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Nadie aquí es Obama


Barack Obama

Barack Obama

Muy pocos casos se han dado en nuestra clase política, de individuos que no hayan sufrido el síndrome de  Yo_también_parezco_Obama. La absoluta incompetencia de los máximos directivos del espectro político ha marcado a todos ellos (Zapatero, Rajoy, Ibarretxe, etecé) con esa especie de acné intelectual, fruto de una latente revolución hormonal típica de cualquier cuerpo inmaduro que es el obamismo.

Todos saludaron efusivamente a Obama, cada uno por razones diferentes, pero cada vez estoy más convencido de que ninguno sabía a ciencia cierta lo que estaba saludando. También sobre éste particular hice algún comentario. Ni la izquierda parece tener la más mínima pista de lo que es un Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, ni gran parte de la derecha parece atinar muy bien con aquello de Republicanos y Demócratas. El personal profesional (el político de carrera) anda más perdido con Obama que el barco del arroz.

Con razón, estamos en esa fase que Hayek describió como “El Gobierno de los peores” y que no sólo hace alusión al estado en nuestro caso, sino que podemos considerar dentro del término “Gobierno” a todo el arco parlamentario.

¿Y en qué se materializan, pues, las diferencias entre Barack Obama y nuestros ilustres políticos contemporáneos?.

La campaña electoral dió alguna pista que otra (estoy siendo diplomático en la expresión). Los discursos, los mensajes, el uso de las Nuevas Tecnologías en comunicación, la elegante firmeza de sus frases y la confianza que sus promesas transmitían… ¿para qué seguir?. Para cuando nuestra clase política sea capaz de desentrañar la esencia del “Yes We Can” fuera del chascarrillo barato de taberna de partido, Barack Obama llevará seis legislaturas en la oposición. Con suerte.

La “socialdemocracia en estado puro”, como fue definida por el intelectual Zetapé, ha sido recientemente pateada en salva sea la parte, con las nuevas políticas de educación que el Gobierno Obama pondrá en marcha. Hay mucha información en la red, como por ejemplo aquí y aquí. Pero como se encuentra en inglés, resumiré el sentido de las reformas legales que se desea introducir.

El acta NCLB -No Child Left Behind- (Ningún niño dejado atrás) pretendía ofrecer a la comunidad de estudiantes norteamericanos una educación de mayor calidad. El énfasis se centraba en profesores altamente cualificados y de excelencia probada. Esta Ley, promovida por la administración Bush, no fue dotada de fondos para su desarrollo (esto sí es socialdemocracia en estado puro). Papel mojado.

Obama recupera el espíritu del acta NCLB, con ciertas particularidades.

Señala, a mi juicio muy acertadamente, que el responsable de que un niño fracase o tenga éxito en sus estudios no son los padres, ni la pobreza, ni la marginalidad. Son los maestros.

Esta verdad del barquero, dicha a bocajarro, destroza todo el esquema de “gallinero popular” LOGSE que nos han estado vendiendo en España durante más de treinta años. Porque muchos comités, muchas asociaciones mucho diálogo entre la “comunidad educativa”, de la que tres cuartas partes no tienen ni la más mínima idea de qué va la educación para al final cosechar las más altas cotas de fracaso escolar del mundo civilizado (ya, ya se que en Sierra Leona andan bastante peor, pero pagan menos impuestos).

Barack Obama, propone pagar a los maestros por sus méritos. Y esto sí que es liberal. Esta maléfica pamema de “todos iguales”. La igualdad entre todos los funcionarios del sistema educativo y los inalienables derechos del profesorado, vivir de las rentas durante lustros… todo eso, en Estados Unidos, se va a terminar.

El profesor excelente, ganará más dólares que el indolente. El profesor que se anime a enseñar una asignatura que exige más trabajo y dedicación (p.ej. la matemática o la física) cobrará más que el que enseñe gimnasia o encaje de bolillos, y el que saque adelante a sus chavales con más éxito, cobrará más que el que deje a sus muchachos tirados como colillas por ser un vago.

Evidentemente, esto exige elaborar con mucho tino los criterios de lo que se considera mérito. Por supuesto. Pero ¿no es una gozada que realmente se premie a los buenos sobre los que no lo son?. ¿No reconforta con la justicia social que un maestro que se esfuerza por que sus alumnos no sean una masa de culos sentados comiendo “chuches”, sino personas intelectualmente formadas, reciba todo lo que su inestimable trabajo vale para la sociedad?. Por supuesto que sí. Sólo el hecho de reconocer que hay profesores y profesores, por parte de la administración, es poner una pica en Flandes.

Sin olvidar la propuesta de prolongar el período lectivo, que también.

Esa es la ambición que ví en los discursos de Obama. Esa es la visión. El demoledor sentido común. La aplastante evidencia de lo obvio. La exaltación de lo que es justo y es realmente de todos. El futuro de la Nación.

Y ahora, queridos amigos visitantes, decidme por favor, si pensáis alguno que  Zapatero, Rajoy, Ibarretxe o Patxi López tendrían el coraje político de impulsar algo así en nuestro sistema educativo.

Porque si me decís que sí, os paso el teléfono de mi psiquiatra.

Obama cumple con su promesa y su anhelo electoral:

Now the hopes of the little girl who goes to a crumbling school in Dillon are the same as the dreams of the boy who learns on the streets of L.A.

Rog

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Categorías:Uncategorized
  1. marzo 11, 2009 en 12:46 pm

    es lo mismo que dijo Chomsky en una entrevista a El País, cuando le preguntaron qué le parecía el hecho de que toda Europa había seguido con entusiasmo la campaña electoral de Obama, dijo que sí, que la habíamos seguido deslumbrados por la figura de O, pero que ni nos habíamos parado a mirarnos su programa político… estoy cansada de políticos grises como los nuestros, empezando por zetapé y acabando por el ex aznar, quizá un Gallardón nos sacaba de este aburrimiento, o ni eso?

  2. marzo 11, 2009 en 2:52 pm

    Bienvenida al blog Manuela.

    He tenido la oportunidad de leer (por encima por falta de tiempo, todo sea dicho) algunos de tus posts, que a su vez me gustará comentar y compartir así contigo y tus lectores mis impresiones.

    Yo estoy convencido de que Barack Obama es algo más que una gran campaña de márketing. Sin negar la evidencia (elemental por otra parte) de que el márketing, excelentemente realizado, ha tenido un peso fundamental en su éxito electoral.
    Esto no desdibuja en absoluto la figura de Obama, al menos a mi juicio.

    En cuanto al tipo de político que necesitamos, mi pulsión es siempre mirar qué hacen. Porque nunca puedes fiarte de lo que dicen. Para que un político nos saque del aburrimiento (me parece un término muy acertado, porque el hartazgo o la decepción son ya manidos y hemos traspasado ya esas elementales barreras) haría falta como mínimo, que hubiese otro que estuviese a la altura y en la oposición. Es decir, dos políticos.

    Sin las dos caras del cambio(gobierno y oposición), el ilustrado, el orador, el de grandes miras y proyectos, el del coraje necesario, acaba inevitablemente contagiado por la ingnorancia, la ruindad y la cobardía ante la demoscopia.

    Acaba con un gorrito hecho de papel de periódico, vociferando “¡Yo soy Obama!”. O en el peor de los casos “Soy Napoleón”.

    A Gallardón no le tengo tomada la medida aún. Me desconcierta. A veces me parece un tipo muy inteligente y a veces me parece poco fiable. A lo mejor las dos cosas no son incompatibles, mira por donde.

    Creo que, en cualquier caso, gasta demasiado dinero e intuyo que tiene un cierto impulso megalómano que es incompatible con mi visión del Estado.

    El tiempo dirá.
    Un Saludo y bienvenida de nuevo.

  3. marzo 12, 2009 en 8:39 am

    hola Roger, pues estoy básicamente de acuerdo contigo. Tener a Obama dirigiendo el país más influyente del mundo a mí también me supone un alivio, especialmente después de un elemento como Bush que era de caricatura. Me gustan los cambios que está impulsando Obama, tema células madre tema educación tema Guantánamo tema eliminar las leyes ilegales -un poquito contradictorio claro, pero así era Bush- y bueno tiene mucho por hacer, yo en realidad estaba más por Hillary al principio de su campaña, porque pensaba que Obama carecía de experiencia y me parecía de un idealismo supino pensar que podía ganar, y ya ves cómo me equivoqué, así que me gusta que ahora estén juntos y ojalá que el tema sanitario también se amplíe y tengan una cobertura para esos 40 millones de personas que no tienen cobertura, por lo que tengo entendido… ayer me fijé en el programa educativo del que tú hablabas, que venía también en prensa, pero no sé cómo se arbitrará un sistema que premie el esfuerzo de los profes por los resultados de sus alumnos, no sé si es un sistema muy objetivo pero bueno por algún sitio hay que empezar y me parece bien que se premie el esfuerzo, por otra parte eso es más capitalista que siete, no? No es la misma teoría de Sarko cuando tomó el poder y propuso que los Ministros también dependieran de sus logros para mantenerse en el puesto? Es llevar los criterios de la empresa privada, capitalista by the way, a lo público, y no sé si me parece bien o mal, pero eso es.

    Encantada de leerte, hay pocos blogs que me seduzcan, y tengo poco tiempo para leer pero entre cosa y cosa de trabajo me escabullo un poco para leer algo que me divierta/seduzca/interese… saludos!

  4. marzo 12, 2009 en 9:02 am

    Bueno, Manuela, creo que al menos te estás formulando ciertas preguntas, y eso apunta en lo que entiendo que es un buen camino (como ciudadano y como contribuyente).

    Me ha hecho mucha gracias la expresión de “eso es más capitalista que el siete”, jajaja. Ha estado bien.

    Bueno, lo cierto es que ese tipo de medidas no son ni capitalistas ni no capitalistas, son criterios de enfocar un servicio público.

    Y me parece excelente que te hagas preguntas o incluso que cuestiones ciertos paradigmas, como cuando dices “no se si me parece bien o mal”. Bueno, es un espacio para la reflexión, que duda cabe.

    En realidad, en el mundo occidental, no existe otra doctrina práctica más que el capitalismo, que se basa en el derecho a la propiedad privada. Incluso los partidos de izquierdas en Occidente, aceptan esto de facto, pues ninguno ha propuesto la socialización de los medios de producción. Lo que es lógico y razonable por otra parte.

    Pero mi propuesta a cualquiera que se asoma es que piense en las medidas políticas desde su propio sentido común y prescinda de etiquetas (y eso que a los liberales, te lo aseguro, nos gusta más que a un tonto una tiza mirarnos la “etiqueta”) jejeje.

    Piensa sólamente como ciudadano que contribuye, y aplica la lógica del ciudadano que contribuye (que paga impuestos, vamos). ¿No desearías que cada euro fruto de tu trabajo que el estado te arrebata, fuese empleado del modo mejor posible?. Personalmente yo sí. Ahora apliquemos la lógica para razonar de qué modo, ese dinero del que hemos tenido que prescindir, puede emplearse para dar la mejor educación a los chavales.

    Si tú, en tu trabajo, te dejas la piel currando y preparándote, y ves que a tu alrededor, hay doce personas que están todo el día rascándose la barriga y viviendo del “escalafón” porque nadie les dice nada por ello. ¿Seguirás motivada indefinidamente en tu actitud?. Mi experiencia personal (y han pasado por mi equipo más de 60 personas en diferentes momentos) es que al final, acaba todo el mundo rascándose la barriga por el mismo precio.

    ¿Es ese el mejor uso de tu dinero? ¿es eso lo que los chavales merecen obtener con el esfuerzo del trabajo de sus padres?.

    Lo que creo que es insuficiente, es el salario como motivación, porque en todas las escuelas de negocios del mundo, se da por hecho que el salario nunca es motivador, sino siempre un elemento de desmotivación. De esto quizá charlaremos más adelante. Pero evidentemente es un acicate para mejorar. Si el profesional responsable, dedicado, que intenta ser excelente se ve reconocido, es más probable que persista. Y que a la vez, ese reconocimiento sirva de espuela para los que están alrededor.

    Esta es la lógica del sentido común. Porque al fin y al cabo, los funcionarios públicos no son androides o razas alienígenas, son personas que funcionan como todos nosotros.

    Y esto funciona así en economías capitalistas y funcionaba así en las socialistas. Y es uno de los motivos por el que las economías socialistas acaban derrumbándose. Porque no existen motivaciones ni reconocimiento palpable al esfuerzo personal.

    Piensa en tí misma y tus propias motivaciones, y verás que en mayor o menor medida, te agradaría o desagradaría lo mismo.

    Un Saludo.

  5. marzo 12, 2009 en 10:23 am

    ok, lo del esfuerzo es verdad, a mí me motiva que lo que hago tenga sus frutos, y no sólo por lo que me paguen sino también que las cosas en las que yo participo salgan bien, pero no creo que sólo se pueda basar en los resultados académicos de los chavales, es decir, que hay otros factores a tener en cuenta, como la cohesión del grupo en la clase, que los críos aprendan a pensar y salgan de la escuela teniendo criterios y herramientas para hacerlo, que se paren a reflexionar y no se aprendan los resultados para los exámenes de memoria. Lo digo porque yo estudié la carrera de derecho en España, y allí todo iba de memoria, qué horror. Me he negado toda mi vida a aprender nada de memoria, me parece un estrés y una cosa para robots, pero había tías en mi clase que por saberlo todo de memoria sacaban matrículas -una es ahora magistrado, claro iba directa a las oposiciones-. Yo lo que quería era pensar, entender lo que estaba leyendo y estudiando… y sacaba buenas notas, así que tampoco me fue mal mi método, pero bueno que la facultad lo último que te hacía era pensar, luego me fui a hacer un posgrado a Francia, también a una universidad pública, y oh dios qué diferencia, éramos sólo 23 estudiantes en el posgrado y los exámenes no eran algo que tenías que aprender de memoria y contestar tipo test, sino que te dejaban libros, te daban varias horas para resolverlos, es decir te trataban como a un profesional de la investigación, que es lo que debe ser un abogado después… pero me he ido un poco del tema, el caso es que no creo que sólo se trate de medir los resultados, como los inspectores de hacienda, que cobran más en función de los pufos que descubren, sino también lo que los alumnos han aprendido en esa clase, lo que se han formado, y eso no va sólo en el sobresaliente o el notable de las mates.

    Respecto del capitalismo, tampoco parece que funcione muy bien con el megacrack que tenemos encima, todos los Estados soltando dinero público a espuertas para salvar a empresas privadas que no han sabido hacer su trabajo, y a super ejecutivos que cobran un millón al año para llevar a empresas a la quiebra, pero bueno me parece el sistema menos malo, como la democracia.

    ciao Roger

  6. marzo 12, 2009 en 11:40 am

    Tal vez habría que establecer baremos exhaustivos de evaluación del profesorado, y hacerlos interceder con los resultados de sus pupilos.
    Por propia experiencia puedo afirmar que, por ejemplo, dentro de los maestros de educación física, los hay (supongo que igual que en todas las demás materias) negros, blancos y grises.
    Tuve maestros excelentes, motivadores y que conseguían los fines últimos de la educación física: Mens sana in corpore sano. Hacían que hicieras deporte fuera del colegio, que cuidaras tu alimentación, que valoraras el esfuerzo personal y el colectivo, que hay que arrimar el hombro y que debemos ir todos a una para conseguir un objetivo.
    Extrapolable casi todo a cualquier rutina de vida.
    También los tuve de los que, silbato en boca, unicamente nos hacían correr y jugar a la pelota.
    El primero era motivador, trabajaba a destajo con sus alumnos, y se hacía querer y respetar.
    El segundo era un profesor “maría”.
    En base a esa actitud y aptitud, y a todo lo demás anteriormente expuesto, deberia baremarse su progresión académica, tanto en el escalafón como en su percepción salarial.
    Y el que no valga, a otra cosa…

  7. marzo 12, 2009 en 3:57 pm

    Hasta donde he podido leer del proyecto de Obama, la perspectiva con la que se enjuicia el mérito, se propone como un prisma de varias caras, os enumero los elementos que he podido “desgranar” de lo leído:

    1) La naturaleza de la materia impartida por el profesor. Es decir, un buen profesor de matemáticas precisa de una preparación y de un esfuerzo superiores a, por ejemplo, un profesor de geografía. Lógicamente existen más profesores de geografía que de matemáticas. Y esto ha de actuar como incentivo para contar con buen profesorado en materias que, por su dificultad, muchos escogen no enseñar.

    2) Obviamente los resultados son otro componente. A este respecto, Obama ha criticado la decepcionante preparación que los alumnos reciben, excesivamente orientada a aprobar exámentes tipo test. Creo (y en esto no estoy seguro 100%), que quieren cambiar ese tipo de pruebas y diseñar otras que permitan determinar la preparación general del alumno.

    3) La motivación y dedicación del propio profesor. Sus méritos en términos de reciclaje y preparación propias para la docencia. Un indicador de la profesionalidad y motivación personal hacia la docencia del docente.

    Y he creído entender en algún artículo, algo sobre el grado en que el profesor se involucra personalmente en el éxito de los alumnos. Me refiero a esos pequeños extras que los buenos profesores han realizado para ayudar a algunos alumnos. Recuerdo las clases extras para aclarar dudas o pegar un pequeño empujón a los rezagados, recuerdo el uso de materiales audiovisuales elaborados por el propio profesor para facilitar la comprensión de las materias. Creo que se refieren a esto, pero como dije no puedo asegurarlo 100% porque escribo de memoria.

    Bueno, a mí me parece una visión bastante amplia de lo que podría ser indicativo de méritos. Aunque reconozco la complicación de implantarlo. Será una cuestión de esperar y ver.

    Lo que no tiene sentido es lo que hacemos aquí (que no es de ahora, que lleva sucediendo desde mediados de los 70), ahora lo que recogemos son los resultados. A lo mejor dentro de 30 años, los alumnos norteamericanos les tienen que enseñar geografía a los nuestros (breve chascarillo sobre el tópico).

    Un Saludo.

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