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Mucho trueno y poca agua


Gala

Cumplida ya prácticamente la primera quincena de nuestro recién estrenado 2008, he de confesar que me encuentro en una situación similar (salvando las distancias morfológicas) a la del Asno de Buridán. Y ayer, el Domingo no ha hecho sino complicarme las cosas. Debe ser cierta la crítica de algunos filósofos al libre albedrío defendido por Jean Buridan, con el agravante en mi caso de que no son dos, sino tres los montones entre los que he de elegir, y todos ellos con la misma cantidad de forraje.

Una entrevista de Pedro J. Ramírez en El Mundo a Zapatero, a ocho páginas, en la que lo primero que me impacta es cómo el periodista ha podido aguantar tal cantidad de despropósitos incoherentes durante ocho largas horas. Es evidente que hay casos en los que ese oficio no está pagado. Tener que entrevistar a éste Presidente y encima asistir impávido a la exhibición pueril del melón con sal, en común unión con los pobres leoneses que así tenían que comerlo por carecer de jamón, debe ser un plato complicado de digerir. No digo el melón, me refiero al espectáculo. Es él cúlmen de la vacuidad gestual, la nada hecha postre. El cero absoluto aderezado con sal y soberbia autocomplacencia. Pero me reservo esta parte para más adelante, he subrayado lo más interesante del texto publicado y creo que mañana o pasado, será aún más sabrosa, como los guisos de la abuela.

La familia del Presidente de mi comunidad autónoma es otro plato apetitoso, pero arriesgado. Cinco colocados, cinco, como diría un cartel de Belmonte. Y un sobrero que es, de cuando en cuando, adjudicatario. Sin embargo me niego a reducir los problemas de Andalucía a este argumento. Ni siquiera como un mero indicio de nepotismo. Lo que es evidente es que a Chaves no le niega el voto, por razones obvias, ni su propia familia. Esta cara es la que más me gusta. Esta y otras que seguramente desgrane en futuras ocasiones. Andalucía es argumento suficiente como para que todos los que aquí vivimos y pagamos impuestos mandemos a la oposición una temporada a nuestros ínclitos próceres. Entre otras cosas porque tengo la sutil sospecha de que, si no fuese por las comodidades implícitas al cargo, ya no desean ni gobernar. A lo mejor no es mala inversión pagarles el coche oficial y el despacho y que dejen gobernar a otros.

Y tengo un nuevo invitado en casa, Don Antonio Gala. Con Gala me sucede como le pasaba a Sofía Mazagatos con García Márquez (creo que era él), que no había leído ninguno de sus libros pero seguía muy atenta sus evoluciones literarias. Yo, señor Gala, le prometo que intenté leer su “Manuscrito Carmesí”, eso sí, con escaso éxito. Aun así, leo casi a diario su comentario en El Mundo, bajo el nombre de “La Tronera”. Aún no he sabido captar cual es el significado que el ilustre escritor otorga a tan rotundamente sonoro nombre. Si es la vida disipada como acepción coloquial, si por el contrario se refiere a esa ventanita pequeña que apenas permite entrar la luz, privando de ella, o si es un parapeto de artillería. Cualquiera de las tres tendría sentido para mí.

Quizá lo más molesto de la izquierda española, sea la profusión en el uso literal del eslógan. Disciplinada y parsimoniosamente, son capaces de hacer personal la consigna general dictada desde los medios afines, llegando a identificarla como conclusión de su propia y personal lógica. Como si, pasados dos días, el término acuñado en El País no fuese tal, sino fruto de un sesudo e intelectual proceso de deducción. En muchísimos casos esta actitud limita lo que tanto valor argumental tiene para ellos; el diálogo. Con el tiempo he aprendido que, para gran parte de la izquierda (no toda para ser justos), el diálogo consiste en aceptar sin posibilidad de rebatir, sus verdades ideológicas de base. Ergo, si la base ideológica es diferente, el diálogo se convierte en imposible, pues esas premisas son mayoritariamente inamovibles. Y siempre, siempre, existe una excusa externa para justificar que esas premisas choquen diametralmente con la realidad.

Este Domingo, el Señor Gala arremete contra la Iglesia. Y no es que el argumentario sea original. Repleto de “lugares comunes” (expresión ampliamente empleada y ejercida hoy día), el refinado comunista dispara su munición desde su Tronera. Buen parapeto de su libertad de expresión y buena palabra para definir su hedonista modo de vida, su militante solidaridad verbal forjada a base de pluma y papel y su anacrónico ademán dandista.

Gala se une al orfeón coreando consignas ya desgastadas: “[…] Sería bueno que hiciesen [Rouco, Cañizares y García-Gasco] un firme exámen de conciencia: su Iglesia tiene una lista de errores en su historia y de pecados graves contra la humanidad y la divinidad. No les conviene alargarla”.

En mi opinión, Señor Gala, el hecho de que la Iglesia lleve más de dos mil años en activo (y no precisamente como una organización residualmente presente en el mundo) responde a la realidad de su permanente reflexión. Sólo eso puede explicarlo. Ese exámen de conciencia que usted reclama, debe ser sin duda cotidiano en la jerarquía. De hecho la Iglesia española pidió recientemente perdón (y seguro que lo sabe) por los episodios oscuros en que estuvo involucrada durante la Guerra Civil y la represión franquista. No sé que otro ejemplo más vivo del ánimo de concordia desea usted, que el pedir perdón incluso a aquellos que fueron sus verdugos y asesinaron a sus miembros y fieles desde 1931 a 1936 y con especial saña y virulencia desde 1934. 

Siendo usted, señor Gala, un artista en el manejo de las palabras, dudo que, cuando dice reflexión, se refiera a ésto. Supongo que, en su acerbo ideológico, el término “firme exámen de conciencia” pueda traducirse en “mutis por el foro”. Si hubiese empleado esta expresión, todos le hubiéramos entendido mucho mejor. Aunque comprendo las dificultades que el uso de la expresión adecuada a sus intenciones pueda causarle cuando hable de libertad de culto, refiriéndose exclusivamente al musulmán, como es lógico y preceptivo.

La creciente lista de errores es otro eufemismo que, en boca de usted, suena al conocido gag cómico del 28 de Diciembre, cuando un tipo con un enorme monigote de papel pegado en la espalda, se ríe con pretendida complicidad del  pequeño monigote colgado al vecino, ignorando ser él mismo objeto de las risas. Que un comunista, después de transcurrido el Siglo XX y en los albores del XXI, sea capaz de señalar inquisitorialmente los errores “históricos” de otros, demuestra que el único lugar donde la autocrítica y el exámen de conciencia aún no han tenido oportunidad de depositar sus beneficiosos efectos es en este segmento ideológico. Custodios irredentos de la justicia y la verdad social. Promotores impenitentes de la mentira universal de la lucha de clases. De la cual sólo es mentira el concepto, no así los más de cien millones de muertos que causó el agit-prop.

Reconózcalo de una vez, señor Gala, Marx aplicó un método científico en sus formulaciones de ingeniería social, así lo señala Popper. Sin embargo, décadas después de comprobarse empíricamente los resultados de la aplicación de sus doctrinas, la insistencia en esos principios tiene muy poco de científico y mucho de sectarismo. Por otra parte ¿qué pensaría de usted el Komintern si le viese esos bastones con puño de plata y esos elegantes pañuelos que ciñen su orgulloso cuello o adornan el bolsillo de sus trajes?. Sería un burgués sospechoso y seguramente daría con sus finos zapatos y sus eruditos huesos en un Gulag. Es en lo único en lo que la izquierda acierta, la innata tendencia humana a lo que ellos denominan “aburguesamiento”. Los liberales lo llamamos legítimo bienestar.

Pero más allá del detalle, Señor Gala, llama la atención la adhesión al intento de silenciar la voz crítica de la Iglesia. Ese toque de “a degüello” que se ha lanzado desde varios frentes para amedrentar. O incluso la idea de sugerir que la Iglesia y la política son cuestiones de naturaleza inconexa. ¿En qué mundo ha vivido usted, señor Gala?. ¿Desde cuándo una doctrina moral, que propugna un modo de comportamiento con nuestros semejantes y vecinos, no tiene nada que ver con la política? ¿qué es la política, pues, sino la organización y el modelaje de esas relaciones?.

Diga la verdad, y no ceda a la mediocridad, señor Gala. La verdad es que, a pesar de haber intentado durante lustros desbancar una conciencia moral que no se presenta a unas elecciones y que es capaz de alterar las reacciones de la ciudadanía, sólo les queda el recurso de proscribirla. Y eso, señor Gala, lo intentaron con un fracaso sin precedentes hace setenta años. Hoy, desde que la libertad de expresión se extiende incluso a aquellos a quienes quisieron exterminar no por hacer, sino por ser, la tarea se convierte en imposible. De ahí su impotencia.

Prafraseando a Bogart, ya no les queda ni París. Desde que el nuevo presidente (¿play boy?) de Francia estableció que laicismo y laicidad eran mutuamente excluyentes, sólo pueden decir con cierta consistencia: “Siempre nos quedará Teherán”.

Rog

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Categorías:Uncategorized
  1. enero 14, 2008 en 8:57 pm

    Querido Roger:

    Esto pasa por entrevistar el mejor periodista del siglo XXI al peor presidente del mismo siglo (bueno eso espero)
    Tambien espero que P.J. lea la Madriguera y te contrate, vaya plumon ,respecto a Gala a mi me pone ,si vas a la alhambra vives ese libro, tiene una sesibilidad especial como casi todos los homosexuales, pero que reconozca que mas burgues que el ,pocos, no entiendo como se han puesto con la iglesia cada uno que piense lo que quiera que se reuna con quien les de la gana pues solo falta, yo particularmente no soy creyente pero respeto a todos , no me importa con quien se acuesta la gente, solo me importe el
    individuo.
    Opino que la familia es un nucleo de amor sea monoparental, patriarcal etc.
    El gobierno esta metiendo un miedo increible a los homosexuales, diciendo que si entra la derecha les quitaran los derechos a adquiridos con el mal llamado matrimonio, y diciendo que los hijos de divorciados o de madres solteras no entran dentro de lo denominado familia
    y que tonteria, la verdad es que no es una familia comun a lo que estamos acostumbrados ,pero nada mas, estoy hasta las narices de oir tonterias a presentadores de tv que cambian las cosas en su beneficio .
    Espero que no coman el coco a mucha gente y sobre todo que no mientan, que este gobierno sigue mintiendo como el de Felipe que se vaya Rubalcava, me duele la barriga cuando sale(bueno a este ya le conocemos) lo peor es el del melon con sal que a la gente le cuesta calar al projimo y hasta que no nos llega la porqueria hasta la nariz no nos damos cuenta,alguien se acuerda cuando cojio Aznar el gobierno que tuvo que pedir prestamos a la banca privada para pagar la paga a los funcionarios.como siga ZP va a ser pan y cebolla.

    Bueno ya

    Besos
    tenia mono de leer algo nuevo, venga a seguir escribiendo que estabas muy vago.

    Para Aznarin no soy tonto soy tonta graciasssssssssssss

  2. Taranta
    enero 15, 2008 en 10:44 pm

    Roger, Chapeau!!
    No puedo mas que aplaudir.
    Un abrazo,

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