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Be water, my friend


bucelee

Lo cierto es que este post tiene que ver con el anterior, pero como se trata de otro aspecto del tema tratado (Rajoy “se mueve”), me ha parecido oportuno separarlo. Porque aquí hablaré de estrategia.

“Be water, my friend”, dice un enigmático Bruce Lee ante la cámara, expresando mediante una especie de parábola, que el agua se adapta a la forma de cualquier contenedor en el que tenga que permanecer. Como ocurre frecuentemente con los fluidos. Esta simplificación puede ser, en términos políticos, muy mal entendida. Personalmente pienso que muchos directivos de empresa y muchos políticos deberían evitar las lecturas de libros como “El Tao del Jeet-Kune-Do” o “El arte de la guerra“, porque dado su nulo contacto con el espíritu oriental a lo largo de sus exitosas vidas en las aulas de los Mástes MBA y demás hierbas, lo entienden todo al revés, y casi siempre equivocan el disparo.

El Kung Fú (Wu Shu) son artes marciales que exigen el estudio y práctica de variados estilos de lucha, casi todos ellos inspirados en los combates de animales; la grulla, el mono, el tigre, la serpiente. Cada animal combate de un modo diferente, y son las características de la lucha las que al buen luchador, le indican cómo ha de combatir, qué estilo emplear para vencer. En ese aspecto, el buen luchador se adapta a su adversario. Mejor dicho, se adapta a las carencias de su adversario para aprovecharlas mejor en su favor. Para atestar golpes relamente eficaces.

Lo que bajo ningún concepto se sugiere, es que la mejor táctica sea sumarse a las intenciones del adversario, porque éstas intenciones suelen ser quitarnos de enmedio. Lo cual no es nada desconocido ni novedoso, por otra parte. Ni siquiera el gran Jigoro Kano llegó a decir nada parecido con su parábola de los juncos y la nieve. Flexibilidad es para esquivar el golpe, nunca para acompañarlo.

Rajoy plantea moverse para formar parte del entorno social dominante. “Normalizarse”, lo llaman desde el entorno mediático de la progresía; el grupo PRISA. Pero esta trampa dialéctica (una más) tiene como inmediata conclusión que el Popular no es un partido “normal”, o no lo ha sido. Trasfondo que no deja de tener una letalidad medida y evidente, para los que intentamos comprender el mundo, detrás de los titulares y las frases altisonantes. Negar la normalidad es ubicar al partido y a sus votantes fuera de la misma. Siendo la normalidad más inmediatamente notoria la democrática, ya sabemos dónde nos quieren poner éstos totalitarios que tan fielmente retrató Orwell en su obra. El Big Brother no perdona y lo ve todo, sólo precisa un poco de “tensión” para conseguir sus objetivos contra la libertad.

Hemos de movernos, pero no dando pasos atrás, sino adaptándonos con eficacia al combate. Ese es el movimiento preciso. No cambiar de bando y unirnos al que da los mejores golpes para evitar ser golpeados, ese fluir no es aceptable. En ese sentido no es correcto avanzar.

Rajoy aún no se ha dado cuenta del poder de lo simbólico. Su galaico pragmatismo, llenándole el entendimiento de verdes árboles, le impide ver los bosques por los que transita. Es cierto que, cuando todos nos subimos al coche por la mañana y repostamos en la gasolinera, nos preocupa el precio del combustible, es cierto que cuando salimos por la caja del supermercado, vemos que nuestro ticket vale un 40% más que hace no mucho tiempo. Es verdad que nos enoja que la educación de nuestros hijos sea un fracaso anunciado y anunciable. Pero también es verdad, que muchas veces el símbolo supera todas estas consideraciones. En el PSOE lo saben desde hace años.

Piense, Sr. Rajoy, piense. Montilla ha aglutinado todos los votos (los de Sirera, los de Rovira y algunos más) al grito de “No pasarán!”. ¿Le suena la exclamación?. El poder de lo simbólico. ¿Quién va a estar haciendo cuentas sobre el precio de la leche, o de la harina de Tasmania, cuando a su lado se grita enardecido ese “No pasarán” que sale del alma? (y que por otro lado, no quiere decir otra cosa que: “no dejéis que nos quiten el coche oficial“).

Piense, Rajoy. Las conmovedoras imágenes de la hija de Isaías Carrasco, en cuyo sepelio Patxi Nadie le tendió la trampa cobarde que su flema le ayudó a afrontar, estaban trufadas con un “casual” cartel de “Vota PSOE” que, desde el fondo, reforzaba el mensaje. El valor del símbolo. Isaías, carne de socialismo martirizada por el azote asesino de ETA ¿Quién podía pensar que ese pobre hombre quería negociar con la banda?. Nadie, porque no fue él. Fueron los que asistieron a su entierro y se sacaron la foto cargando con su ataúd.

¿Cuáles han sido los debates de la segunda mitad de la legislatura, Don Mariano, una vez que el Gobierno tuvo que echar marcha atrás su proceso de “apaciguamiento”? ¿Qué podía hacer que sus propios votantes olvidaran la repugnancia de ver a De Juana paseando con esa risita socarrona por sus campas del alma?. La Memoria Histórica, la virginidad perdida de Zerolo y los obispos teocráticos. ¿Le suena el triunvirato?. El poder del símbolo, nunca lo olvide. Eso es lo que le ha puesto en la oposición. Eso, y su obstinación pertinaz en el precio de la mortadela de Bolonia.

El combate no estaba en ese momento en los estractos bancarios de los votantes, ese fué el gran error. Eso y “su” niña, que aunque tuviese toda la razón en desear lo que deseaba, no venía a cuento. Su niña era tan pragmática que olvidó explicar a otros niños la historia de nuestro país. Olvidó decir a sus compañeros que hombres que alumbraron la carrera política de su padre (entre otros), consiguieron en 1978, y a pesar de los que ahora reparten etiquetas de moderados y demócratas, un acuerdo para que viviésemos en paz y prosperidad por más de 30 años. Olvidó explicar, obsesionada con la calculadora en el Carrefour, que nadie puede excluir a más del 80% de los votantes de decidir sobre el ámbito de su soberanía, porque esta recae sobre todos los ciudadanos de España.

Dejó pasar la oportunidad de recordar a todos los que la escuchaban, que Clara Campoamor, Republicana liberal, tuvo que enfrentarse duramente a los partidos de izquierdas, que ahora lucen sus medallas feministas para la revista Vogue, para conseguir el sufragio femenino universal. Que fueron los izquierdistas Victoria Kent, Margarita Nelken (PSOE) y el misógino Roberto Novoa Santos (Federación Republicana Gallega), los que negaron el voto a la mujer por entender que votarían a la “derecha reaccionaria”, es decir, fue la izquierda totalitaria y antidemocrática de la que son hoy herederos los partidos de izquierdas y la que hoy día reivindican en su ensalzamiento de la II República. Y quienes se han apropiado de la figura luchadora y defensora de la libertad que fué Clara, prostituyendo la igualdad por una Ley humillante para la mujer. No tienen vergüenza.

ESE es el debate al que hay que adaptarse, Señor Rajoy. AHI es donde hay que dar la batalla, y la cara. Ese es el terreno donde hay que jugar para derrotar al rival sin género de dudas.

Y hay que explicar con datos, que el nacionalismo es la doctrina política que más conflictos y guerras ha generado en Europa en todo el sangriento Siglo XX. No hay que pactar con ellos, hay que evidenciar su impostura desde la raíz de su victimista y falaz legitimidad, desde la verdad de la Historia manipulada.

El PP siempre ha sido moderado, como lo fué la CEDA en 1934, renunciando al gobierno aún habiendo ganado las elecciones para no general más violencia social que la que reinaba en el país. Violencia traída de la mano de los acólitos de Largo Caballero (controlados por el PCUS e invadidos por la NKVD), a quien Azaña, aprendiz de brujo republicano, pretendía “usar” para sus fines. Murió arrepintiéndose de ello, el pobre insensato. Como reconoció también el socialista Julián Besteiro, a quien sus correligionarios del Frente Popular asesinaron impunemente, como sólo el Frente Popular asesinaba durante la República. O como los Anarquistas en Barcelona, cazados y fusilados por las huestes de Lluís Companys, traidor a la República (muy en la tradición del nacionalismo) y líder de la radical ERC. No sé a quién quieren desenterrar por allí que no sean sus propias víctimas.

¿Moderación, Señor Rajoy?. Debe usted estar de broma tal y como está el patio. Ya se lo han dicho; sólo conseguirá de sus rivales sus burlas y su desprecio. A ver si aprende usted.

Be water my friend, pero de una puñetera vez.

Rog

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