Inicio > Uncategorized > Cármen, sólo Cármen

Cármen, sólo Cármen


No hay foto. No tengo derecho a ponerla.

Ella es Cármen. Todos los días por la mañana, con frío o con el espeso aire del verano andaluz, siempre Cármen. Su edad sólo ella la sabe. Quizá pudiera preguntar, pero no me atrevo. Por no tener no tiene nada, no puedo atreverme a robarle siquiera un secreto. Posiblemente sea lo único que le queda. Su intimidad. Y a veces hasta la pierde despreocupadamente compartiéndola con algún extraño que transita por los soportales del edificio. Donde ella encuentra la inmisericorde acogida de un techo alto, un viento desapacible, gotas de lluvia y algunas afortunadas veces, el frescor de una mañana despejada. Son de esos días que a veces amanecen, cuando sus huesos dejan de decirle que están ahí con dolores. Cuando se siente afortunada por no sentir nada. Cuando su placer es mera ausencia de achaques.

Sus ojos azules y redondos miran siempre con disimulada atención. Me busca. Busca a otros también. Sabe que si hoy nos ve a todos, probablemente vuelva a casa con una exigua ayuda que le permita pasar el día, o pagar la bombona de gas. Su pelo cano siempre tenso, derrama sobre su espalda una humilde coleta. Su nariz chata y su cara redonda le otorga un gesto pícaro, quizá acentuado por la testimonial existencia de algunos dientes. Resistentes tenaces de una vida dura y desagradecida. Tan dura que ahora ve cómo todo aquello que tanto sufrimiento le acarreó en años pasados, hoy se regala por no tener los años que sus abatidas piernas han de soportar. Sufrir para nada, para seguir sufriendo. Para ver cómo los que hoy pueden arrimar el hombro, como ella tuvo que hacerlo sin poder elegir,  prefieren tender la mano para recibir la dádiva de lo público. Lo público que también es de ella. Pero ¡ Ay Cármen !, por no poder dar, no das ni votos.

Como buena andaluza, su desgracia no ha podido arrebatarle el don de la ironía. Me cuenta entre sonrisas, gestos de confidencia y golpecitos leves en mi brazo:

– Pues el otro día vino una señora y me dijo “¡ ooiga, pero qué graciosa es usted !”. Y yo le dije: “¡ anda, pues claro, es que si encima de fea soy malaje voy aviá !”.

Y se ríe. Se ríe con esa risa que sabes que sólo sirve para ahogar un lamento profundo. Para poner dique a un torrente de lágrimas que a veces nubla sus redondos ojos cuando me dice que su hijo está preso en la cárcel. Y tú no te puedes reír con sus chanzas, sonríes por acompañar, porque no se sienta sóla en su amarga risa. Como ella dice:

– “Mi niño está en la cárcel de Málaga, ¿sabe usted?. Yo ya sé que no está ahí por buena persona. Pero soy su madre, y mi hijo se me está muriendo allí”.

Y es una gran verdad; es su madre. No sé si su hijo será buena o mala persona. Estar en la cárcel no define esto de forma unívoca. Pero supongo que no ha cometido un delito lo suficientemente sangriento como para que lo trasladen a Sevilla, cerca de su hogar, donde su madre podría visitarle. Porque si Cármen no puede visitar a su hijo es porque no puede desplazarse ni pagarse el desplazamiento a Málaga. Un privilegio fuera de su alcance.

Pero Cármen no importa a muchos. No me refiero a las gentes que a diario le ayudan con buena voluntad y desinteresadamente, sino a los que cobran dinero por prestarle atención.

Esos que no dudan en gastarse 60.000 Euros en fiestas de homenaje a base de morcón ibérico para los trabajadores de astilleros en “lucha”, o un buen saco de millones en un kilómetro de tranvía, o casi dos millones de Euros en gastos de viajes. Para esos modernos Robin Hood que quieren regalar pisos y dineros por paternidad a los jóvenes en edad de luchar, para esos solidarios de chicle de fresa, Carmen es sólo un subproducto de la golbalización.

Un efecto colateral de ese “liberalismo salvaje” que en boca de algunos, comienza a sonar a letanía “pertinaz sequía” en nuestra imparable Comunidad Autónoma. Una imparable Andalucía que se detiene en seco, haciendo caerse a todos de sus cómodos asientos, ante los tiernos ojos de Cármen. Nunca un cuerpo tan pequeño pudo albergar tanta desdicha.

Rog

Anuncios
Categorías:Uncategorized
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: