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Derecho de pernada


Sinceramente, la acción mitinera y propagandística (casi la única acción visible) del Gobierno en el asunto del aborto, está comenzando a parecerme insufrible. Quizá no tanto por la propia actividad del Gobierno, que se limita a asentir a las peticiones de una tribu de fracasadas que sólo desean imponer un derecho medieval en una sociedad del Siglo XXI.

El eufemismo en este caso resulta especialmente irritante “el derecho a decidir ser madre”  o bien su modalidad más corpórea  “el derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo”. Ambos son falsas excusas para justificar el aborto. Esos supuestos derechos, falazmente enunciados, son sólo la cobertura de la voluntad de matar impunemente que unas cuantas radicales quieren imponer para otras personas. Si jugamos fuerte, juguemos todos.

La mujer, según nuestro ordenamiento jurídico actual, puede decidir de facto ser o no madre. Para ello es plenamente legal emplear todos los métodos anticonceptivos existentes, que son muchos, e incluso métodos quirúrgicos. La mujer puede, desde ya mismo, decidir si quiere o no quedarse embarazada y actuar en consecuencia. La petición es, pues, falaz. Nadie impide que ese derecho se ejercite. Nadie.

Lo que no puede hacer la mujer (ni el hombre) es acabar con la vida de otro ser humano. Por lo que, obviamente, las fracasadas sólo piden el derecho a matar sin que la sociedad pueda ejercer ningún tipo de defensa de aquel que aún no ha nacido, pero que está vivo, siente, escucha y se desarrolla, en el útero de la madre. Sólo quieren poder decidir sobre la vida de OTROS. Ser jueces y poder condenar a un ser humano a muerte, sin que nadie se oponga. Eso es lo que se pide. Y eso es lo que están debatiendo los proabortistas reunidos por el Gobierno para refrendar su tésis. Un grupo de supuestos expertos pagados para obtener una conclusión unidireccional. No se debate si es bueno o malo, sólo la forma en que podrá llevarse a cabo la ejecución.

Personalmente, el derecho a decidir sobre el propio cuerpo me parece conveniente. De hecho también hoy pueden hacerlo. Por eso no están pidiendo el derecho a decidir sobre el propio cuerpo, que ya existe, sino que están pidiendo el derecho a decidir sobre el cuerpo de un ser humano que no puede defenderse. Cuando una mujer decide abortar, no es su cuerpo el mutilado y aniquilado, es el de otro ser humano.

Si queréis jugar fuerte, juguemos…

Comprendo perfectamente que hay casos en los que el aborto es un mal menor, y que como tal, desgraciadamente, ha de afrontarse. Con las mayores garantías sanitarias y de integridad moral para la persona. Pero abortar porque “decidí demasiado tarde no ser madre”, o porque, simplemente, fuí una persona irresponsable y quiero que el Estado cometa por mí ese crimen, me parece una actitud cobarde y ruín. Una madre que es capaz de matar a su hijo no nacido, o es una madre engañada y coaccionada o no tiene entrañas.

Si queréis jugar fuerte, juguemos…

Hoy la comisión ha tenido que escuchar el testimonio de una mujer que fue engañada para abortar, y hoy se arrepiente de haberlo hecho. Pero ya no hay solución, su hijo no nacerá. Otros acabaron con su vida, pero ella sigue aquí. No decidió sobre su cuerpo, ahora sabe que decidió sobre el cuerpo de su hijo.

Los socialistas no se detendrán ante nada. Su objetivo es la deconstrucción de la estructura familiar.

Si para ello hay que matar niños, la Revolución de Izquierdas siempre tiene una adecuada cobertura moral. La de la Ley usurpada.

En la Alemania nazi, técnicamente nadie cometía asesinatos contra los judíos. Legalmente no eran considerados personas y esta Ley fue promulgada por un Gobierno elegido por sufragio, con plena legalidad democrática. Matar a un judío no era matar a una persona. Bendita tranquilidad de conciencia.

Las coberturas morales. La eterna traición.

Rog

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Categorías:Uncategorized
  1. diciembre 11, 2008 en 3:50 pm

    Y todo ello sin contar con las aberraciones linguisticas del estilo, esas frases que ya nos suenan cotidianas por repetidas: interrupción del embarazo.
    Es como una especie de limbo. Interrupción. Del embarazo.
    Muy diferente a “matar” y a “ser humano”. Interrupción por muerte y embarazo por ser humano.
    Y las conciencias a dormir.
    También es muy bueno el argumento que dan las cromañonas pro abortistas. Ese que dice que para traer un niño en condiciones de pobreza, o pocos medios, que mejor que no. Que mejor nos lo quitamos de en medio y santas pascuas. Vaya a sufrir el angelito las maldades de la sociedad o de mi circunstancia.
    Es vomitivo el argumento. Nauseabundo.
    Simplificando, (aunque no creo que tanto), si el futuro nene no tiene acceso a Playstation, mejor matarlo. Para que no sufra él. Pobrecillo.

    Me voy a vomitar un rato.
    Perdón.

  2. pura
    diciembre 17, 2008 en 1:43 pm

    Hola Rog

    He leído con detenimiento tu artículo. Yo tampoco estoy a favor del aborto, mejor dicho, estoy en contra. También estoy absolutamente en contra de la acción de este gobierno y no porque yo me encuadre en una opción política determinada. Sin embargo, creo que eres extraordinariamente duro en tus argumentos. Tu forma de expresarlo me produce una sensación como mínimo desagradable.

    Y mientras te leía se me ha venido a la cabeza una experiencia personal acompañada de una reflexión. Si yo estoy en contra del aborto ¿para qué quiero hacerme una amniocentesis? Es innecesario, porque llegado el momento de tener algún problema, yo, que estoy en contra del aborto, no voy a abortar. Para qué quiero saber si mi futuro hijo o hija tendrá alguna de las pocas enfermedades, malformaciones, etc que pueden detectarse con esa prueba si el saberlo no va a hacer que se solucione, al menos de momento. Mejor no saberlo, así te ahorras unos cuantos meses de sufrimiento.

    Nada, una relexión que quería compartir. No hace falta que respondas si no quieres.

    Un abrazo, Rog

  3. diciembre 17, 2008 en 4:46 pm

    Hola, Pura. Bienvenida.

    Por supuesto que quiero aclararte este tema. No sólo no tengo ningún inconveniente, sino que además creo que es preciso hacerlo.

    Si relees el párrafo 7 (o 6, no sé como contar la frase intercalada entre esos dos párrafos), comienzo diciendo, textualmente;
    “Comprendo perfectamente que hay casos en los que el aborto es un mal menor”.

    Y es verdad, así lo entiendo. Hay veces que el aborto es el menor de los males. De lo cual debería deducirse claramente, que mi postura no es la absoluta oposición al aborto. Sino la oposición a que sea una persona, en un momento difícil, influenciable, e incluso bajo presiones ajenas, la que tome arbitraria y unilateralmente esa decisión…¡hasta la semana 24 del embarazo!, que es lo que proponen las supuestas “especialistas”.

    Y digo yo, ¿por qué no hasta los 30 años del hijo?. Total, mesecito arriba mesecito abajo…

    Mi crítica tiene el tono de quien está hastiado de la demagogia más absoluta que se derrama en todo este debate. Del que no puede opinar sin que le espeten que hace seguidismo de Rouco Varela, o cosas aún más ofensivas cuando realmente, lo que yo pienso al respecto, tiene poco de seguidismo de nadie. Creo que la Iglesia hace bien en defender el no al aborto (es coherente con sus dogmas) y tiene derecho a defenderlo.
    Es más, si consideran que es un asesinato en cualquier caso, lo natural es que intenten detenerlo. Si no lo hiciesen (intentarlo), esa consideración no sería sincera.

    Pero yo me muevo por otros parámetros. Ya he dicho varias veces que carezco de algo llamado Fe.

    Y si defiendo que nadie puede decidir arbitrariamente acabar con la vida de un ser humano unilateralmente y “por que sí”, entendiendo que hay casos y casos, como se deduce de mi párrafo sexto o séptimo, pues creo que he dejado suficientemente matizada mi postura.

    Lo que pasa es que para mí, no es “un caso” computable que de repente, una mujer embarazada, como resultado de una acción previa voluntaria, haya “decidido no ser madre” de repente, una buena mañana.

    Que lo hubiese decidido antes.

    Y, por favor, reconozcamos que el asunto de los embarazos por violación no es un tema tan extendido como para hacer norma de él. Comento ésto porque sé que saldrá tarde o temprano a colación el ejemplo.

    Cuando los que defienden el “derecho a decidir” y a “ser madres” (a acabar gratuitamente con la vida de sus hijos de forma arbitraria, en resumen) dejen de descalificar a las personas que se manifiestan en contra, y entren en el debate moral, entonces podré emplear otro tono.

    Mientras tanto, querida Pura, me siento plenamente legitimado por ellos mismos a emplear este.

    Un Saludo.
    Rog

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