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…y otra de arena: wishful Obama


Chantatachaaaannn...

Chantatachaaaannn...

Las medidas económicas y sociales que la administración Obama pretende poner en marcha, mostrarán con el tiempo su acierto, o quizá su error. Pero en cualquier caso es posible mantener un debate donde  se expresen con similar fuerza argumental, cuestiones a favor o en contra.

Lo que es sin duda un error es la política de defensa. Y en este punto, el presidente está convirtiendo uno de los ejes básicos de la seguridad de Occidente en un elemento de política comparativa. Es en este punto donde Obama pretende marcar más claras diferencias con la administración Bush. Y no es que no pueda o no deba, de hecho parte de su mandato se debe a sus promesas electorales en política internacional. Ha de cumplir su palabra.

Pero ciertos errores pueden pagarse muy caros. Y quizá el aspecto más delicado es que la seguridad de Occidente, como la historia contemporánea viene demostrando, está en gran medida en manos de los Estados Unidos. Fundamentalmente porque la mayoría del resto de los países se encuentra “missing” en este negociado. Demasiadas bellas almas y tañir de arpas.

Obama encargó iniciar un diálogo con lo que denominó “Talibanes moderados”, con el noble objetivo de devolver la paz a ese convulso rincón del mundo llamado Afghanistán. La respuesta del portavoz talibán Zabihullah Mujahed debería haber sido suficiente para que tanto Obama, como los rubicundos arcángeles de blanca voz de la Alianza de Civilizaciones entrasen definitivamente en materia.

Las palabras Talibán y moderados son dos vocablos que nunca, jamás, pueden pronunciarse juntos. Son incompatibles. En el esquema mental de Obama, al igual que en el de nuestro presidente, nada es absolutamente malo o absolutamente bueno, sino que responde a la melosidad con que seamos capaces de abordar su interlocución. De ese modo, el conflicto de Oriente Medio en pleno, tiene una segura solución en un diálogo en voz bajita y sonrisa profidén, a la que ningún grupo humano podrá sustraerse. Socialdemocracia en estado puro.

El portavoz talibán ha explicado con sus propias palabras, que no hay Talibanes moderados y que les parece muy bien el diálogo pero que se marchen. En román paladino: “ríndase y hablamos”.

Es decir, que todos los talibanes, como al menos la mitad de la población occidental ya sabía, son objetivamente malos. Y éste ha tenido que ser un duro golpe para el inmaculado presidente. La sonrisa profidén ha sido borrada con una sonora bofetada, no por sonora menos merecida.

El peligro real es pretender extrapolar esta concepción de las relaciones humanas al resto de los conflictos. Porque lo que tanto Obama como Zapatero parecen ignorar, es que en el mundo, hay individuos cuyo único objetivo es imponer sin paliativos una teocracia medieval. Objetivo para el que los derechos y libertades de Occidente, son un obstáculo a eliminar. Por cualquier método y de cualquier modo. A ser posible a través de una brutal violencia, cuanto más brutal mejor. Una violencia indiscriminada y dirigida a aterrorizar a la población, para que sus mentes se plieguen a aceptar los dogmas impuestos. Un estado mezcla de orwelliano y feudal, sometido a los designios de fanáticos enloquecidos.

La única alternativa que tiene Occidente contra esta amenaza es defenderse. El diálogo no es posible, porque para que el diálogo suceda es preciso que se cumplan algunas premisas. Las que requiere la comunicación oral. Y entre ellas se encuentra un lenguaje inteligible por ambos interlocutores. Cuando yo digo Libertad y un Talibán escucha la palabra, el simbolismo que el término despierta en ambos es tan radicalmente diferente, que aunque ambos empleemos el más puro y cultivado árabe seremos incapaces de llegar a un acuerdo.

Por eso Occidente sólo tiene una opción, eliminar la amenaza. Aunque a las bellas almas se les estremezca la espina dorsal sólo de escuchar el verbo.

Rog

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  1. luiti
    marzo 13, 2009 en 10:44 am

    ¡¡ Po zí !!

    Como casi siempre.

    Un abrazo

  2. marzo 16, 2009 en 11:18 am

    pues yo soy de las blancas almas, como dices, Roger, porque sigo pensando que todos los gobiernos que tengan un apoyo popular, y que hayan salido elegidos, tienen que tener acceso al diálogo, y eso incluye a Hamás. No podemos combatirles con sus mismas armas, porque conseguimos que tengan más adeptos, y no menos. Si vamos y matamos a todos los talibanes, esos talibanes tienen primos, hermanos, madres, amigos, y si además ponte que, un suponer, te cargas algún objetivo civil, los adeptos de los talibanes se reproducirán como hormigas, ya les habrás dado una razón para odiar a Occidente y su prepotencia una vez más. Es una estrategia muy acorde con los terroristas, efectúan alguna barbaridad para provocar una reacción todavía más bestia y brutal del ‘Estado de derecho’, con lo cual les das argumentos para sumar adeptos y odiar los ‘excesos’ del Gobierno legítimo.

  3. Cris
    marzo 16, 2009 en 1:33 pm

    Bueno, leyendo este post y el anterior me reafirmo en mi idea que no hay peor enemigo de cualquier sociedad y su administración tenga el color que tenga, que la inercia. La inercia de seguir como se está porque siempre se ha hecho así, o porque requiere trabajo, o inteligencia o cierto riesgo. Está en las empresas privadas y en las públicas, en la administración pública y en el día a día. Por eso quizás lo más carismático de Obama es que, precisamente, haya tenido los “arrestos” de romper con la espesa inercia, tanto en sanidad, como educación como en política exterior. Y no, no creo que la manera de salir adelante sea el frentismo y el ataque como estrategia, ni creo que los talibanes hayan surgido de la noche a la mañana sin mas ni mas, ni Hamas, ni Al Quaeda. Hará falta no solo intelgencia (que suele ser ninguenada en las altas esferas de poder) sino también cierta determinación para no quedarse en la superficie de las cosas y en la corrosiva inercia.

  4. marzo 16, 2009 en 3:37 pm

    Hola, Manuela y Cris.

    Manuela, las almas son bellas, no blancas. ;D
    Dije bellas.

    Cris, tengo dos reflexiones, una es para tí. La otra es para ambos.

    Inercia…

    Imagínate que conduzco un vehículo por una carretera de montaña. En cada curva las ruedas me chirrían. De modo que observo que estoy en peligro. Como bien dices, he de cambiar la inercia. De lo contrario, puedo tener un accidente.

    Lo que no debo hacer para cambiar mi inercia es tirarme por el barranco, porque no arreglo nada. Debería ir más descpacio, y sería más seguro. Pero no puedo permanecer con el volante inmóvil cuando llega la curva para que no me chirríen las ruedas. Me iría barranco abajo.

    A mi juicio, intentar negociar con unos fundamentalistas, es quedarse con el volante quieto al llegar la curva.

    En 1945, los aliados terminaron a bombazos con el régimen de Adolf Hitler. Años atrás, Chamberlain se había opuesto a la acción militar y como consecuencia de la negativa de Gran Bretaña, el ejército nazi ocupó gran parte de Europa y llevó a la cámara de gas a seis millones de personas. Los nazis eran fudamentalistas de su propia “religión”; la raza aria.

    La inercia permitió que Hitler campara a sus anchas durante largos años.

    La inercia en nuestro mundo, es no comprender que la libertad tiene un precio. Y a veces, el precio es altísimo.

    Los Hermanos Musulmanes (la organización que está detrás de los movimientos terroristas) no van a renunciar a sus postulados. El que piense que esto es una cuestión cultural está en un grave error. No se trata de ver si comemos cous-cous o jamón de bellota. Se trata de nuestra civilización.

    Lo que me permite a mí (y a todos vosotros) dialogar abiertamente de tú a tú y sin coacciones sobre estos temas. O decir que ir a misa es una pérdida de tiempo y que es (o no) una superstición. Lo que permite a mi esposa ejercer como médico, o profesora, o a mi hija asistir a la universidad en igualdad de condiciones que el resto de sus amigos de su edad y de cualquier sexo, raza o credo.

    Eso es lo que a lo talibanes les ofende y no otra cosa. Eso es lo que no desean. Y eso, es lo que tenemos que defender, para nuestros hijos e hijas, como sea.

    Después de treinta años de democracia y Constitución, después de dirimir nuestras diferencias en la urnas, no pienso aceptar jamás que un barbudo con turbante, con un poncho o con un gorro de piel de astrakán, les dicte a mis hijos qué tienen que ser, cómo tienen que vivir, y cual es su papel en la vida. O que cuelgue a mi hermano en una plaza pública porque se relaciona con otros como le da la real gana.

    Ni un barbudo, ni un imberbe, entiéndase.

    Lo que nos jugamos en Afghanistán, en Irán ahora, en Irak entonces, o con la supervivencia de Israel es algo más que la derrota de la derecha. Es la democracia occidental, el sistema en que vivimos y prosperamos.

    El que piense que esto es una cuestión de partidos, o un episodio como “la guerra del fletán”, debería darse una vuelta por Internet y buscar en google las palabras: “beheading”, “lashing”, “hand cutting” o simplemente “execution”. Y entonces, después de ver esos horrores, pensamos todos juntos la forma en que podemos dialogar con esos bárbaros.

    Yo sólo conozco una, la que cercó a Hitler hasta que se pegó un afortunado disparo que le envió a criar malvas.

    No tengo constancia histórica de que ninguna otra, en estos casos, haya funcionado.

    Espero muestras.

  5. Cris
    marzo 17, 2009 en 12:18 pm

    Casi de acuerdo en casi todo lo que dices… pero reconoce que las bomabas no han solucionado practicamente nada en la epata neocontemporánea: ni en vietman, ni en Corea, ni en Irak, ni en Afganistan, ni en Gaza …. ni funcionarán en Irán, ni en Siria ni en Corea. Lo “gracioso” de todo esto, si es que tiene algo de gracioso, es que los hermanos musulmantes surgen en Egipto, Al Quaeda en Arabia Saudi y no hay atentando terrorista taliban que no haya pasado en algún momento por Pakistan… todos ellos Estados con los que Occidente mantiene una relación diplomática y estratégica. No se trata tanto de quien pone la bomba sino de quien le está dando la mecha al que ejecuta, y a esos es dificil echarles una bomba.
    Desde luego está claro que no hay que transigir nunca con situaciones que supongan un paso atrás en lo que ha costado tanto conseguir a nivel de derechos humanos … solo que por el camino se ha quedado sin acometer los mas mínimos principios de justicia social…. y con cada muerto alli, tendremos dos posibles muertos aqui. Aunque todos los fundamentalismos se parecen, no todos adquieren la misma fisonomía, y no se puede comparar la depuración nazi ni las purgas estalinistas con los cuatro piraos que forman el entramado “terrorista” internacional, que precisamente se nutre de la tremenda ineficacia de nuestro sistema para corregir situaciones de injusticia clamorosas.
    Y ya, que me embalado, aprovecho para comentarte de tu nuevo post que tienes toda la razón, es esteril porque no hay por donde cojerlo, dificil de narices a nivel ético, pero real como la vida misma.
    Fecilidades por tu blog, que me recomendó Manuela. Es de lo más interesante.
    Cris

  1. mayo 31, 2009 en 1:48 am

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