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Mi bola de cristal


Nubarrones sobre nuestra economía (aun mas)

Nubarrones sobre nuestra economía (aun mas)

Negro panorama se dibuja en nuestra economía. Sí, he dicho “se dibuja”, que quiere decir que está aún por venir. Lo que estamos viendo, es sólo un leve aperitivo.

Siempre resulta arriesgado hacer predicciones económicas, porque los resultados económicos no son fruto de una concatenación de ecuaciones matemáticas. Los actos diarios de los ciudadanos, los hábitos de consumo, los temores, la confianza, el optimismo. Todo son actitudes subjetivas.

Incluso los errores de los ciudadanos, que nadie puede establecer a priori. Lo lógico en una situación dada podría ser optar por la opción A, de forma clara y contundente. Pero sin embargo y por razones que no se entienden, hay quien decide B, o incluso C.

Imposible de tabular.

Este es el motivo fundamental por el que los liberales rechazamos los intentos de planificación estatal en la economía (menos Estado y más mercado). Porque el Estado, jamás puede tener todo en cuenta y en consecuencia, precisa de cada vez más recursos para abarcar todas las variables (+ recursos = + dinero = + impuestos= + intervención = – libertad). Esta ecuación, trágicamente, siempre se cumple, no así las que intentan definir el comportamiento de los ciudadanos ante sus propias decisiones económicas. Estas últimas casi nunca.

Sin embargo hay cuestiones que son de perogrullo, y sobre estas podemos especular con cierta solvencia. Como soy así de humilde, os trazaré lo que considero que puede ser la situación más plausible a corto plazo (entendiendo como tal el período de 12 meses que tenemos por delante). Como quedará escrito, dentro de un tiempo se verá si estaba o no en lo cierto, para que luego los que cobran por saber estas cosas, nos digan que no se dieron cuenta de la jugada. Mentiras podridas.

Si os fijáis, hay dos datos que me producen cierto resquemor. Por un lado los malos resultados empresariales, que no quieren decir otra cosa que, para una inversión dada, el retorno es muy bajo (o negativo). Concretando, si un empresario invierte 100.000 euros y obtiene en un año un 10% de beneficio como resultado de la inversión, estará obteniendo una rentabilidad muy aceptable. Pero hoy en día las rentabilidades, como dije, caen en picado. No sólo ganando poco, sino incluso perdiéndolo en parte o todo. Mucho lirili para poco lerele.

Paralelamente, los bancos se ven forzados a fomentar el aumento de los depósitos. Están literalmente secos. Hace dos días que Banif (la banca financiera del Santander), no pudo reembolsar a los inversores de sus fondos los capitales que quisieron retirar de dichos fondos. Y eso que es el Santander, que aún resuenan en mis oídos las providenciales palabras de Botín justito justito antes de las elecciones de Marzo de 2008, afirmando que todo iba viento en popa a toda vela, y estaban deseando dar muchíiiisimos créditos (a peticionarios “solventes”, claro, todos sabemos lo que eso quiere decir, a nadie de nosotros y a unos pocos a los que no les haría falta).

Bien, esa desaforada carrera por la captación de depósitos es lo que hace que la remuneración de las cuentas corrientes (a la vista o no), haya subido espectacularmente. Hasta el 6% en algún caso. Si los bancos te dan el 6% por ingresarles tu dinero ¿a cuánto tienen que cobrarlo cuando lo prestan?, pues el dato ya es conocido: del 8,60 al 10%. Casi nada.

Es decir, baja el Euribor, y con él las letras de la hipoteca, pero suben escandalosamente los gastos financieros corrientes (créditos personales, tarjetas de crédito, comisiones, descuento de efectos comerciales, líneas de avales, líneas de crédito -para los privilegiados que aún las tengan-), etcétera, etcétera.

Ahora, imaginemos que somos nosotros los que tenemos 100.0oo euros y estamos pensando qué hacer con ellos. Evidentemente, meterlo en un fondo de inversión es una ruleta rusa tal y como está el patio de la banca financiera. Descartado. ¿Comprar ladrillo?… frío, frío. ¿Consumir?, va a ser que de momento es una mala idea, no sabemos si nos hará falta más adelante. ¿Montar una empresa?, pues entre los impagos, la fiscalidad de más de un 40%, el previsible beneficio (que será pérdida con un elevado porcentaje de probabilidad o, si tenemos suerte, sacaremos un 3% y nos daremos con un canto en los dientes).

Y ahora nos dicen, que ponemos los cien mil en una cuenta corriente, y sin problemas, sin riesgo, sin nada, nos dan un 6%. ¿Qué haríais vosotros?.

Pues eso mismo es lo que hacen los que pueden invertir y crear empresas, expandir sus negocios, abrir nuevas líneas de producto o servicio y bla, bla, bla… Llegan y lo guardan en un banco al 6%. Total, para que después de crear diez o quince puestos de trabajo, el banco gane más dinero que tú (un 9% de lo que tengas que financiar, que será todo), te vaya mal con mucha probabilidad, tengas que despedir a alguien, te caiga la condena de los 45 días por año, se te suban a la chepa los laboralistas de los sindicatos, te veas en el Juzgado de lo Social pidiendo créditos para pagar a gente que, al fin y al cabo, cobrarán desempleo… pues para eso, al 6% y a casa.

Esto es lo que Corbacho denomina, excesiva flexibilidad de nuestro mercado laboral. Cada vez que me acuerdo, me dan ganas de traspasarle gratis mi negocio durante un año, a ver si aprende algo.

No sólo hay 7.000 parados más al mes. Sino que la cifra no va a descender a corto plazo. Se cerrarán más empresas que las que nazcan, porque no es razonable invertir. Habrá menos clientes (menos empresas). Si, ya sé, en algún caso será menos competencia. En muchísimos otros casos, menos a quienes venderles. Rechazaremos operaciones por desconfianza en el cobro. Y nuestras tarifas se reducirán, a costa de disminuir costes y seguir echando gente al paro.

No vamos a mejor, eso es sólo una mentira cruel. Vamos a peor.

A mucho peor. Porque no sólo estamos perdiendo lo que tenemos ahora. Estamos hipotecando gravemente muchos años de nuestro futuro.

Y seguimos, como tontos, con historias de cazadores y de caperucitas rojas.

Rog

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Categorías:Uncategorized
  1. jose
    febrero 24, 2009 en 12:00 am

    Querido Rog, hay algo con lo que me muestro confuso.
    Si bien comparto tu opinión en cuanto a que el intervencionismo el estado debería reducirse drásticamente para propiciar la creación de pequeñas empresas y en suma que cada uno haga lo que le venga en gana con su dinero, creo que lo que nos ha enseñado esta crisis es que la gente es (en general) incapaz de administrar su propio dinero.
    Si se han hipotecado hasta las cejas por no ser capaces de realizar simples planificaciones de futuro, pagando letras de casi el 70% de su sueldo con el euribor por los suelos, sin prever lo que podría subir una subida de éste, comprando coches, casas, electrodomésticos, etc… por el mero hecho de que podían disponer del dinero de forma inmediata…
    ¿Cómo, me planteo yo, sería sostenible el modelo liberal que propones si está claro que la gente no está capacitada para ello?

    Saludos,

    Jose.

  2. febrero 24, 2009 en 1:48 am

    Buenas de nuevo, Jose.

    Hay varios puntos en la formulación de tu pregunta que me gustaría comentar.
    Comentas que una de las enseñanzas de la crisis es que la gente no ha sabido administrar su propio dinero.
    Bien, supongamos que es así. ¿Ha sabido administrar el Estado el dinero de todos?.

    Es cierto que no todo el mundo acierta cuando toma decisiones sobre su patrimonio. Pero esto es también la otra cara de la libertad. Cuando hablamos de libertad, siempre se adjunta “de serie” el término responsabilidad. Y desde esa perspectiva el ciudadano que se equivoca en una decisión libremente tomada, es el único responsable de sus consecuencias. Para bien y para mal.

    Todos los años cierran empresas. Empresas cuyos propietarios se equivocaron en una decisión (o una serie de ellas) o, simplemente, no actuaron con la debida prudencia, previsión o diligencia. Sólo ellos deben pagar esa factura.

    También hay empresas que obtienen beneficios, cuyo disfrute (a excepción de los impuestos, que no son pocos), no se extiende necesariamente por completo a toda la ciudadanía. Sólo sus propietarios dispondrán del beneficio.

    Me parece justo y legítimo. A condición, claro, de que todo esté dentro de la Ley.

    No podemos evitar que nadie se equivoque con su patrimonio, porque esas decisiones forman parte del ámbito de lo privado. Y ahí el individuo debe ser soberano.

    Te pondré un ejemplo. He tenido empleados que, tras contraer matrimonio, me han solicitado aumentos de sueldo por las elevadas cuantías a las que tenían que hacer frente. Casa, muebles, coche, etcétera.
    Evidentemente, yo no puedo decirles qué coche se deberían comprar, o qué modelo encaja en sus necesidades y presupuesto. Tampoco puedo decirles que contraer una deuda hipotecaria de treinta millones de pesetas durante cuarenta años a tipo variable, puede ser una mala jugada. O que no deberían de comprometer más de un 30 o 40% de sus ingresos conjuntos en financiación.

    Nadie me permitiría que opinase sobre estos particulares. Es más, se consideraría (lógicamente) como una injerencia en asuntos que no me competen.

    Yo estoy totalmente de acuerdo con que no me competen.

    Pero lo que tampoco pueden hacer, es medir mal su endeudamiento y por ese error pedir un aumento de sus ingresos.
    Puedes pedir un aumento de los ingresos si realmente generas más valor para la empresa. O si realizas trabajos de superior categoría valorados por los clientes. Pero no porque te hayas columpiado con los metros cuadrados de tu casa o con el modelo de coche.

    Del mismo modo que no se me pregunta a la hora de contraer la deuda, tampoco se me puede exigir que desfaga el entuerto con mi patrimonio, que es el dinero de la empresa.

    La pregunta que me formulas tiene una respuesta en el mismo sentido de lo que he explicado.

    Pero lo que no es cierto, es que la gente se haya endeudado por mera ignorancia, o por incapacidad de gestionar su patrimonio (al menos, no en todos los casos). Hay responsables de todo esto.

    La opinión pública en Europa, comienza a señalar a las autoridades monetarias como responsables del crack. Ya he comentado este aspecto de la crisis. El BCE ha mantenido durante demasiado tiempo muy bajos los tipos de interés. Pero es que hace un par de días que lo han reconocido ellos mismos (Tichet).

    Hay un principio económico que dice (en resumen) que el dinero nunca se está quieto (la historia del calcetín o de la pasta en el colchón como solución alternativa al banco es ya un mito urbano). Al no poder ahorrar, o se dedicó al consumo o se dedicó a la especulación, empujado por esos tipos tan bajos. La gente reaccionó con cierta lógica, no tuvo toda la culpa.
    Pero también es cierto que en los dos años previos a la crisis, los potenciales problemas del ladrillo los vió el que quiso verlos. Era evidente que iba a explotar tarde o temprano. ¡No me ha costado esto discusiones con personas que me tachaban de loco por decir que la vivienda llegaría a bajar de precio, y mucho!.

    Me gustaría hacerte una crítica sin ningún tipo de acritud, y espero que la aceptes en su justa medida.
    El razonamiento por el cual se establece que, dado que la gente no sabe administrarse, alguien les tiene que administrar es análogo al que establece que dado que la gente tiene malos hábitos y perjudica su salud, les impongo otros. Y lo mismo con las ideas. Dado que la gente (alguna gente) piensa como piensa porque de pequeños les educaron en ciertas cosas, vamos a educarnos nosotros en otras para que de adultos no piensen así.
    Es decir, dado que la gente no sabe usar su libertad, mejor que no la tengan y se les “asesore” en sus decisiones y en su formación.
    Este pensamiento es uno de los más graves problemas de las crisis económicas, y una de las más poderosas razones por las que, tras cada crisis, siempre acaba habiendo mayor intervención (o sea, que al final, los pirómanos, vestidos de bomberos, compran doce cajas más de cerillas y un bidón de gasolina más grande).

    Este pensamiento, Jose, es el que origina finalmente un estado más grande, más caro, más ineficiente y mucho más opresor sobre el ciudadano.

    Ojo, que entiendo el razonamiento, pero en estos casos hay que reflexionar mucho. Es como hacer un nuevo Código Penal por el impacto mediático de un crimen. Cualquier decisión en caliente puede ser desastrosa.

    Y ahora, no nos faltan motivos para estar tomando en caliente bastantes decisiones que necesitarían mucha más revisión y análisis.

    En un sistema liberal, amigo Jose, hace ya cinco o seis años que, naturalmente, los tipos de interés habrían subido, lo que habría fomentado el ahorro y enfriado un poco el consumo. No tendríamos este tremendo desequilibrio de nuestra balanza comercial (>11%) y en el sistema bancario habría más liquidez.

    Hubiese disminuido la tendencia alcista de la economía, cierto. Pero no nos estaríamos pegando este horroroso batacazo.

    Saludos.
    Rog

  3. jose
    febrero 24, 2009 en 12:22 pm

    Amigo Rog,

    Yo entiendo tu planteamiento, porque de algún modo u otro, es el que comparto, pero como te digo me asaltan serias dudas de que sea el ideal para nuestra población, quizás ya viciada y acostumbrada a que haya alguien que vele por sus intereses.

    Porque me parece correcto lo que tú planteas: el que hace una mala inversión, que aguante con ella, y al que le salga bien la jugada, que disfrute de los beneficios que ello le reporta.
    Si esto realmente fuera así y a los ciudadanos de un país no nos influyeran para bien o para mal lo que hacen o deshacen los propios ciudadanos, no tendría dudas que éste es el sistema ideal. El problema es que esto no es así. Un Estado no puede permitir que casi todos sus ciudadanos se endeuden o que las empresas no generen beneficios porque al final la situación se hace totalmente insostenible. Es por ello por lo que tiene que inyectar de alguna u otra forma dinero a las empresas, ayudar a los ciudadanos que se quedan sin trabajo o que no pueden pagar sus deudas. Así que lo veo bastante injusto, es decir, que los que lo hacen bien ganan pero los que lo hacen mal no pierden porque papá estado los cubre. Aquí puede justificarse porque las empresas pagan muchos impuestos por sus beneficios, pero ¿qué ocurriría si esto no hubiera sido así? En ese estado liberal que tú propones, ¿cómo se saldría del problema?

    Dices que en un estado liberal los tipos de interés habrían subido, siendo en parte responsabilidad del BCE lo ocurrido (aunque aquellos que no han sabido administrar su dinero también tienen gran parte de culpa, volvemos si no a lo de papá estado, como los tipos de interés siguen bajos, no soy capaz de adelantarme a lo que puede ocurrir). ¿Cómo puedes explicarme entonces lo ocurrido en EE.UU., qué dispone de un sistema más liberal que el nuestro (aún así pagan muchos impuestos) y se han hundido en una crisis igual o más grande incluso que la nuestra? El resultado es el mismo, el gobierno se ve obligado a inyectar dinero para que resurja la economía.
    Con lo cual vuelvo a decir que no tengo tan claro que un gobierno poco intervencionista sea mucho mejor que uno que no lo sea tanto (que de libertad a sus ciudadanos pero controle de alguna forma y prevenga de posibles catástrofes). Quizás el quid de la cuestión no es que el sistema liberal que propones sea el ideal, sino que es el más fácil de implementar porque no hay ningún gobierno capaz de llevar a cabo una labor eficiente. Con eso estoy de acuerdo, pero aún así tengo serias dudas acerca de que un modelo totalmente liberal triunfe en España (y en Europa) y mejore lo que tenemos actualmente.

    Creo que conllevaría unos grandes desequilibrios sociales amén de que a la larga se haría insostenible, porque repito, creo que la mayoría de la población no está capacitada para ello. Una solución intermedia creo que sería más adecuada.

    Saludos,
    Jose.

  4. febrero 24, 2009 en 1:23 pm

    Veamos, Jose.

    ¿Te das cuenta de lo que estás diciendo cuando comentas que “Un Estado no puede permitir que casi todos sus ciudadanos se endeuden o que las empresas no generen beneficios[…]”?

    Es decir, que el estado tiene que permitirte o denegare la posibilidad de comprarte un coche con tu propio dinero, o una televisión de plasma. O el Estado tiene que insuflarle pasta a una empresa que pierde porque lo ha hecho mal…¿y los que lo hicieron bien y no pierden, por qué han de pagar eso?.

    ¿No te das cuenta del descalabro orwelliano que subyace en esa frase?.

    El Estado tiene que crear las condiciones óptimas para que se desarrolle la actividad empresarial. Cuando esas condiciones existen, las inversiones suceden y las empresas florecen por todas partes. Esto, a su vez, es la mejor garantía contra el desempleo, y no un despido de 45 días que haría cerrar a más de una empresa.

    Habrá empresas que cierren, y ciudadanos con deudas enormes. Y habrá empresas que sigan funcionando bien y ciudadanos con economía personal saneada. Como es lógico. ¿O de verdad crees que nadie en este país es capaz de gestionar con cierta solvencia su patrimonio?. No todo el mundo está entrampado en especular con viviendas. Los ciudadanos necesitan que les dejen en paz, y en general, actuarán con prudencia. Digo en general, lo cual incluye las honrosas excepciones de siempre.

    Pero comentas con sorpresa la crisis bancaria en EEUU. Claro, es que partes de una premisa que no es cierta. El sector bancario norteamericano tiene una entidad con las mismas atribuciones que el BCE, que se llama Reserva Federal (la Fed). Precisamente fue el anterior gobernador de la Fed (Greenspan) el mayor defensor de mantener los tipos bajos, estrategia que aplicó el BCE en Europa. Luego no es de extrañar que las mismas políticas tengan idénticos resultados.

    La banca, en Europa, en USA, en Sudamérica, donde quiera que vayas, es un oligopolio y no un mercado libre. Por eso y porque la economía ya no es local sino global, la crisis es mundial.

    Con un pequeño matiz. El despido en USA es prácticamente libre, esa es una diferencia sustancial en el mercado de trabajo. Su tasa de paro ha sido históricamente de las más bajas del mundo.

    Cuando ellos levanten el vuelo, nosotros nos seguiremos arrastrando a duras penas, encadenados a nuestras geniales políticas sociales. Políticas que consisten en incrementar el gasto público hasta el infinito para que no haya conflictos y el Gobierno no se vea presionado por la opinión pública.

    Alguien dijo algo muy gráfico sobre todo este embrollo; “Ni sabían entonces por qué crecía la economía, ni saben ahora por qué avanzamos hacia una recesión”.

    Rog

  5. jose
    febrero 27, 2009 en 8:20 am

    Politica de EE.UU.: aumento del gasto social:

    http://www.nytimes.com/2009/02/27/us/politics/27web-budget.html?_r=1&hp

    http://www.washingtonpost.com/?reload=true

    Estoy de acuerdo con que se flexibilice el mercado, con que la empresa no se tenga que hacer cargo del sueldo del trabajador durante 45 días, con que se fomente (y se facilite, que no hagan falta tantos trámites) la creación de empresas y con que se disminuya el gasto público haciendo que los funcionarios sean como cualquier trabajador de cualquier empresa, y que si no hacen su cometido vayan a la calle. Pero también creo que el modelo de sanidad que tenemos es el adecuado, que todo el mundo tiene derecho a estudiar en la universidad si quiere (aunque esto no debe implicar que se den becas a aquellos que no lo merecen), que se den ayudas a las personas con dependencia, en definitiva, que se ayude a las personas y familias que lo necesitan. El gasto y las políticas sociales son fundamentales para que exista un equilibrio en la sociedad, y para ello es necesario pagar impuestos.
    Un liberalismo radical provoca unas diferencias sociales bestiales, los ricos cada vez son más ricos y los pobres cada vez más pobres. A la larga esto provoca situaciones insostenibles. El Estado debe intentar que todos sus ciudadanos gocen de una vida digna, y si para ello tengo que aportar parte de mi dinero, perfecto. El problema es, como ya dije antes, llevar esto a cabo de forma eficiente.

    Saludos,
    Jose.

  6. febrero 27, 2009 en 1:38 pm

    Hola Jose.

    He visto que tenía tu comentario como “Pendiente de Aprobación”.
    Es extraño porque tengo configurado el blog para permitir cualquier comentario. No sé muy bien qué ha pasado, en cualquier caso, ya está publicado.

    Creo que cuando afirmas que es necesario un equilibrio en la sociedad, la palabra equilibrio quiere decir igualdad. Y desde mi perspectiva, lo que yo denomino igualitarismo es una mala práctica. La única igualdad aceptable para mí es la igualdad de todos los ciudadanos (sin excepción) ante la Ley.

    El resto de las igualdades no son justas, porque no todos los ciudadanos actúan de igual modo. Y por consiguiente no pueden obtener los mismos resultados.

    En cuanto a la Universidad, quizá tengas razón en que una Universidad pública es una inversión de la sociedad en su propio bienestar. Pero el modelo actual de la Universidad española dista mucho de ser un buen modelo.
    Pedro Schwartz, liberal contemporáneo, ha hecho una propuesta muy interesante sobre el particular, el cheque de estudios.
    Consiste en que, calculada la media que cada estudiante cuesta a la Universidad pública (unos 6 o 7000 euros / año), se le otorga a cada uno un cheque anual. Y el estudiante decide en qué universidad pública o facultad lo emplea.
    ¿Qué tiene esto de bueno?
    Pues que realmente se premiará la mejor labor docente, y no estaremos pagando prebendas medievales ni poltronas personales. Los estudiantes están sometidos ahora mismo a la tiranía de muchos docentes mediocres, que han encontrado la forma de enquistarse en el sistema educativo, esto dicho sin dejar de reconocer la labor de docentes muy solventes, que también los hay.

    La Universidad es un tema apasionante, que merece un post completo para poder hablar sobre nuestro modelo educativo, sus ventajas y sus vicios. En gran medida, el futuro de nuestra sociedad está en la Universidad. Lo que hoy en día es una lástima, visto el estado de la misma y el sectarismo que impera.

    Los impuestos son un dinero obtenido de los ciudadanos mediante la coacción. Y no siempre se destinan a los servicios al ciudadano, como se puede comprobar. Un liberal siempre es receloso de los impuestos y de lo que se hace con ellos.

    Ahora te hago una pregunta. ¿Qué es, para tí, una “vida digna”?.
    ¿Es menos digna la vida de un albañil que la de un directivo de banca?. ¿Es menos digna la del trotamundos que decide (libremente) vivir a su aire que la del padre de familia con hijos?. ¿Quién decide cuál es la dignidad de un modo de vida?. ¿Cuál es el estándar?.

    Para mí, el estándar es la voluntad del individuo.

    Pues eso es lo que tiene que hacer el estado, permitir que ésta se cumpla y éste pueda conseguir sus obejetivos (el individuo, quiero decir).

    El liberalismo no provoca pobreza en ninguna capa de la sociedad. Este es un pensamiento inducido y que no es cierto. No hay ningún dato que lo avale, al contrario, hay datos que lo contradicen claramente.

    El crecimiento económico provoca desigualdades de renta. Y estas suceden porque el crecimiento no se da por igual en todos los rangos de renta. Es decir, no hay un crecimiento que garantice que todos eleven uniformemente su nivel de renta. Sin embargo, si hay políticas económicas que consiguen que todos, uniformemente se hagan más pobres. No las señalaré porque son conocidas y notorias, estamos sufriéndolas.

    Pero no es verdad que los grupos sociales con menores ingresos sean más pobres. Esto, simplemente, es falso. Los grupos sociales con menos renta han visto elevado en los últimos años en todo el mundo capitalista sus niveles de renta.

    Es más, los grupos sociales no son estancos (lo que desbarata la teoría de la lucha de clases), porque un individuo con un bajo nivel de renta puede elevar su renta hasta tal punto en que ascienda en esa escala económica y a la inversa.

    Durante los últimos diez años, en las economías capitalistas, el grupo que más se ha nutrido es la clase media ¿de dónde?, de la clase más baja. Y sin embargo también ha habido muchos que, desde las escalas más altas de renta, han descendido a escalas inferiores. Como verás, esto es muy dinámico.

    En ningún principio liberal se abomina de la ayuda al necesitado. Al contrario. Lo que sucede es que no nos resulta agradable, por regla general, que una ayuda como el subsidio de desempleo o el PER, sea un incentivo para el desempleo y para la compra del voto.

    Los liberales no creemos en la redistribución de la riqueza, porque ésta la genera siempre el sector privado. Es decir, la general alguien con nombre y apellidos a quien hay que expropiar para regalar a otros.

    Y esos otros se convierten en clientes.

    ¿Cuántos casos conoces (como yo conozco)de personas que se van al paro con dos años de prestación por desempleo, y el primero ni siquiera buscan trabajo para tomárselo como “sabático”?
    ¿Es esto razonable?
    ¿Podemos pagarlo?

    El desempleo (por ejemplo) es una ayuda para una persona que no tiene, temporalmente ingresos. Y se ha convertido en un estado temporalmente deseado. Esto es una perversión que mina la productividad de una sociedad y que hay que evitar.

    Ayuda sí, siempre. Subsidios a fondo perdido no, nunca.

    Rog

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