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Aido, un caso perdido


lapidacion

Según la Ministra del Concepto, lo que estáis viendo en la fotografía es sólo una cuestión cultural. No hay por qué alarmarse.

La filigrana dialéctica es digna de la más avezada sección femenina del alumnado zapateril. La auténtica guardia roja de la Alianza de Civilizaciones (o lo que sean). El texto del blog de la Ministra, deja un inequívoco tufo a reprogramación castrista, la misma que los jóvenes universitarios cubanos disfrutaron en su momento en La Habana y tuvimos la oportunidad de observar en directo en este blog.

Para comprender la extensión de lo que suscitó el texto de referencia, es imprescindible leer (sin caer en el sopor de la desesperanza intelectual, a ser posible) el texto de la ponencia. Lo sé, lo sé. No lo hago por que os quiera mal. Es para que tengáis la fotografía completa.

Tengo un desmedido interés en averiguar cómo es capaz la señora Ministra de separar una cultura de “ciertas prácticas culturales” que le son inherentes.  Cómo, por ejemplo, es capaz de separar el Islam del velo islámico (para aquellas que no desean llevarlo y lucir sus hermosas cabelleras), o de las lapidaciones, como la que podemos ver en la fotografía o la que, los menos sensibles (abstenerse por favor los que lo paséis mal con las imágenes realmente duras) pueden ver en este vídeo de “Iran Resist”, o de los asesinatos por honor, o de los matrimonios pactados.

Porque estas, señora ministra, son las objeciones reales. En realidad me importa un pimiento que cinco veces al día, una multitud se ponga a rezar cara a la Meca. Eso no es impedimento para la convivencia. Me importa poco que no consuman carne de porcino, así nos saldrá el ibérico mucho más barato a los demás. O que se pongan, si les da la gana, un pañuelo que les cubra hasta las entendederas.

El problema surge, señora Ministra, señores dirigentes socialistas, próceres de la Alianza de los Boy Scouts, cuando la mujer desea quitarse el velo, y le pasa lo que a la chica del vídeo. Ese ( y no otro ) es el problema.

Pero ¿qué más da? ¿no es cierto, doña Bibiana?. Los votos de los musulmanes (aunque sólo permitan votar a los varones, que tampoco pasaría nada), también le mantienen a uno en la mamandurria del Gobierno. Haciendo bibliotecas con sexo (lo otro son bibliotecos) y llenándolas de esas maravillosas obras de la literatura de todos los tiempos, la inefable serie que lleva por título “el clítoris, ese gran desconocido”.

Que las disfruten usted y sus vestales con mucha salud (y con mi dinero).

Rog

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Categorías:Uncategorized
  1. julio 7, 2008 en 9:34 am

    Rog, ¿podrías mandarme a mi correo un e-mail no público tuyo para comentarte unas cosas? No tienen que ver con los artículos y no quisiera hacer perder el tiempo a tus lectores. Gracias.

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