, sino serían más intelectuales que empresarios muchos de ellos, ahí me he pasado pero un poquito sí, el caso es que talento no siempre va unido a éxito profesional, y eso, que unos subirían más que otros, y esos tendrían unos hijos que ya no partirían de la misma línea de salida que los hijos de los que hubieran fracasado, por eso creo que el Estado tiene que proporcionar unas bases de salida para todos, es decir que todos tengan acceso a la educación y a la sanidad como mínimo, tengan padres ricos o pobres, listos o torpes, y para que esos servicios gratuitos para todos existan hace falta que yo pague impuestos. bon appetit…

  9. Cristina
    marzo 25, 2009 en 12:54 pm

    Ja Roger, está claro que te lo curras….!!! espero que te de tiempo a comer! Bueno, muy rapidamente porque de nuevo fijate que hora es!…

    – me rio yo de la escuela sofista cuando leo tus respuestas… vamos, que eres un artista de la dialéctica…. pero, no me “confundas” … cuando hablo del 20% vs el 80% ha sido precisamente por tu justificación en el posto de que los primeros tienen todo el derecho a controlar el 80% de la renta… claro que no reduzco ese porcentaje a empresarios o trabajadores, porque la mayor parte del tejido empresarial occidental se nutre de los pequeños empresarios, desde los campesino que tengan un huerto hasta los terratenientes, como el los dedicados a servicios o producción industrial. Son quienes desde el s XIX han gestado el sistema que ahora conocemos.

    – haces un poco de “trampa”: leyendo tus comentarios me doy cuenta que en realidad tu cuestionamiento del actual sistema de bienestar parte del hecho de que previamente existe… por lo que llego a la conclusión que la proclama liberal de tu post en realidad es una defensa (muy bien estructurada ¿eh?) de la desregularización, tan de moda cuando estudié las oposicones (hace buff, ya muchos años) y que con tanto entusiasmo predicaron Reagan y la Tatcher en su momento y las adminstraciones Bush posteriormente. Desregularización y “ausencia” de mecanismos de control por parte del Estado y que ti tanto denostas, que nos han llevado a la situación que ahora padecemos.

    – y bueno, seguro que no tengo ni que mencionar porque ya lo sabes, cuales fueron esos movimientos sociales y cuales fueron sus aportaciones a la configuración de las sociedades democráticas en las que ahora vivimos: partiendo de la declaración de derechos humanos en la Revolución Francesa hasta el derecho de reunión, de asociación …. etc etc…. que no quiero aburrirte con algo que sé que conoces perfectamente.

    Ah! finalmente llegué a la comida, aunque tan tarde que se me atragantó… osea que queda pendiente una compensación gastronómica 🙂

    Cris

  10. marzo 25, 2009 en 1:26 pm

    Hola Cris!

    Sip, de nuevo a la hora de comer… esto es toda una premonición. Estamos condenados a una relación gastronómica. Lo cual no es nada malo, es uno de esos placeres que la vida le ofrece a uno… hedonismo en estado puro.

    Gracias por tu apreciación de mi sofística. Hasta la fecha, únicamente me habían dicho que mi retórica tenía ese punto jesuita que en absoluto me desagrada. Ya quisiera yo haber podido estudiar con los jesuitas.
    Jejeje.

    En absoluto he justificado una “distribución estática” del “control” (esta palabra no sé realmente determinar como puede encajar aquí) de la renta. ¿Por qué dices eso?. Sólo he dicho que ese hecho es así porque en realidad, esa riqueza pertenece a esos ciudadanos, nada más. Si mañana otros países se desarrollan y su economía crece, la renta global del planeta crecerá (por poner un ejemplo) desde digamos 100 a 110. Ese 10 que ha crecido estará en las manos que la han creado. Y los que antes tenían el 20% de la renta, ya no tendrán el 20% de la renta, evidentemente, sino que habrá más población que ostente más renta. Pero no habrá sido a través de desposeer a sus legítimos propietarios. Esto es lo que he dicho. Además de insistir en algo que parece olvidarse: la riqueza del mundo no es una cifra estática. Ese es el error que subyace en tu razonamiento.

    No es que yo crea que en el mundo aparecieron 100 dólares y de repente veinte personas se quedaron con 80 dólares y el resto de las personas se repartieron 20 dólares, no. Lo que digo es que veinte personas han generado una riqueza de ochenta dólares, mientras que las restantes han generado mucho menos. No he entrado en las razones, pero me encantará hacerlo más adelante. Lógicamente, defiendo que esas personas tienen todo el derecho a disponer de sus rentas, excepto en el caso en que las hayan obtenido ilegalmente. Esto último, ni lo he defendido ni lo defenderé, pero es una cuestión de la administración de Justicia.

    En realidad no sé si es 80/20 la proporción o 75/25 o algo así. Pero es por entendernos.

    Insistes en que la desregulación nos ha llevado a padecer la crisis. Esto es incorrecto, no es verdad. Te vuelvo a recordar que la banca es un oligopolio, y como tal, algo absolutamente incompatible con un mercado libre. La crisis bancaria se ha originado por una manipulación torpe de los tipos de interés por parte de los estados. Nada menos que durante diez años. ¿Cómo puedes decir que la crisis bancaria es por falta de regulación, cuando es un oligopolio totalmente regulado?. Te lo demostraré:
    – ¿Compra la banca su materia prima en un mercado libre?.
    – ¿Puede decidir dotarse de los activos que entienda mas adecuados para su negocio?.
    – ¿Puedes tu, aunque tuvieses 300 millones de euros, poner un banco libremente?.
    – ¿Define la banca las normas sobre depósitos y garantías que ofrece a sus clientes?.
    – ¿Es su contabilidad la misma que la de cualquier otro negocio?.

    Si las respuestas a estas preguntas son “no”, es que la banca no es un sector liberalizado (y no digamos las Cajas de Ahorro, que encima es un sector politizado). Luego decir que todo ha pasado por una falta de regulación es una falsedad que a ciertos medios y gobiernos les ha interesado propagar. Fundamentalmente para ocultar su responsabilidad en la crisis bancaria. A este respecto, Clinton tendría algunas cosas que explicar sobre Fanny Mae y Freddy Mac, por poner un ejemplo.

    La regulación estatal llevada a los extremos que conocemos, no sólo ha sido la fuente de nuestros problemas, sino que será el lastre que hará que duren años.

    En cuanto a los movimientos sociales que mencionas. ¿Qué fuerza crees que impulsó la Revolución Francesa? ¿los sans-coulottes acaso?. El propio estado del bienestar ¿sabes de quién fue idea?.

    Lo pregunto porque hay sectores sociales que enseguida identifican ciertos derechos con ciertos movimientos o tendencias. Y se sorprenderían de saber quién está detrás de ellos.
    Como se sorprenderían de saber que Clara Campoamor, que impulsó en España el sufragio femenino, era una liberal a cuyas propuestas se opusieron …. ¡¡ chantatachaaaannnn !! ¿quienes, si puede saberse?.

    La respuesta después de la publicidad.

    Un abrazote.
    Rog

  11. Cristina
    marzo 26, 2009 en 2:06 pm

    Ja, desde luego fueron los sans-culottes… por supuesto con la “intelligentia” pequeño burguesa ad-hoc de por medio… fijate que de hecho cada vez estoy más convencida que los consumidores de hoy somos los sans-culottes del pasado… bastaría que alguien con un poco de visión supiera utilizarnos para que todo el sistema cayera como un castillo de naipes; por ejemplo, supon que un numero importante de estudiantes unviersitarios y otros decidieran como arma reivindicativa apuntarse al INEM… simplemente destrozarian estadisticamente al gobierno… por no hablar de boicots más que factibles a nivel de consumo… no existen porque no existe, al menos todavia, esa”conciencia” de pertenencia necesaria para que se geste un movimiento social importante… pero si sigue la crisis ya caerá… Con esto te quiero decir, si en la carrera de Historia Contemporanea que hice en la UAM no me engañaron demasiado, los tsunamis sociales los propiciaron los sans-culottes sea cual sea la época histórica de la que hablemos, y que los cuatro que en un momento dado las propiciaron se quedaron con cara de pocker, lease por ejemplo mencheviques y tantos otros que se quedaron por el camino.
    Y no querría que pensaras con lo que te digo que soy una “revolucionaria de salón” sino que creo que en tus siempre dialecticamente perfectos razonamientos dejas de lado el item que precisamente mas debería tenerse en cuenta.
    Cris

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