La Madriguera

¿A contracorriente tras los cuarenta?

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Credo Liberal: Los impuestos

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Los impuestos

Los impuestos

Bien, continuamos con la serie de artículos que he titulado “Credo Liberal”, en la que explico la perspectiva liberal sobre diversos aspectos políticos, económicos y sociales.

Ayer mismo prometí a Jose, un invitado que ya es parte integrante del blog, que antes de debatir sobre los impuestos, yo explicaría cual es mi posición al respecto, para evitar determinados puntos comunes y malentendidos que, en torno al liberalismo, generalmente se tienen como doctrina sin serlo.

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Escrito por rograbbit

Marzo 20, 2009 a 3:28 pm

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Credo Liberal: La Moral

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La moral puede enseñarse, depende de quién

La moral puede enseñarse, depende de quién

La moral es uno de los aspectos clave de las críticas al pensamiento liberal. No es posible dejar a un lado la discusión de lo que, para los liberales, significa la moral y cual es el papel del estado en referencia a la misma.

Generalmente, los epítetos que han sido dedicados al liberalismo desde las izquierdas, los totalitarismos y desde los sectores más conservadores de la derecha, tienen que ver con la ausencia explícita de una formulación liberal de la moral. Esta ausencia aparente, es empleada para, relacionando una tergiversación ya comentada de la defensa del individualismo, presentar ante la opinión pública al liberalismo como una doctrina amoral, inhumana y sin grandes valores que aportar a la persona fuera de la exaltación del enriquecimiento individual. Exaltación que finalmente se convierte, según los antiliberales, en una apología del rico y poderoso, sea cual sea el método de obtención de su riqueza.

Supongo que, cuando se habla de liberalismo simpático o antipático, las consideraciones tienen que ver con esta inducción falaz sobre el pensamiento liberal en referencia a la moral.

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Escrito por rograbbit

Enero 9, 2009 a 1:11 pm

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Credo Liberal: La libertad

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Miss Liberty

Miss Liberty

Sin duda uno de los más importantes anhelos políticos de la sociedad es la libertad.

Cuando un liberal pronuncia la palabra libertad, el concepto que está significando es muy diferente al que significa un colectivista (por ejemplo, un socialista) al emplear la misma palabra. Esta es otra de las resultantes de la manipulación semántica de las palabras y los conceptos.

El 12 de Septiembre de 1848, en el discurso pronunciado ante la Asamblea Constituyente francesa, Alexis de Tocqueville se pronunciaba en estos términos.  Se vivía políticamente en un clima de libertad que poco después se vería gravemente degradado.

La democracia defiende la esfera de la libertad individual; el socialismo la restringe. La democracia atribuye todo valor posible al individuo; el socialismo hace de cada hombre un simple agente, un simple número. La democracia y el socialismo sólo tienen una palabra en común: la igualdad. Pero adviértase la diferencia: mientras la democracia aspira a la igualdad en libertad, el socialismo aspira a la igualdad en la coerción y la servidumbre“.

No podemos (ni debemos) extraer estas palabras de su contexto histórico. Pero de momento, no es objeto de mi interés establecer las diferencias y similitudes de facto entre el socialismo del XIX y la socialdemocracia del XXI. Me interesa el discurso de Tocqueville como el reflejo de una circunstancia; la oposición entre libertad por un lado y la servidumbre  y coacción que Tocquevilla reprocha al socialismo.

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Escrito por rograbbit

Diciembre 20, 2008 a 1:59 am

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Credo Liberal: Capitalismo y Liberalismo

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Sir Karl Raimund Popper

Sir Karl Raimund Popper

Empecemos por aclarar dos conceptos que son básicos y que son diferentes, aunque a veces, se intenta que sean confundidos.

El Capitalismo es un sistema económico, basado en la propiedad privada de los recursos. No existe la libertad del individuo sin el derecho a la propiedad privada. Sin su incuestionable prerrogativa de realizar sus planes de acuerdo a sus preferencias y sus criterios. La antítesis del capitalismo es el comunismo o el socialismo, donde no existe la propiedad privada y prevalece sobre lo privado lo público o colectivo. Precisamente el espacio donde el individuo no puede, libremente, realizar sus planes. Resulta obvio decir que para hacer prevalecer lo público sobre lo privado, es preciso recortar de un  modo importante la libertad individual, en pro de ese colectivismo aplicado a bienes y recursos. Esa colectivización se realiza siempre mediante la coacción. Un ejemplo: los impuestos. Los impuestos conforman los fondos públicos y provienen de la enajenación forzosa de una propiedad privada, que son las rentas de los ciudadanos contribuyentes.

Es evidente que, de no existir coacción, las aportaciones a ese dinero colectivo no serían las mismas, o lisa y llanamente, no serían nada.

La Socialdemocracia tiende a presentar los impuestos como un ejercicio de solidaridad con los demás ciudadanos, pero esta afirmación es falsa. La solidaridad requiere un acto voluntario. Al existir coacción no puede existir jamás la constancia de un acto voluntario, pues éste queda soterrado bajo la amenaza de las sanciones o penas impuestas a los que no realizasen sus pagos.  La imágen simbólica que se emplea es la de la redistribución de la riqueza, una pretensión de emular a  la de Robin Hood, que según la leyenda robaba a los ricos para entregar a los pobres. Pero en la práctica yo diría que el símbolo real de la Agencia Tributaria se aproxima mucho más al Sheriff de Nottingham que al generoso Robin. Al fin y al cabo, éste último no contaba con la fuerza de todo el aparato Estatal para realizar sus colectas, al contrario que el Sheriff.

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Escrito por rograbbit

Diciembre 19, 2008 a 1:13 am

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Credo Liberal

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Friedrich Hayek

Friedrich Hayek

Desde que el florecimiento del comercio libre permitiera la existencia de ciudadanos libres tras siglos de vasallaje, la tentación intervencionista de los Estados (incluso los democráticos, y fundamentalmente éstos) ha ido paulatinamente invadiendo esos espacios de libertad de los ciudadanos.

Las doctrinas colectivistas, consecuencia de un anhelo de Planificación social (y económica) criticada por Karl Popper en “Las Miserias del Historicismo” y por Hayek en “Camino de Servidumbre”, han sido la semilla de las más terribles experiencias totalitarias. Fuente de sufrimiento y miseria para millones de personas.

Las doctrinas colectivistas, como el comunismo, el socialismo o el nacional-socialismo tienen una raíz común. Y como tales ramas de un tronco común,  fobias y filias similares. En su enfermizo y sectario imaginario, sólo hay una fuerza que se alza con claridad y convicción en defensa de la libertad individual de todos; el liberalismo. Por eso es su gran enemigo.

Los colectivistas de cualquier color, sabor y cuño, han sabido inferir en la sociedad el miedo al liberalismo a través de una batería de falacias cuya base se fundamenta en la manipulación, a través de la propaganda, de las palabras. El sentido de esas palabras ha sido prostituido,  para crear ante la opinión pública una imágen inaceptable de la única vía para ser ciudadanos  libres. Precisamente lo que intentan impedir los participantes en esta “partidocracia” en la que estamos inmersos.

El desarrollo de esta retórica antiliberal es, incluso hoy mismo, uno de los ejes fundamentales de la propaganda colectivista. Dicho colectivismo se encuentra mayoritariamente representado en el Siglo XXI en la Socialdemocracia. Sin ella (sin la acción de propaganda), sus posibilidades de acceder por la vía democrática al poder en un país desarrollado serían escasas. Por eso precisan desesperadamente conseguir asociar las palabras a conceptos falseados.

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Escrito por rograbbit

Diciembre 18, 2008 a 11:54 pm

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