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De debates y de monólogos


Hay ideas que son defendibles, hay otras que no lo son tanto. Hay debates fértiles, y los hay estériles.

El debate sobre el aborto, es un debate hasta la fecha estéril.

Y lo es, porque ninguno de los que plantean alternativas, lo hace exponiendo sus verdaderos motivos. Cuando se debate sobre planteamientos falsos, el resultado es siempre estéril.

En el asunto del aborto, hay básicamente dos enfoques que son posturas encontradas. Cada uno de ellos tiene sus variantes radicales y light. Como la Cocacola y la Pepsi.

Una de ellas defiende el aborto como un derecho de la mujer. La otra sostiene que el fruto de la relación sexual es un ser humano desde su concepción. La realidad es que el debate es un debate sobre derechos incompatibles.

Mientras los que sostienen que el aborto es un derecho de la mujer, sigan afirmando que los que sostienen que el ser engendrado tiene derecho a la vida, son unos paletos fundamentalistas, y mientras estos últimos hagan cosas como esta, el debate será estéril.

Campaña de la Conferencia Episcopal

Campaña de la Conferencia Episcopal

Este mensaje, no ayuda a comprender la naturaleza del conflicto. Y por consiguiente, no ayuda a resolverlo.

Yo creo que el ser engendrado es un ser humando desde su concepción. Y no por razones religiosas, como mis interlocutores, afanosamente, intentan señalar. Lo creo porque hay algo en mí, como padre y como persona, que me dice que las diferencias de desarrollo entre ese ser recién engendrado y otro que está a punto de nacer, no definen una frontera entre lo humano y lo no humano. Porque todo ser humano, se engendra igual y se desarrolla de forma diferente a lo largo de toda su vida. Tampoco es igual un niño de dos meses a un anciando de 80 años, ni morfológicamente, ni en sus procesos anabólicos, ni siquiera en su metabolismo. Pero son seres humanos.

A pesar de ello, puedo entender que haya casos en los que el mal menor, sea que un embrión no nazca. O aplaudo que una selección de embriones pueda dar la vida a un hermano. Porque al fin y al cabo, sólo hemos asegurado que se produzca el milagro que el hermano enfermo necesita. También entiendo que un embarazo pueda ser muy peligroso para la salud de la madre, o que sus malformaciones sean incompatibles con una vida de calidad. Digna.

Pero no entiendo que una persona pueda decidir acabar con otra vida sin más criterio que su voluntad de hacerlo. Esto me chirría. Y me chirría independientemente de lo que diga la Conferencia Episcopal.

Ese derecho, no lo entiendo. Porque entiendo que el ser humano indefenso, debería ser también objeto de derechos.

Pero este razonamiento nada tiene que ver con el cartel. El cartel es demagógico (como lo es la Ley del Aborto) y ninguno de los dos ayudan a que esas posturas encontradas encuentren un equilibrio y puedan convivir sin reconres y sin llamarse asesinas o fundamentalistas.

A lo mejor, sólo a lo mejor, en esos comités de expertos asesores en los que sólo tienen cabida proabortistas, deberían participar otras personas con otros puntos de vista. Porque lejos de debate, lo que sucede casi siempre es un monólogo.

Con la participación de varios, cierto, pero siempre habla la misma tendencia.

Un monólogo.

Rog

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Categorías:Uncategorized
  1. marzo 17, 2009 en 10:55 am

    Siempre que sale el tema, argumento lo mismo.
    Si hablase el feto, ¿serían capaces de abortar y defender el aborto los que ahora lo hacen?
    Me huelo que no, por lo que me temo que estamos ante un tema de profundidad y principios.
    Si lo que separa a alguien de vivir o morir es su capacidad de habla, que no de comunicación, estamos ante un problema de los gordos.
    ¿en qué preciso instante, según los defensores de lo que para mí es un asesinato, podemos decir que el feto es bebé? ¿cuando le salen los deditos, cuando se le forman las piernas, cuando tiene ojos?
    Mientras la forma exterior del feto se asemeja más al de una persona, al de un bebé, peor para los proabortistas. Por que la conciencia y su forma tan sui generis de verlo todo empiezan a dar la lata.
    No es lo mismo deshacerse de algo que no molesta, es pequeño y no se paraece a mí.
    Ahora, el problema llega cuando empieza a crecer y tiene corazón. Que late y todo, que mono.
    ¿dónde queda entonces la esencia del ser humano, fuera de esa piel, de esos huesos, de esa carne?
    Para ellos no existe.
    Pobres.

  2. marzo 17, 2009 en 1:24 pm

    Bueno, jurídicamente el nasciturus no tiene derechos ni obligaciones hasta que no nace, así que no es sujeto de derechos como tal.

    De todos modos, es verdad que el debate es imposible porque las posturas están muy lejanas, y cada uno tiene sus principios y es muy difícil moverle de ahí. Si en general es difícil que alguien cambie de opinión en cualquier tema, en éste más aún.

    Dicho esto, el problema está ahí y hay que resolverlo. Hay muchas mujeres que abortan todos los años, de forma clandestina o de forma legal. Y prefiero una ley que reconozca abiertamente que durante las primeras x semanas, que pueden ser doce como pueden ser catorce, que otra ley que hipócritamente lo permita porque preferimos cerrar los ojos y no ver lo que pasa. Actualmente tenemos una ley de lo más hipócrita, lo permite en el caso de que peligue la salud psíquica de la mujer, en cualquier momento del embarazo desde la semana uno hasta la semana cuarenta. La ley de Bibiana -por llamarla de algún modo- limita esta posibilidad hasta la semana 21 o 22, no lo recuerdo. O sea, que en este aspecto incluso limita la libertad de la gestante para decidir. Pero lo que decía es qeu la ley actual cierra los ojos y permite bajo ese presupuesto -peligro de la salud psíquica de la mujer- que las mujeres aborten con una cartita de un psiquiatra que las avale, y siempre los encuentran. Claro, si tienen medios para poder pagarlos. O sea, lo de siempre, y si se complican las cosas las ricas se van a Londres o a Amsterdam y las pobres se quedan aquí y dan a luz a niños que acaban en centros de acogida abandonados.

    Así que, ni en contra ni a favor del aborto, pero sí a favor de regular una situación que ya está ahí, que existe, que pasa todos los días, y no quiero cerrar los ojos ni quiero que haya subterfugios para que sean los psiquiatras quienes decidan sobre la salud psíquica de las mujeres, sino que prefiero una ley de plazos más aséptica y acorde con la realidad.

    En cuanto a las adolescentes, ya que me pongo, que son el 13% de los abortos totales (no sé quién decía que eran irrelevantes las menores que abortaban), creo que tienen que poder decidir, eso sí, con el conocimiento -que no consentimiento- de sus padres. Porque todo niño que viene al mundo tiene derecho a que su madre le reciba con una sonrisa.

    La campaña me parece absurda, polémica, y demasiado efectista. Arcadi Espada, genial esta mañana, dice que la campaña prueba lo que ya sabíamos, que la Iglesia no es de este mundo.

    Pero me gustaría ver a la Iglesia mucho más proactiva, incluso efectista si hace falta, en otros temas sociales en que hace falta toda la ayuda posible: dónde están en el maltrato a mujeres, la violencia de género, dónde están apoyando los derechos de los niños maltratados y abusados, sobretodo abusados sexualmente? Porque no empiezan dando ejemplo y sacando de sus filas a todos aquellos que han sido condenados penalmente por abusos sexuales a menores? En vez de pactar y pagar sumas millonarias, y cambiar a los curas de parroquia… Hay muchos temas, infinitos, de injusticias sociales todos los días en que me gustaría ver a la Iglesia arremangada y bien enfangada, ayudando y dando ejemplo, y no siempre contra el aborto y los homosexuales dale que te pego…

  3. marzo 17, 2009 en 2:44 pm

    Buenas a todos de nuevo.

    En el caso concreto de la Iglesia, no voy a defender ni atacar sus postulados, ni sus “ovejas negras”. Me limito a defender su derecho a expresar sus opiniones respecto a estos temas u otros. Porque hay mucha gente que tiene estas creencias (como las tiene en la lucha de clases, u otros dogmas de otro tipo) y deben poder expresarlas. Como no soy creyente, me rijo por otros criterios diferentes.

    Manuela pone sobre la mesa el orden legal para determinar la factualidad de que el no nacido tenga o no derechos. Es decir, no tiene derechos, luego no hay discusión.

    Bien, la ética y la moral tienen en muchísimas ocasiones caminos diversos a la Ley. Y pondré un ejemplo para que esto se entienda. Los motivos por los que nos encontramos con una ley que, efectivamente, es hipócrita, tienen más que ver con la forma de actuar de los partidos que con la perspectiva de la mayoría de los ciudadanos. Pero como esto es harina de otro costal, me limitaré a exponer un ejemplo que antes he utilizado para esta misma discusión.

    Que el no nacido no tenga derechos en nuestro ordenamiento no quiere decir que humanamente no sea correcto que los tenga. O incluso deseable. Quiero recordar de nuevo una época oscura en Europa; el régimen nazi.

    Durante ese régimen, que fue fruto de las urnas en Alemania, el ordenamiento jurídico determinaba que los judíos no eran seres humanos. Por consiguiente cualquier trato por inhumano que fuese, no era tal ante las leyes nazis. Nos encontramos ante la paradoja de que alguien queda desposeído de sus derechos “naturales” (digámoslo así) por un mero texto legal elaborado con el fin único de desposeer a esas personas de derechos. Y, sobre todo, de proporcionar una coartada moral a aquellos que podían o querían infringir las barbaridades que conocemos.

    La Ley también decía hace unos años que la mujer adúltera (sólo la mujer) podía ser objeto de represión judicial. Eso era legal entonces, pero evidentemente no era justo ni humano.

    Creo que el argumento sobre el ordenamiento jurídico es endeble, sobre todo cuando la Ley se emplea de éste modo.

    Si mi hija decide abortar sin yo saberlo, tendrá que enfrentarse a otras decisiones y responsabilidades, como por ejemplo financiar su modo de vida (formación, ocio y caprichos) y por consiguiente el ejercicio de su propia libertad. Todo tiene un precio en este mundo. Sólo tenemos que estar dispuestos a pagarlo.

    Si es adulta para decidir sobre la muerte de otro ser humano, lo es para el resto de las cosas.

    No creo que deba condenarse a ninguna niña a ser madre. Es más, creo que no debería plantearse la posibilidad con una educación adecuada. Pero el mejor método para erradicar la viruela no es matar a todos los enfermos. Existen medios para que ese niño viva. Y si le preguntamos a cualquier ser humano que pueda responder qué prefiere (vivir en una entidad de beneficencia o acabar en una picadora), creo poder anticipar la respuesta.

    Arcadi Espada es un brillante profesor de periodismo. Y un analista muy sagaz. Pero su anticlericalismo radical le hace a veces arrogante con determinadas posturas. Por ejemplo, en este caso. Yo no creo que Arcadi tenga razón, lo que es discutible. Pero no acepto que mi razonamiento se tilde de antediluviano y supersticioso.

    Si ahora va a resultar que lo moderno es matar al nasciturus. Como si no lo hubiesen practicado ya en Esparta hace algunos siglos. Lamentable ejemplo de modernidad.

    Arcadi debería repasar la historia de Occidente con algo más que Google en la cabeza. Entiendo su pasión por la tecnología (que en parte comparto), pero no comprendo su agresividad en este tema en concreto.

  4. marzo 17, 2009 en 3:23 pm

    Disculpad que dé un poco la vara con este tema, porque he estado repasando unas estadísticas que me sugieren algunas reflexiones.

    Estamos actualmente en unos 100.000 abortos anuales. Pero esto no son abortos accidentales, que no están contados en esta cifra. Esta cifra se refiere exclusivamente a IVEs (Interrupciones Voluntarias del Embarazo), es decir, el aborto voluntario, por deseo de la madre.

    De esa cifra, el 97% se realizó en centros privados. toda una industria, no puede negarse.
    ¿De verdad la sociedad – la sociedad, no grupos concretos de personas de un signo político – demanda este tipo de leyes?
    ¿Las defiende la sociedad o las defienden determinados grupos de interés?
    ¿Las defienden los políticos porque son de interés general o porque generan conflictos convenientes?
    ¿De verdad que hay 100.000 mujeres indefensas en España por practicar el aborto con la ley actual?
    ¿No tiene derecho el Estado, a verificar los supuestos clínicos en la práctica del aborto, considerando que es una prestación pública y que además, las inspecciones médicas se realizan sobre muchos otros procesos clínicos con nombres y apellidos?

    Casi la totalidad de los casos tiene prescrito el “riesgo materno” y el 50% corresponde a mujeres inmigrantes.

    ¿Nos estaremos convirtiendo en el centro de abortos gratuitos de los países circundantes y aledaños?.

    En cualquier caso, es irrelevante que sean gratuitos o no. El caso es que, a mi juicio, mueren niños. Niños en torno a las 12 semanas de gestación.

    Un niño (nasciturus si queréis, no importa) con 12 semanas es así:

    No sé, a mí me parece un niño. Y si me enseñan la fotografía y me preguntan sin más datos, creo que diría que es un niño(a).

    ¿Lo habéis visto con esos nuevos equipos de ecografía en color en 3D?. Son increíbles.

    Yo lo he visto. No me ha iluminado Dios, ni se me ha aparecido Santa Teresa, ni su brazo incorrupto ni corrompido. Nada. Sólo he visto eso; un niño. Y gracias a la moderna tecnología, no ha sido el espíritu santo ni la Trinidad.

    Y no puedo pensar diferente de lo que la vida me ha mostrado como verdad palpable. Que ahí dentro, hay un niño.
    Debéis comprender que defienda lo que estoy defendiendo, y que actúe en consecuencia.

  5. marzo 17, 2009 en 3:28 pm

    Otra cuestión que me planteo es ese cotidiano comulgar con “verdades universales”.
    Y en relación a este caso han saltado a la palestra dos de esas “verdades”, a saber: que ampliar la actual ley es mejorarla y que, si tenemos en cuenta a los países de nuestro entorno, europeos, España no permite ciertas prácticas abortistas que en otros países, llámese Holanda, Alemania o Francia si permiten.
    No entiendo el por qué de que ampliar plazos sea mejorar nada, a no ser que el fín último sea la total despenalización del aborto. Por que si se mejora hacia un sentido, tenemos que entender que la “mejora máxima” será el llegar a ella. El fín buscado y deseado.
    Por otro lado, ¿me podría alguien explicar por qué y en base a qué, si seguimos a Holanda somos mejores?
    ¿Son los holandeses, por haber nacido en Holanda y haberse dotado de sus leyes, seres superiores a los que seguir?
    No lo entiendo.
    Miento. Si lo entiendo. Entiendo el juego.
    Lo que pasa es que no quiero jugar y me parece “empeorar” la ley y disfrazar, una vez más, de buenísmo lo inaceptable.

  6. marzo 18, 2009 en 11:56 am

    pues bueno, Holanda es uno de los países con menos abortos, por lo que he leído. A pesar de que su ley es de las más permisivas.

    Dado que Roger pone un ejemplo un poco bestia, a mi modo de ver, que es comparar el aborto con el holocausto nazi, argumento por otro lado utilizado por la Iglesia en alguna ocasión -la monja de mi colegio decía que porqué no matar al mayor de siete hermanos, que tenía 8 años, en vez de al feto -que no niño- de algunas semanas de vida. Pues eso, que pondré yo otro ejemplo totalmente absurdo, y otro debate probablemente, no por dejar de regular la prostitución va a dejar de existir el oficio más antiguo del mundo.

    Creo que que hay que regularlo y que hay que encontrar un consenso. Y doce semanas o catorce me parece algo aceptable y consensuable, y mucho menos de lo que tenemos ahora, que cerrando los ojos en realidad estamos dando luz verde a que embarazos muchísimo más avanzados se aborten, con la salud de la madre por delante.

    Y aplaudo a la Iglesia por pelear por sus ideales, me parece incluso bien que sean de este mundo -no como dice Arcadi- y utilicen las técnicas de marketing más feroces. Pero que se metan en otros muchos fregados como la violencia de género o los abusos a menores, incluidos maltratos y abusos sexuales. Y yo sí soy creyente, por eso me duele más ver que la Iglesia, de la que me considero parte, en sus más altas jerarquías esté tan lejos de sus ideales. Pero ese, también, sería otro debate.

    También vi a mi hijo con 12 semanas de gestación, y aunque no entendíamos nada de lo que veíamos en la eco, la médico te iba explicando qué era cada cosa y efectivamente estaba formado y en miniatura. Pero qué quieres, hay cientos de situaciones y posibilidades personales, y no creo que yo tenga que entrar a juzgarlas. Simplemente creo que hay que encontrar un consenso y solucionar un problema que sí que existe y está ahí. Y del modo menos hipócrita posible.

    Seguir la ley, en un Estado de derecho y democrático, es lo más parecido a preservar cierto orden social.

    En cuanto a los niños, bueno según cualquier Convención Internacional que defienda sus derechos, hay consenso en que se es niño desde el nacimiento y hasta los 18 años. Si fueran sujetos de derechos y obligaciones antes del nacimiento también heredarían y sería un gran lío jurídico. Pero entiendo la inquietud. La ley tiene que poner los límites en algún sitio, y no siempre es a gusto de todos.

    Arcadi es grande, ingenioso y muy ácido, pero es verdad que también puede ser muy arrogante. Como todos los que consideran que están en posesión de la verdad.

  7. Cris
    marzo 18, 2009 en 1:36 pm

    Estoy totalmente de acuerdo con Manuela. Creo que somos muchas mujeres las que no podemos posicionarnos ni a favor ni en contra… porque es increiblemente dificil, más si ya has sido madre. Pero lo que está claro es que la práctica del aborto es una realidad más vieja que el mundo (interesante la carta que publicaba hoy El País al respecto) y cerrar los ojos ante una realidad así es, simplemente, absurdo porque mientras tanto se está poniendo en riesgo la vida de muchas mujeres. ¿Cómo abordarlo?, pues no sé, creo que de una forma realista. Porque, si partimos de la base que desde la concepción existe la posibilidad de una existencia humana habría también que cuestionar la pildora del día después, y francamente, si yo tuviera una hija o una amiga que accidentalmente cree que ha podido quedarse embarazada, le acompañaría al ginecólogo para que le dieran la pastilla… entonces, ¿dónde se pone el límite? . Es dificil. Por otra parte, tanto en los países que se dotado de una legislación permisiva como los que no, tienen el mismo número de abortos, sólo que en los primeros no existe riesgo para la madre, y en los segundos es una temeridad. Vamos, que está claro que muchos opinamos que es preferible invertir en todos los medios posibles (educación o condones, o ambos a la vez) para evitar que ninguna mujer tenga que verse en esa texitura, pero lo que no se puede, por responsabilidad, es hacer ver que el problema no existe o que no debería existir.
    Cris

  8. marzo 18, 2009 en 2:19 pm

    Cris, sólo pedirte disculpas.

    Pensaba que eras un chico y a lo mejor te he tratado en masculino en alguna respuesta o algo.

    Cosas de internet. Ya sabes.

    Dos puntualizaciones.

    No he comparado el holocausto con el aborto, sólo he comparado la coartada moral que puede proporcionar una ley para actos que entiendo incorrectos. Me gustaría que esto quedase claro.

    Estoy a favor de la prostitución (de mujer o de varón) siempre que se ejerza por propia voluntad. A mi juicio se enmarca dentro de los actos legítimos de libertad personal. No tengo nada que objetar al respecto.

    Saludos.
    Rog

  9. Cris
    marzo 18, 2009 en 6:17 pm

    Noo, en ningún momento me has tratado en masculino ni por supuesto me he sentido ofendida…aunque no he entendido mucho tu respuesta… como he comentando para mi es un tema dificil eticamente, pero real queramos o no… de hecho creo que en realidad de lo que se discute en todos los países no es del aborto como cuestión ética, sino de la práctica del aborto como cuestión cotidiana… y es lo que quería decir, que cualquier gobierno responsable tiene que afrontar este tema… aunque también creo que es increible que con el problema economico mas que real y preocupante que vivimos muchos estén ahora con este tema… por no hablar de cacerias, espionaje y Gurtel. Cada día cuando abro el periódico espero encontrar alguna muestra de sensatez por parte del cuadro político de este país, y excepto la llamada a la atención de la vicepresidenta ayer, no ves mas que irresponsabilidad por parte de uno y otros (medios). Y eso si que me preocupa…
    Cris

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